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La Casa Rosada minimiza la crispación mientras la economía aprieta y la calle acumula tensión

En Balcarce 50 dicen que no ven un estallido social, aunque admiten caída de actividad, malestar en el Conurbano y presión por universidades, discapacidad y empleo. El Gobierno intenta sostener el relato de estabilidad en medio de datos que empiezan a discutirle la narrativa.
viernes 9 de octubre de 2026

Los datos de la economía preocupan en la Casa Rosada, pero el oficialismo insiste en que un escenario de crispación social no está hoy en el horizonte. En paralelo, en el entorno de Javier Milei niegan con énfasis las especulaciones sobre la continuidad de Luis Caputo en Economía y se esfuerzan por mostrar tranquilidad, aun cuando reconocen que la agenda viene cargada de conflictos sensibles.

Las protestas por el incumplimiento del fallo sobre los fondos para las universidades y el recorte para discapacidad en el Presupuesto del año que viene coparon los canales de TV y podrían volver a ocupar las primeras planas con la marcha federal universitaria prevista para la semana que viene. Aun así, en el Gobierno sostienen que esos temas, por más tangibles y cercanos que sean, no alcanzan para volcar a la masa de indecisos hacia la oposición fragmentada.

La escena lo dice todo. Mientras los protagonistas oficiales buscan instalar calma, admiten a la vez que la paciencia social podría agotarse por el famoso «metro cuadrado». Por ahora, sin embargo, ven un escenario estable y creen que Milei todavía puede generar expectativa.

No todo es negación. Aunque defienden el modelo económico, en el mileísmo reconocen que les preocupan los efectos de la caída de la actividad y que el Conurbano está «muy complicado». Un referente violeta resumió el clima con una comparación dura: «Antes todos teníamos un amigo que se iba del país o mandaba a sus hijos afuera. Hoy todos tenemos un conocido que cerró el negocio o se quedó sin trabajo».

Pese a ese diagnóstico, el oficialismo no ve una crispación social inmediata. Un armador libertario que recorre el Conurbano dijo que la gente sale a romper todo cuando no tiene para darle de comer a los hijos, y aseguró que hoy no están en esa situación. También creen que los intendentes no tienen poder de fuego para organizar revueltas y que el terreno no está fértil para incidentes espontáneos.

En la trastienda, el Gobierno procura sostener las partidas para asistencia social que canaliza Capital Humano. Allí también aparece una lógica de contención política: la prioridad es evitar que el deterioro económico se traduzca en un costo mayor para el oficialismo. Un referente lo dijo en voz baja con una frase cruda: «Los endeudados no se endeudan para comer».

Al mismo tiempo, en la Casa Rosada intentan capitalizar señales que interpretan como favorables. Desde el oficialismo aseguran que las importaciones suben, que Temu y Shein están «a full» y que la gente en los barrios tiene ropa nueva gracias a este Gobierno. Para ellos, parece un dato menor; creen que la gente lo valora.

Esa lectura convive con una autocrítica. Un estratega admitió que «hace falta el látigo, pero también de vez en cuando una caricia», en referencia al estilo agresivo que muestran los pocos ministros o referentes violetas que hablan. En esa misma línea, también reconocen que hoy todos quieren imitar a Milei.

El Presidente sigue siendo el principal activo político del oficialismo. En Balcarce 50 confían en su capacidad para generar conversación sobre sí mismo y «no aburrir». Un hombre del círculo presidencial lo definió así: «Milei no es estático, es entretenimiento». Y agregó una comparación que busca mostrar contraste con otros líderes de la región: «De Lula se aburrieron. De Petro se aburrieron. De Javier no se van a aburrir».

Mientras amplios sectores del país viven la actualidad laboral, de ingresos y de vivienda como una crisis, Milei publicó un spot de «Milei Media» con el anuncio del lanzamiento de un video del recital que brindó en el verano, pero «remasterizado». El trabajo está a cargo de Santiago Oría, muy cercano a Karina Milei, y navega a diario las aguas de las redes sociales.

Milei lanzará el video el 13 de este mes. Lo que aún no pudo concretar es la convocatoria a un nuevo recital, que prometió hace algo más de un mes para festejar el 0,8% de inflación mayorista de julio. Los guarismos no se lo permitieron. Y es posible que los datos de septiembre, que se conocerán la semana próxima, registren un Índice de Precios al Consumidor con una suba que, si bien sería mínima, contradice la narrativa oficial.

De todas formas, en Balcarce 50 creen en el modelo de Caputo y aseguran que el IPC más temprano que tarde volverá a bajar. También repiten otra convicción: que el dólar está estable, que la gente se está yendo de viaje y que «el dólar está barato». En su lectura, eso permite proyectar.

El desenlace de esta semana deja una postal clara: el Gobierno intenta administrar el desgaste sin admitir aún un cambio de clima. Pero la economía ya no es solo una variable técnica; es el terreno donde se juega la paciencia social, el margen político de Milei y la credibilidad de un ajuste que necesita mostrar resultados antes de que la calle le marque el ritmo.

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