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La mano que llegó más hondo

Daniela Largo Sánchez, de 32 años, fue rescatada con vida tras 36 horas bajo los escombros en Pereira. El terremoto del 10 de agosto deja 188 muertos y 1.677 heridos en Colombia.
Imagen ilustrativa
jueves 13 de agosto de 2026

No había espacio para una máquina. Luis Fernando lo entendió en segundos: tomó un cincel plano, hizo palanca entre dos cuartones y extendió el brazo hacia la oscuridad. «La abracé con la mano y logré sacarla», contó el rescatista a Noticias Caracol. Daniela Largo Sánchez, de 32 años, no pronunció una sola palabra cuando salió. Pero él sintió algo. «Como que dijo: por fin», describió.

Eran más de 36 horas desde que el terremoto de magnitud 7,4 sacudió Colombia la mañana del lunes 10 de agosto. Daniela había permanecido atrapada bajo cuatro placas de concreto, producto del colapso del edificio donde se encontraba en Pereira. Los rescatistas la habían localizado diez horas antes de sacarla, cuando dio las primeras señales de supervivencia.

La operación fue articulada entre los Bomberos de Bogotá, los Bomberos de Pereira y PONALSAR. El equipo excavó para crear un túnel en la parte inferior de los escombros, le suministró oxígeno mediante una máscara y le pidió que cerrara los ojos antes de extraerla. Una maniobra que Luis Fernando calificó de «casi artesanal», por la profundidad del sitio y la imposibilidad de introducir equipos pesados.

El rescate de Daniela no fue el único. En Cali, Diana Marcela Troncoso había sido rescatada con vida 30 horas después del terremoto, en una operación coordinada entre los Bomberos de Bogotá y los Bomberos de Cali. El alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, celebró ese resultado: «Una buena noticia en medio de la tragedia», escribió. En la zona de la autopista con carrera 72 en Cali, otras seis personas —incluyendo una bebé de tres meses— fueron encontradas con vida.

Sin embargo, la angustia no cede. En el momento del cierre de esta edición, Violeta Guerrero y su abuela Amparo Jaramillo continuaban desaparecidas en Cali. Ambas se encontraban en el edificio del conjunto residencial Guadalupe, en el barrio Cuarto de la Lengua, cuando ocurrió el sismo. Una allegada a sus familias confirmó a El Colombiano que ninguna ha sido hallada entre los escombros.

La Asociación Colombiana de Ciudades Capitales (Asocapitales) reportó 188 fallecidos y 1.677 heridos. Cali concentra el mayor número de víctimas: 95 muertos y 997 heridos. Pereira registra 79 muertos y 278 lesionados. Quibdó suma nueve fallecidos y 116 heridos; Manizales, cinco muertos y 112 lesionados. Medicina Legal confirmó la identidad de 93 víctimas. En el sitio donde fue rescatada Daniela, los socorristas continuaban trabajando para llegar a otra persona que, según los reportes, permanecía atrapada bajo los mismos escombros.

Los detalles cuentan la historia. Detrás de cada cifra hay equipos que viajaron de una ciudad a otra, que durmieron poco o nada, que improvisaron con un cincel cuando los protocolos no alcanzaban. El Estado colombiano, con todas sus fracturas, desplegó en estas horas lo que tiene de más concreto: personas que bajan a los túneles. Eso merece reconocerse sin ambigüedad.

Pero la tragedia también expone preguntas que no desaparecen con los rescates. ¿Cuántos de los edificios colapsados cumplían las normas de construcción sismo-resistente? ¿Qué papel jugó la regulación —o su ausencia— en la magnitud del daño? Mientras las familias de Violeta y Amparo Jaramillo esperan noticias, esas preguntas siguen abiertas. El desenlace de los rescates es esperanzador. El balance estructural, todavía, no.

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