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La pelea por los jóvenes expone la interna libertaria de cara a las listas de Milei

El debate que reabrió el armado de Bolsonaro volvió a tensar a La Libertad Avanza entre el sector de Santiago Caputo y el entorno de Karina Milei. En el fondo, discuten quién define las listas y qué lugar tendrán los militantes digitales en el poder libertario.
miércoles 7 de octubre de 2026

El armado electoral de Flávio Bolsonaro volvió a poner sobre la mesa una discusión que en La Libertad Avanza nunca terminó de cerrarse: el rol de los jóvenes y de la militancia digital en las listas. El tema reapareció a un año de que el sector de Santiago Caputo quedara prácticamente fuera de las nóminas libertarias en las Legislativas por decisión de Karina Milei, y a meses del armado para las presidenciales de 2027.

El primer movimiento llegó el lunes por la tarde, 24 horas después de las elecciones en Brasil. Agustín Romo, uno de los alfiles de Santiago Caputo, escribió en X que en Brasil varios jóvenes profesionales que se hicieron famosos por su militancia en redes a favor de Bolsonaro ganaron gobernaciones, bancas de diputados y senadores, y fueron los más votados en sus distritos contra los políticos tradicionales. Después, un usuario pro Milei que suele ser retuiteado por el Presidente agregó: «Tenemos que aprender de la derecha brasilera».

La respuesta no tardó. Romina Diez, una de las dirigentes más cercanas a Karina Milei, recogió el guante y recordó que el año pasado La Libertad Avanza llevó al Congreso a Agustín Pellegrini y Valentina Ravera, los dos diputados más jóvenes de la historia argentina, según escribió. También celebró que ese debate ocurriera en Brasil y dijo que los jóvenes tienen que ser protagonistas de su propio futuro.

La escena lo dice todo. Detrás de cada mensaje hubo una lectura política distinta sobre el mismo fenómeno: para un sector, la experiencia brasileña valida dar más lugar a los militantes digitales; para el otro, ya hubo una señal de apertura con los nombres más jóvenes que entraron al Congreso por LLA. En la trastienda, el intercambio dejó ver que la pelea no es solo generacional, sino también de poder interno.

Varios libertarios de Caputo dijeron sentirse identificados con el modo de hacer campaña de Eduardo Bolsonaro, exiliado en Estados Unidos y referente de una parte de la dirigencia joven de la derecha brasileña, aunque no con el espacio que recibieron en su propio partido. Otros se envalentonaron. Pero en Las Fuerzas del Cielo aseguraron que el mensaje era constructivo y que no buscaba confrontar. Romo, de hecho, no respondió a Diez.

En redes, sin embargo, la temperatura subió. Durante el martes, mientras el país seguía la despedida de Messi, varios tuiteros se sumaron al comentario de Romo, pero en tono de reclamo. Desde el sector de Caputo dijeron que esos mensajes eran «orgánicos» y «espontáneos» de militantes que escriben lo que sienten, y que no son controlables. La respuesta revela hasta qué punto la disciplina interna sigue siendo frágil cuando se mezclan la pelea por las listas y la batalla por la influencia digital.

Diez, por su parte, empezó a contestar a esos usuarios y dijo varias veces que estaba dispuesta a escuchar y eventualmente sumar dirigentes jóvenes que lo quisieran. Un libertario de la tropa digital deslizó que la juventud por sí sola no alcanza, en referencia a los sub-30 que Diez incluyó en las listas.

Mientras tanto, Sebastián Pareja y el grupo de Karina Milei en la provincia de Buenos Aires se mantuvieron al margen. Martín Menem solo destacó en su cuenta los mensajes de Diez. Y Santiago Oría, también del entorno de Karina Milei y uno de los más duros con el caputismo, se sumó al respaldo a la dirigente santafecina: «Es ESPECTACULAR el grupo de LLA Santa Fe», escribió.

Javier Milei no se metió anoche en la discusión política que crecía en su propio espacio. Estuvo muy activo, pero dedicado al partido en el Monumental.

Para entender el presente hay que volver a esa semana: la disputa por los jóvenes no trata solo de edades ni de redes sociales. Trata de quién ordena el poder libertario, quién decide las listas y qué tipo de militancia quiere convertir en estructura. En una fuerza que hizo de la comunicación digital una marca política, esa definición tiene valor de sistema.

Y también tiene costo. Cada interna expuesta debilita la promesa de orden que Milei hizo como bandera de gobierno y deja a la vista que, detrás del discurso de disciplina, sigue latiendo una pelea por espacios, lealtades y control. Si los libertarios quieren construir poder duradero, tendrán que decidir si la militancia digital será una herramienta de expansión o un nuevo foco de fragmentación.

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