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La Telecaster que pasó de Dante a Luis Alberto Spinetta y volvió al escenario en Chile

Una guitarra comprada a los quince años, un trueque familiar y una escolta silenciosa junto a Gustavo Cerati explican por qué Dante Spinetta la volvió a enchufar antes de su regreso a Chile con Illya Kuriaki & the Valderramas.
Imagen ilustrativa
domingo 6 de septiembre de 2026

La escena lo dice todo: un adolescente de quince años entra a una tienda de guitarras junto a su padre y se detiene frente a una Telecaster celeste, en un rincón, con poca plata en el bolsillo. Dante Spinetta recuerda esa tarde de comienzos de los 90 con precisión de quien sabe que ahí empezó algo. "Tenía poca plata, pero me alcanzaba para una Fender mexicana", cuenta a Culto. Su padre, Luis Alberto Spinetta, la probó y dio el visto bueno: "Está muy bien esta guitarra, compráte esta tranquilo, está buenísima".

Con el dinero de los primeros conciertos de Illya Kuriaki & the Valderramas, Dante se hizo de su primer instrumento propio. Los detalles cuentan la historia mejor que cualquier resumen: esa Telecaster, comprada con las primeras ganancias de una banda que todavía no imaginaba su alcance, terminaría cruzando generaciones y escenarios.

Con el tiempo, Dante compró una Les Paul de mejor calidad y la Telecaster quedó guardada. Fue entonces cuando Luis Alberto, que "cada vez la tocaba más", propuso un trueque: se quedaba con la guitarra de su hijo y a cambio le entregaba una reliquia de la familia, un instrumento construido por un luthier de apellido Repiso. Puso una sola condición, la que en la trastienda de cualquier familia de músicos suena a mandato: esa guitarra Repiso debía quedarse siempre en la familia.

Luis Alberto le cambió las cápsulas a la Telecaster y la llevó a numerosos conciertos; se la ve incluso en el videoclip de "Cheques", el tema que grabó a fines de los 90 con Los Socios del Desierto. "Esa guitarra era como una de sus espadas", resume Dante.

El giro llegó después, en un momento que nada tiene que ver con escenarios ni con público. Cuando Gustavo Cerati fue internado, en la etapa final de su vida, Luis Alberto Spinetta lo visitó y dejó la Telecaster en la habitación de la clínica, casi como una escolta musical silenciosa. Tras la muerte de Cerati, la familia del ex Soda Stereo se la devolvió a Dante. "Fue una locura porque yo no sabía dónde estaba. De golpe me apareció esa guitarra de nuevo, que fue mi primera guitarra, con toda esa historia", relata.

Esta temporada Dante volvió a enchufarla. La lleva de gira por Argentina, en shows que arrancaron en junio en Santa Fe y culminan en octubre en Buenos Aires. "Como decía mi papá, las guitarras tenían que sonar. No hay que tenerlas mucho tiempo sin sonar", afirma. Y aclara algo sobre la memoria familiar: "Mi papá no era un acumulador de cosas, era muy despojado de lo material [...] la vintage es la que yo me quedé cuando era pibe y la mantuve". Otras guitarras, dice, Luis Alberto las vendía para pagar cuentas en los años difíciles del rock argentino de los 80. La excepción son las guitarras Pensa, rojas, que la familia conserva con cuidado.

Los protagonistas de esta etapa no son solo las guitarras. Dante presenta en vivo "Día 3", su sexto álbum solista, sucesor de "Mesa Dulce" (2022), disco que le dio un Grammy. El título, explica, cierra una trilogía junto a "Puñal" y "Mesa Dulce", y remite también a un sentido espiritual: "El día 3 a nivel espiritual es como el día que la vida vence al caos, y también es el día de la resurrección de Cristo".

Producido por el propio Dante, el álbum combina funk, arreglos de cuerdas de la Filarmónica de Praga y colaboraciones como la de De la Ghetto. Pese a ser guitarrista, Spinetta limitó su instrumento a momentos puntuales: "Algunas canciones no necesitan mucha guitarra [...] sería como una cuestión egocéntrica de meter la guitarra en todos lados porque toco la guitarra". Varios temas los compuso en piano, su otro instrumento habitual.

Un guiño para oídos atentos aparece en "Me quedo acá", colaboración con Juanse, donde suena el mismo sampler que abre "No me dejan salir" de Charly García. Dante quiso recuperar el sonido original de la máquina SP-1200 y ajustarlo a la tonalidad del nuevo tema, un trabajo de reconstrucción sonora tan meticuloso como el que su padre aplicó a la Telecaster.

El desenlace de esta etapa apunta de nuevo a Chile. Terminados los shows en solitario, Dante se prepara para volver junto a Emmanuel Horvilleur en dos presentaciones de Illya Kuriaki & the Valderramas, el proyecto que lo formó como músico y que le permitió, treinta años atrás, comprar su primera guitarra.

Para entender el presente hay que volver a esa semana de los años 90 en que un padre acompañó a su hijo a una tienda de guitarras. Lo que siguió —el trueque, el hospital de Cerati, la gira actual— es la historia de un objeto que nunca dejó de sonar, y de una familia que decidió que la memoria, más que guardarse, había que tocarla en vivo.

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