Para entender el presente hay que volver a esa mañana del lunes 20 de julio de 2026 en Cañasgordas, Antioquia. El escenario no era un palacio ni una plaza mayor: era el interior de un túnel de 9,7 kilómetros excavado en la montaña, el más largo del continente americano, que lleva el nombre de Gonzalo Mejía Trujillo. Allí, el presidente electo Abelardo de la Espriella pronunció la frase que los asistentes esperaban sin saber que la esperaban.
«Hoy Colombia celebra 216 años de su primera independencia. Pero la segunda independencia la logramos el 21 de junio, derrotando a la tiranía. Antioquia resistió y salvó al país. Colombia le debe su independencia y libertad a Antioquia», declaró De la Espriella ante un auditorio que lo ovacionó en cada pausa.
La escena lo dice todo. El Túnel del Toyo no fue elegido al azar. Según pudo conocer El Colombiano, los líderes políticos de la región lo escogieron con doble intención: mostrarle al presidente entrante lo que Antioquia logró por cuenta propia, sorteando los obstáculos del gobierno nacional, y comprometerlo públicamente con la culminación de una obra que, según el mismo diario, el gobierno de Gustavo Petro dejó incompleta en el tramo a cargo de la Nación y demoró la instalación de los equipos electromecánicos necesarios para su puesta en marcha, los cuales llevan dos años sin que el Invías los instale.
La ceremonia estuvo encabezada por el gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón; el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, y el propio De la Espriella, en lo que se considera su primer acto protocolario y oficial como mandatario electo. Del futuro gabinete lo acompañaron los próximos ministros de Transporte y Defensa, Elsa Noguera y Jorge Eduardo Mora López; Carlos Ríos, quien será secretario general de Presidencia; el secretario privado Nicolás Gómez Arenas; el empresario Jaime Uribe, nuevo presidente de ProColombia; y el nuevo embajador en Venezuela, Jorge Jaller.
Fue Gutiérrez quien puso el tono más descarnado. «No tuvimos presidente en cuatro años. Siquiera eso se soluciona el 7 de agosto. Bienvenido presidente De la Espriella», dijo el alcalde de Medellín al acercarse al atril. El recuento que siguió repasó cuatro años de incertidumbre bajo el gobierno Petro, y la conclusión fue la misma que el túnel encarna: la región asumió el reto cuando la Nación la abandonó.
El acto incluyó un homenaje central a la Fuerza Pública. Se guardó un minuto de silencio por los 73 uniformados asesinados en el departamento desde 2024, y se dedicó una oración especial por su protección. Los asistentes ingresaron por el túnel de rescate de la obra, rebautizado como el «Túnel de la vaca» en honor a la campaña ciudadana «Vaca por las vías» liderada por la Gobernación, cuyo recubrimiento fue financiado íntegramente con aportes de los ciudadanos. Antes de los discursos, los mandatarios dejaron una ofrenda en el altar de Santa Marta, patrona de las causas imposibles, a quien está consagrado el Toyo.
La obra tiene historia larga. Gonzalo Mejía, el empresario y visionario antioqueño que soñó con una vía que conectara la región con el mar, fue considerado un loco en su tiempo. Según la crónica del acto, llegó a vender vacas para reunir la cuota inicial del proyecto. Hoy el túnel existe, y la fecha de inauguración apunta, en el mejor escenario, a 2027.
Los detalles cuentan la historia. Un gobierno que durante cuatro años no instaló los equipos que ya estaban comprados, que dejó acumular polvo a la maquinaria mientras la obra esperaba, entrega ahora un país donde la infraestructura más emblemática de su región más industriosa quedó a medio terminar. Ese es el costo real del abandono estatal: no solo el retraso de una carretera, sino el freno a la competitividad de una región entera y el dinero de los contribuyentes inmovilizado en equipos sin uso.
De la Espriella recoge esa factura el 7 de agosto. El símbolo elegido para el 20 de julio no pudo ser más elocuente: la segunda independencia, según el presidente electo, no se celebra en un palacio sino en el interior de una montaña que el Estado nacional no quiso terminar de perforar. Antioquia lo hizo sola. Ahora le pide al nuevo gobierno que se sume.



