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La factura oculta de la IA en el bolsillo

Las funciones de inteligencia artificial integradas en iPhone y Android drenan la batería en silencio. Hay formas concretas de recuperar el control sin renunciar a las herramientas.
Imagen ilustrativa
sábado 8 de agosto de 2026

El teléfono llega a las tres de la tarde con el veinte por ciento de batería y nadie entiende por qué. La respuesta, cada vez con más frecuencia, está en los procesos que corren por debajo de la pantalla: asistentes de voz, traductores automáticos, identificadores de canciones, modelos de lenguaje que anticipan lo que el usuario va a escribir antes de que lo escriba. La inteligencia artificial, integrada ya en el sistema operativo de los principales fabricantes, cobra su precio en silencio.

Tanto Apple Intelligence en iPhone como Gemini en Android están cada vez más integrados en el sistema operativo, según la fuente. A eso se suman aplicaciones como ChatGPT y Claude, además de funciones que trabajan en segundo plano sin que el usuario las haya invocado. El resultado es un consumo energético que se acumula a lo largo del día.

iPhone: el primer frente

En los teléfonos de Apple, uno de los puntos de partida son las sugerencias de Siri. Estas permiten que determinadas aplicaciones anticipen acciones del usuario, aunque no son imprescindibles para utilizar el asistente. Para limitarlas, la ruta es Ajustes > Siri o Apple Intelligence y Siri > Apps, desde donde es posible desactivarlas aplicación por aplicación.

Otra vía pasa por Tiempo de uso. Desde Ajustes > Tiempo de uso > Restricciones de contenido y privacidad se pueden administrar opciones relacionadas con Apple Intelligence y Siri, incluyendo herramientas de escritura, creación de imágenes y extensiones de modelos de inteligencia artificial.

Para quienes no utilizan estas herramientas, existe una opción más drástica: desactivar completamente Apple Intelligence desde Ajustes > Apple Intelligence y Siri. Al hacerlo, dejan de estar disponibles las funciones de IA asociadas al sistema.

Android: el asistente que no descansa

En Android, Gemini se encuentra cada vez más integrado en el teléfono, especialmente en equipos como los Pixel y determinados modelos de Samsung. Algunos fabricantes incorporan además sus propias herramientas de inteligencia artificial.

Una forma de reducir su presencia consiste en cambiar el asistente predeterminado, siempre que el dispositivo y la versión de Android lo permitan. La configuración se encuentra normalmente en Ajustes > Apps > Apps predeterminadas > Asistente y entrada de voz.

También es posible limitar la conexión de Gemini con otras aplicaciones. Desde la propia aplicación de Gemini, el usuario puede entrar en su perfil, seleccionar Aplicaciones conectadas y desactivar los servicios que no necesite.

ChatGPT, Claude, Gemini y otras aplicaciones pueden continuar utilizando recursos del teléfono cuando permanecen activas en segundo plano. Android permite restringir ese comportamiento desde Ajustes > Batería > Uso de la batería, donde es posible seleccionar una aplicación y establecer un uso optimizado o restringir su actividad en segundo plano. La contrapartida es que las aplicaciones podrían tardar más en abrirse o actualizarse.

Los servicios que nadie recuerda haber activado

Algunos teléfonos Android incluyen servicios especializados que realizan tareas de inteligencia artificial de forma continua. Uno de ellos es AICore, utilizado para ejecutar determinadas funciones de IA directamente en el dispositivo. En equipos compatibles, puede revisarse desde Ajustes > Aplicaciones, donde dependiendo del modelo es posible forzar su detención o desactivarlo.

Hay funciones más visibles pero igualmente costosas: Now Playing identifica automáticamente canciones cercanas, y Live Translate traduce conversaciones en tiempo real. Ambas pueden resultar útiles, pero desactivarlas cuando no sean necesarias reduce la actividad relacionada con la IA.

La trastienda del ecosistema

Lo que estos consejos técnicos revelan es algo más amplio que un problema de batería. Apple y Google han tomado una decisión de diseño: integrar la inteligencia artificial tan profundamente en el sistema operativo que el usuario necesita esfuerzo activo para apagarla. El valor predeterminado es «todo encendido».

Desde la perspectiva del libre mercado, el usuario tiene derecho a saber qué consume su dispositivo y a decidir qué procesa en su nombre. Que esa información esté enterrada en menús de varios niveles no es un accidente de diseño: es la arquitectura del consentimiento implícito. Recuperar el control de la batería es, en el fondo, recuperar el control del propio hardware. Los pasos existen; el esfuerzo de encontrarlos corre por cuenta del dueño del teléfono.

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