AHORA
Zacharia cae a los cinco días y expone el costo político de la improvisación en la Casa Blanca•Trump frena la transmisión pública de la ejecución de Hasan tras el rechazo por convertirla en espectáculo•Pope Leo pasa la primera prueba tras la cirugía de pulmón y el Vaticano habla de recuperación normal•La mansión de Durazo se convierte en universidad: Tlalpan gana una sede y el gobierno presume recuperación de espacio•Museo Nacional: 30 obras retiradas y una batalla cultural que avanza sobre la memoria•Sonora frena sus exportaciones de ganado por una sospecha de aftosa•El Vaticano descarta complicaciones en la cirugía del papa León XIV, con un pronóstico aún por definir•Caen dos presuntos extorsionadores tras el ataque a la casa de Elvis Guerra•Tecnología, individualismo y política: la alarma de Ades sobre una sociedad más replegada•Anthropic pide reglas comunes para la IA mientras acelera ingresos y salida a bolsa•Zacharia cae a los cinco días y expone el costo político de la improvisación en la Casa Blanca•Trump frena la transmisión pública de la ejecución de Hasan tras el rechazo por convertirla en espectáculo•Pope Leo pasa la primera prueba tras la cirugía de pulmón y el Vaticano habla de recuperación normal•La mansión de Durazo se convierte en universidad: Tlalpan gana una sede y el gobierno presume recuperación de espacio•Museo Nacional: 30 obras retiradas y una batalla cultural que avanza sobre la memoria•Sonora frena sus exportaciones de ganado por una sospecha de aftosa•El Vaticano descarta complicaciones en la cirugía del papa León XIV, con un pronóstico aún por definir•Caen dos presuntos extorsionadores tras el ataque a la casa de Elvis Guerra•Tecnología, individualismo y política: la alarma de Ades sobre una sociedad más replegada•Anthropic pide reglas comunes para la IA mientras acelera ingresos y salida a bolsa•
Hemisferio
PolíticaAméricasMundoNegociosTecnologíaCulturaIdeas
Hemisferio
Secciones
El medio
Tecnología

La proteína que avisa antes que el Alzheimer

Investigadores argentinos identificaron que los niveles de mGlu3R en sangre caen en personas con deterioro cognitivo leve, abriendo la puerta a un diagnóstico temprano más accesible y económico que los métodos actuales.
Imagen ilustrativa
viernes 10 de julio de 2026

La escena lo dice todo. Un laboratorio en Buenos Aires, veinte voluntarias de Junín, y una proteína que nadie había buscado en la sangre. El resultado, publicado en la revista Journal of Neurochemistry, podría cambiar la manera en que se detecta el Alzheimer antes de que la enfermedad deje sus huellas más visibles.

El equipo liderado por Eugenia Olivera, del Instituto de Investigaciones Biomédicas (INBIOMED) de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires y el Conicet, identificó que los niveles de una proteína cerebral llamada mGlu3R descienden en la sangre de personas con deterioro cognitivo leve, la etapa previa que puede conducir al Alzheimer. Colaboraron también científicos del Instituto de Biología y Medicina Experimental (IBYME) del Conicet, la Universidad Nacional del Noroeste de la Provincia de Buenos Aires (UNNOBA) y el Laboratorio de Neuropatología del Banco de Cerebros de Fleni.

El dato de partida es contundente: entre el 10% y el 20% de las personas con deterioro cognitivo leve desarrolla Alzheimer cada año. El problema, hasta ahora, era que ese umbral se cruzaba sin señales de alerta claras y asequibles.

Una proteína con historia

El mGlu3R es un receptor ubicado en la superficie de las células cerebrales que recibe señales del glutamato, el principal mensajero químico excitador del cerebro. Tiene propiedades neuroprotectoras y participa en funciones como la memoria y el razonamiento. Investigaciones previas del mismo equipo ya habían demostrado que, cuando ese receptor funciona correctamente en los astrocitos —las células de soporte del cerebro—, ayuda a eliminar el amiloide beta, la proteína tóxica cuya acumulación en placas es una de las marcas distintivas del Alzheimer.

La nueva investigación buscó determinar si la producción del mGlu3R cambia en cerebros con Alzheimer y si esos cambios se pueden rastrear en la sangre.

Los hallazgos, paso a paso

Los investigadores analizaron registros de expresión génica de cerebros humanos con Alzheimer para evaluar el gen GRM3, responsable de producir el mGlu3R. Los resultados mostraron que ese gen se expresa menos en las zonas del cerebro donde se acumulan las placas de amiloide. La capacidad de esa reducción para distinguir cerebros con Alzheimer de cerebros sin la enfermedad fue superior a 0,8 sobre 1, un valor considerado alto en estadística, confirmado en dos conjuntos de datos independientes.

En ratones modelo de Alzheimer, los niveles del mGlu3R en los astrocitos ya eran menores que en animales sanos desde el primer o segundo mes de vida, mucho antes de que aparecieran las placas visibles en el cerebro. En tejido cerebral humano post mortem —10 pacientes con Alzheimer y 4 con otras enfermedades neurológicas del Banco de Cerebros de Fleni— el patrón se repitió: a mayor daño cerebral en el tejido, menor cantidad de mGlu3R presente.

La pieza central del estudio fueron las 20 voluntarias de Junín, clasificadas en dos grupos: 13 con cognición normal y 7 con deterioro cognitivo leve. Los científicos describieron por primera vez que el mGlu3R se puede detectar en suero humano —la parte líquida de la sangre— con una técnica de laboratorio estándar. Los niveles del receptor resultaron significativamente menores en las personas con deterioro cognitivo leve respecto a las de cognición normal. Además, al analizar el total de las muestras, los niveles de mGlu3R y los de amiloide beta en sangre mostraron una correlación positiva: quienes tenían más mGlu3R también tendían a tener más amiloide beta.

Los propios investigadores advirtieron que se necesitan estudios más amplios y con seguimiento en el tiempo para validar al mGlu3R como biomarcador clínico del Alzheimer.

El contraste con lo que existe hoy

Los biomarcadores actuales del Alzheimer miden amiloide beta y tau en el líquido cefalorraquídeo —el líquido que rodea el cerebro y la médula espinal— o mediante costosas imágenes cerebrales. Ambas vías son invasivas, caras o ambas cosas a la vez. La relación entre esas placas y el deterioro cognitivo, además, es débil en etapas tempranas, lo que complica el diagnóstico precoz.

Un análisis de sangre estándar cambia la ecuación de acceso. No requiere punción lumbar ni equipos de resonancia magnética de última generación. Si los estudios más amplios confirman el hallazgo, el costo para el paciente —y para los sistemas de salud— podría reducirse de forma significativa.

Para Hemisferio, el valor de este trabajo va más allá del dato científico. La innovación que nace en laboratorios con financiamiento limitado, como los que integran esta red de instituciones argentinas, demuestra que el talento y la metodología rigurosa pueden competir con los grandes centros del mundo. El desafío ahora es que ese hallazgo no quede atrapado en la burocracia de los fondos públicos ni en la falta de incentivos para que la industria farmacéutica lleve la investigación a escala. La ciencia hizo su parte; la trastienda institucional y comercial definirá si este avance llega, o no, a tiempo a quienes lo necesitan.

Más de Tecnología