Los detalles cuentan la historia.
A las 8:30 del lunes, jefes de partido y de bancadas de izquierda se reunieron en la sede del Partido Socialista con un equipo de constitucionalistas. El objetivo era uno: tener listos los requerimientos ante el Tribunal Constitucional antes de que la sala de la Cámara de Diputados abriera la votación de la megarreforma impulsada por el gobierno del presidente José Antonio Kast, programada para el martes al mediodía.
La ofensiva opositora se concentra en dos flancos: la invariabilidad tributaria y las modificaciones a normas medioambientales. «Hemos estado trabajando de manera coordinada durante el fin de semana, junto a los equipos de cada una de las bancadas en los requerimientos vinculados a invariabilidad tributaria y modificaciones a normas medioambientales. Ya tenemos los borradores listos», declaró Raúl Leiva, jefe de bancada de los diputados del Partido Socialista.
Leiva dejó abierta además la posibilidad de una comisión mixta como escenario alternativo para extender los plazos y formalizar los requerimientos antes de la promulgación.
El factor PDG
El número que importa en el oficialismo es 14. Ese es el tamaño de la bancada del Partido de la Gente, actor decisivo para que la iniciativa cruce la línea. Fueron ellos quienes permitieron que la idea de legislar la megarreforma se aprobara con 90 votos en favor. Pero el paso por el Senado introdujo modificaciones que generaron fricciones: el fin al anatocismo y la indemnización estatal a inversiones rechazadas ambientalmente son dos puntos que, al cierre de la edición, no contarían con el respaldo de la bancada.
El PDG sostenía una reunión telemática para intentar consensuar una postura común. La incertidumbre es real, aunque en el oficialismo prefieren no magnificarla.
El presidente de la Cámara, Jorge Alessandri (UDI), fue directo: «Tengo toda la esperanza de que no sea así. Si mantenemos la votación del primer trámite, y la petición a nuestros diputados es aprobar todas las enmiendas del Senado, vamos a pasar sin ese trámite». Alessandri se refería a la comisión mixta, el escenario que La Moneda y la mesa de la Cámara quieren evitar a toda costa, aunque el propio presidente del órgano admitió estar «siempre abierto para hacer de puente y buscar acuerdos» si esa instancia se activara.
El argumento que se debilita
Desde el oficialismo desestiman la amenaza constitucional. El razonamiento de Alessandri es quirúrgico: la modificación introducida en el Senado convirtió la invariabilidad tributaria en un beneficio condicionado al pago de un peaje, lo que —según el diputado— erosiona el argumento central de la impugnación opositora. «Al ponerle un precio a ese premio, se cae ese argumento», sostuvo.
Ese cálculo recibió respaldo indirecto desde fuera del gobierno. La expresidenta del Tribunal Constitucional Marisol Peña declaró, en entrevista con El Líbero, que «el proyecto de reconstrucción no corre peligro en el Tribunal Constitucional». La frase circuló rápido en los pasillos del oficialismo.
La sesión de este martes se estima en tres horas, con la votación al final, tras las intervenciones. Desde el Senado ya se envió a la Cámara la minuta con las modificaciones que los diputados deberán someter a votación.
Lo que está en juego
Para Hemisferio, la escena lo dice todo: un gobierno que apuesta por reformas pro-inversión enfrenta una oposición que busca en el aparato judicial lo que no pudo retener en el legislativo. El recurso al Tribunal Constitucional, antes de que la votación siquiera concluya, es la señal de que la izquierda chilena no dispone hoy de los votos para frenar la agenda de Kast en el hemiciclo.
Lo que está en juego no es solo una reforma: es la señal que Chile envía a los mercados sobre la previsibilidad de sus reglas del juego. La invariabilidad tributaria, la certeza jurídica para la inversión y la agilización ambiental son los pilares que el libre mercado necesita para que el capital privado tome decisiones de largo plazo. Cada semana que se prolonga la incertidumbre es una semana en que ese capital mira otras latitudes.



