Hay carreras que se leen como una línea de tiempo de la industria tecnológica global. La de Beatriz Cleves es una de ellas.
Cuando Xerox dominaba la impresión y el fotocopiado, Cleves estaba ahí. Cuando Nokia protagonizó la revolución de la telefonía móvil, también. Después llegaron Samsung en el auge de los smartphones, Ilumno cuando la educación virtual crecía de forma exponencial, y Appgate en el momento en que la ciberseguridad se volvió una prioridad global. En cada una de esas compañías impulsó estrategias de expansión, posicionamiento y adopción tecnológica que, según su trayectoria documentada, marcaron hitos en distintos mercados.
Los detalles cuentan la historia. No se trata de una ejecutiva que llegó a empresas consolidadas a administrar lo construido. Cleves llegó en los momentos de mayor crecimiento, cuando las decisiones de marketing y alianzas definen si una tecnología se convierte en estándar de mercado o queda como promesa sin escala. Veintiséis años de trayectoria en ese filo.
Hoy dirige la estrategia de Marketing y Alianzas de FIT Group, un ecosistema dedicado a adquirir compañías de software que operan en servicios financieros. El modelo —comprar, integrar y escalar empresas de software vertical— es uno de los más activos en el capital privado tecnológico de América Latina, y FIT Group lo aplica con foco en el sector financiero.
El equipo que Cleves conduce tiene una composición que ella misma destaca: el 72 por ciento son mujeres. No lo presenta como cuota ni como política de imagen, sino como resultado de una convicción sobre cómo se construyen equipos competitivos. «Ellas están transformando la tecnología. Combinan visión de negocio, sensibilidad y rigor técnico. Cuestionan modelos tradicionales, impulsan la inclusión digital y conectan la innovación con las necesidades reales de los clientes», afirma.
Su formación es la de una ingeniera industrial de la Universidad Javeriana con especialización en Marketing Estratégico del Cesa. Esa combinación —ingeniería más estrategia comercial— explica en parte la coherencia de una carrera que nunca se quedó en un solo sector ni en un solo ciclo tecnológico.
La escena lo dice todo: una profesional colombiana que no emigró a Silicon Valley ni a Madrid para construir ese currículum, sino que lo hizo desde la región, acompañando a empresas globales en sus etapas de expansión hacia mercados latinoamericanos. Es un dato que el ecosistema tecnológico local rara vez celebra con la atención que merece.
«Las mujeres demuestran que la competitividad y la empatía pueden coexistir. Estamos construyendo confianza, cultura y futuro», dice Cleves. La frase podría sonar a eslogan si no estuviera respaldada por dos décadas y media de decisiones tomadas en salas donde se definía el rumbo de marcas que hoy son parte del vocabulario cotidiano.
Para Hemisferio, el caso Cleves ilustra algo más amplio que una historia de éxito individual. En un debate latinoamericano demasiado dominado por la pregunta de cuánto Estado debe intervenir en la economía del conocimiento, perfiles como el suyo ofrecen una respuesta diferente: el talento que se forma, que acumula criterio en el mercado real y que construye desde la libre empresa genera más valor sostenible que cualquier programa de fomento diseñado a puerta cerrada.
El sector tecnológico colombiano necesita más ejecutivos con ese recorrido —hombres y mujeres— y menos dependencia de narrativas que confunden visibilidad con competencia. FIT Group, al apostar por un liderazgo con ese historial, hace una apuesta de mercado. Los resultados, como siempre, dirán si fue la correcta.



