La escena lo dice todo. Un colegio distrital de Bogotá, administrado por una alianza privada, compite hoy codo a codo con instituciones de todo el mundo por uno de los galardones educativos más importantes del planeta. No es una universidad de élite ni un internado suizo: es educación pública colombiana.
El Colegio Las Margaritas IED fue seleccionado como uno de los diez mejores colegios del mundo en la edición 2026 de los World's Best School Prizes. La nominación corresponde a la categoría Supporting Healthy Lives —Fomentando Vidas Saludables—, que reconoce a las instituciones que promueven el bienestar físico, emocional y mental de sus estudiantes mediante estrategias innovadoras.
El dato central que sustenta la candidatura es concreto: según información entregada por la propia institución, el modelo educativo implementado ha permitido reducir en un 85% las situaciones críticas de convivencia escolar. A ese resultado se suman el fortalecimiento del sentido de pertenencia de los alumnos y el posicionamiento del colegio como referente de innovación pedagógica en Colombia.
La institución es operada por Alianza Educativa, organización que gestiona el plantel en el marco del sistema distrital bogotano. Para Diana Basto Castro, directora general de Alianza Educativa, la nominación valida una apuesta que pone el bienestar de los estudiantes en el centro del proceso de aprendizaje. «Este reconocimiento demuestra que la educación pública colombiana puede ser referente mundial. En Alianza Educativa creemos que no existe la excelencia académica sin bienestar socioemocional y hoy el mundo está validando esa apuesta», afirmó la directiva.
La Secretaría de Educación de Bogotá también destacó el significado del logro, señalando que la experiencia del Colegio Las Margaritas IED demuestra que es posible fortalecer la convivencia escolar mediante el desarrollo de habilidades socioemocionales que contribuyen a mejorar la salud mental de los estudiantes.
Además de competir como finalista en su categoría, la institución aspira al Community Choice Award, un reconocimiento adicional que será definido por votación pública internacional. Para participar, los interesados deben ingresar a la plataforma oficial de los World's Best School Prizes, ubicar la categoría Supporting Healthy Lives, seleccionar el nombre de la institución y registrar su voto. Quienes no cuenten con una cuenta en la plataforma deberán crear un perfil para que el voto sea válido.
Los detalles cuentan la historia. Lo que hace singular este caso no es solo el reconocimiento: es el modelo detrás de él. La gestión del colegio no recae únicamente en el aparato burocrático distrital, sino en una alianza que incorpora criterios de gestión privada dentro del sistema público. Ese esquema —donde la administración privada opera con recursos y mandato público— es precisamente el tipo de fórmula que suele producir resultados medibles donde la gestión estatal pura tiende al estancamiento.
En un país donde el debate educativo frecuentemente se reduce a disputas presupuestales y paros docentes, Las Margaritas ofrece un contrapunto incómodo para quienes sostienen que la mejora educativa depende exclusivamente del gasto gubernamental. El 85% de reducción en conflictos de convivencia no llegó por decreto ni por incremento de partidas: llegó por un modelo que priorizó resultados concretos sobre retórica institucional. Ese es el principio que vale la pena exportar, y es el que hoy compite en el escenario global.



