AHORA
Zacharia cae a los cinco días y expone el costo político de la improvisación en la Casa Blanca•Trump frena la transmisión pública de la ejecución de Hasan tras el rechazo por convertirla en espectáculo•Pope Leo pasa la primera prueba tras la cirugía de pulmón y el Vaticano habla de recuperación normal•La mansión de Durazo se convierte en universidad: Tlalpan gana una sede y el gobierno presume recuperación de espacio•Museo Nacional: 30 obras retiradas y una batalla cultural que avanza sobre la memoria•Sonora frena sus exportaciones de ganado por una sospecha de aftosa•El Vaticano descarta complicaciones en la cirugía del papa León XIV, con un pronóstico aún por definir•Caen dos presuntos extorsionadores tras el ataque a la casa de Elvis Guerra•Tecnología, individualismo y política: la alarma de Ades sobre una sociedad más replegada•Anthropic pide reglas comunes para la IA mientras acelera ingresos y salida a bolsa•Zacharia cae a los cinco días y expone el costo político de la improvisación en la Casa Blanca•Trump frena la transmisión pública de la ejecución de Hasan tras el rechazo por convertirla en espectáculo•Pope Leo pasa la primera prueba tras la cirugía de pulmón y el Vaticano habla de recuperación normal•La mansión de Durazo se convierte en universidad: Tlalpan gana una sede y el gobierno presume recuperación de espacio•Museo Nacional: 30 obras retiradas y una batalla cultural que avanza sobre la memoria•Sonora frena sus exportaciones de ganado por una sospecha de aftosa•El Vaticano descarta complicaciones en la cirugía del papa León XIV, con un pronóstico aún por definir•Caen dos presuntos extorsionadores tras el ataque a la casa de Elvis Guerra•Tecnología, individualismo y política: la alarma de Ades sobre una sociedad más replegada•Anthropic pide reglas comunes para la IA mientras acelera ingresos y salida a bolsa•
Hemisferio
PolíticaAméricasMundoNegociosTecnologíaCulturaIdeas
Hemisferio
Secciones
El medio
Política

La Casa Blanca convierte su portal en una sala de videojuegos para vender la agenda de Trump

Entre pixeles y bloques al estilo Tetris, el gobierno promueve el muro, las deportaciones y las nuevas cuentas de ahorro infantil; la oposición demócrata contraataca con la factura de la gasolina.
Imagen ilustrativa
viernes 4 de septiembre de 2026

La escena lo dice todo: en la pantalla de una computadora, el sitio oficial de la Casa Blanca —el mismo que difunde comunicados presidenciales— muestra ahora una fila de videojuegos de estilo arcade. La fotografía, tomada el 3 de septiembre de 2026, documenta el lanzamiento de la nueva sección, bautizada «Arcade», que el gobierno de Donald Trump presentó ese jueves como una forma de acercar su agenda al público joven.

El catálogo incluye media docena de títulos. En «Rio Run», una variación del clásico Snake, el jugador reúne y deporta migrantes a lo largo del Río Grande. En «Build the Wall», inspirado en Tetris, hay que apilar tramos de muro para «proteger la frontera de la horda que viene», según la descripción del propio juego. «Trump Savings Tycoon» propone recolectar billetes y lingotes de oro que caen del cielo para «llenar las Trump Accounts de tus hijos», en referencia a las cuentas de inversión con ventajas fiscales que la administración creó para recién nacidos.

Hay más: en «Supply Line» el usuario ordena bandejas de comida escolar bajo la consigna «Make America Healthy Again», y en «Flappy Bill» —calco del popular «Flappy Bird»— un águila calva sobrevuela el National Mall cargando un proyecto de ley.

Un funcionario de la Casa Blanca explicó a Fox News que la iniciativa busca «marcar un contraste entre una cultura de diversión y victoria y la oscura visión socialista que los demócratas tienen para el país». Kaelan Dorr, subasistente del presidente y jefe de estrategia digital, fue más directo: describió los juegos como «política que se puede interactuar».

No es la primera incursión del gobierno en el terreno de la cultura popular. Las cuentas oficiales de la Casa Blanca ya habían difundido contenido generado con inteligencia artificial y memes políticos, además de burlarse en línea de sus críticos, una estrategia que provocó protestas de artistas como Sabrina Carpenter y Olivia Rodrigo por el uso de su música en videos que promueven la agenda del gobierno.

La sección «Arcade» generó una reacción inmediata de organizaciones de derechos humanos, que sostienen que convierte en juego las deportaciones masivas y trivializa el sufrimiento humano. Amerika García Grewal, codirectora de la Frontera Federation en Eagle Pass, Texas, dijo a AFP: «Llevan años jugando con la vida de las personas, ahora hicieron un videojuego de lo que hacen».

Legisladores demócratas, por su parte, apuntaron a lo que consideran prioridades equivocadas del gobierno, en un momento en que —según denunciaron— las tensiones de Estados Unidos con Irán habrían presionado al alza la inflación doméstica y el costo del combustible. El representante californiano Ted Lieu cuestionó que la Casa Blanca dedique energía a videojuegos mientras el precio promedio nacional de la gasolina rondaba los 4,14 dólares: «Noviembre está llegando», escribió en X, en referencia a las elecciones legislativas de mitad de mandato. El senador estatal de Connecticut Matt Lesser fue en la misma línea: «El precio del combustible para calefacción está cerca de un máximo histórico, pero bueno, puedes jugar a ser el zar fronterizo Tom Homan en un videojuego».

Los detalles cuentan la historia de una Casa Blanca que ha decidido pelear la batalla cultural con las mismas armas que sus adversarios critican: la viralidad, el humor y la estética de internet. Para sus impulsores, «Arcade» es una manera legítima —y barata, comparada con una campaña publicitaria tradicional— de explicar en lenguaje sencillo medidas como el control fronterizo o las cuentas de ahorro para menores, sin depender de una prensa que la administración considera hostil.

Que la oposición responda hablando de gasolina y no de la sustancia de las políticas —el muro, la deportación, el incentivo al ahorro familiar— dice tanto de la debilidad de su argumento como de la eficacia del golpe comunicacional. Convertir el ahorro infantil o la seguridad fronteriza en un juego no cambia si esas políticas funcionan o no; eso lo dirán los datos económicos y de seguridad, no un videojuego. Pero sí revela que, en la disputa por la atención pública, el gobierno de Trump prefiere divertir a la audiencia antes que dejarle el terreno narrativo a sus críticos.

Más de Política