En Colombia ya hay un punto de quiebre. En agosto, por primera vez, los vehículos híbridos y eléctricos representaron 50,6% de todos los vehículos nuevos matriculados en el país. Dicho de otra forma, uno de cada dos carros que llegaron al registro en el mes utilizaba alguna de estas tecnologías.
La escena lo dice todo. Mientras el mercado total de agosto fue de 27.124 unidades, se matricularon 4.542 vehículos eléctricos y 9.195 híbridos. En conjunto sumaron 13.737 unidades, con un crecimiento visible frente al mismo mes de 2025: los eléctricos avanzaron 176% y los híbridos 51,6%.
El fenómeno no se limita a un mes suelto. Entre enero y agosto de 2026, Colombia acumuló 33.889 vehículos eléctricos nuevos, 222,5% más que en el mismo periodo de 2025. Los híbridos llegaron a 63.210 unidades, con un crecimiento de 61%. En total, estas dos tecnologías suman 97.099 registros en los primeros ocho meses del año.
El giro también se ve al mirar hacia atrás. Entre enero y agosto de 2024 se habían matriculado 3.842 vehículos eléctricos. Dos años después, el acumulado de 2026 es casi nueve veces mayor. La velocidad del cambio ya no parece marginal.
Dentro de ese mercado hay una concentración muy clara. Tesla matriculó 14.107 unidades entre enero y agosto, equivalentes a 41,6% del mercado eléctrico. BYD alcanzó 7.332 unidades, con 21,6%, y Chery ocupó el tercer lugar con 1.893 unidades y 5,6%.
En otras palabras, más de 60% del mercado eléctrico quedó en manos de Tesla y BYD. El protagonismo de ambas marcas muestra que la transición no solo está cambiando la tecnología de los carros, sino también quiénes capturan la demanda.
Tesla tuvo un salto especialmente visible. En agosto de 2025 la marca no reportaba matrículas en Colombia porque apenas estaba planeando su ingreso al mercado nacional, pero un año después registró 2.046 unidades en un solo mes. Esa cifra le permitió ubicarse cuarta en el listado general de marcas más vendidas, detrás de Kia, Toyota y Renault.
El Tesla Model Y fue el principal vehículo de esa expansión. Solo en agosto se matricularon 1.902 unidades, una cifra equivalente a cerca de 7% de todos los vehículos nuevos registrados en el país durante ese mes. En el acumulado del año, el modelo suma 12.161 unidades.
BYD también avanzó con fuerza con la Yuan Up. Ese modelo acumula 3.499 unidades en lo corrido de 2026 y en agosto matriculó 323.
La tracción del mercado tiene otra explicación: los SUV siguen dominando. Entre enero y agosto se matricularon 131.119 unidades en esa categoría, y allí encontraron espacio varios de los eléctricos e híbridos más vendidos. La electrificación, por ahora, se está montando sobre el segmento de mayor demanda.
En los híbridos, la otra mitad de la historia, Toyota lideró en agosto con 1.563 unidades y 17% de participación. Le siguieron Suzuki, con 1.150 y 12,5%, y Kia, con 1.009 y 11%. En el acumulado de enero a agosto, Toyota mantiene el primer lugar con 10.193 unidades, seguida por Suzuki con 9.899 y Kia con 7.928.
Por modelos, la Toyota Corolla Cross lidera con 5.034 unidades, seguida por la Mazda CX-30, con 4.829, y la Kia Sportage, con 3.609. El mercado colombiano está mostrando dos velocidades de electrificación: una muy acelerada en los eléctricos y otra, también relevante por volumen, en los híbridos.
Pero el auge de las ventas abre una pregunta incómoda: ¿la infraestructura de carga está creciendo al mismo ritmo? Por ahora, la respuesta apunta a una brecha.
En noviembre de 2025, el Ministerio de Minas y Energía reportaba 229 estaciones de carga pública, 401 cargadores y 746 conectores en Colombia, concentrados principalmente en Antioquia, Bogotá y Valle del Cauca. Para 2026, estimaciones recogidas por el sector ubican la infraestructura alrededor de 520 puntos o cargadores.
Desde la industria se ha advertido que esa cantidad sigue siendo insuficiente frente al crecimiento del parque eléctrico. Deibit Mauricio Lozano, CEO de Cien by Internacional de Eléctricos, señaló que habría cerca de 520 cargadores para más de 100.000 vehículos eléctricos y planteó como referencia internacional un conector por cada 10 vehículos.
La comparación, sin embargo, debe hacerse con cuidado. No todos los vehículos eléctricos dependen de la red pública: una parte importante puede cargarse en hogares, conjuntos residenciales o lugares de trabajo. Además, una estación puede tener varios conectores y diferentes niveles de potencia.
Aun así, la conclusión de fondo no cambia. El mercado le está ganando la carrera a la infraestructura pública. Y cuando eso ocurre, el costo no lo paga solo el conductor que espera un punto libre: también lo asume el país que deja a medias la transición.
Para entender el presente hay que volver a esa semana. El avance eléctrico en Colombia ya no es una promesa ni una rareza de nicho; es un cambio de escala. Pero si la red no crece con la misma disciplina, la expansión puede chocar contra su propio límite. La libertad de elegir un carro más eficiente necesita una infraestructura que le responda.
Los detalles cuentan la historia. Aquí la cuenta es simple: más demanda, más concentración de mercado y una red pública que todavía va detrás. El desenlace dependerá de si el aparato estatal y el sector privado aceleran al mismo ritmo que los compradores.


