La caravana partió cerca del Metro Los Héroes. Camiones pintados, carros de utilería y artistas de distintas regiones del país avanzaron por la Alameda este sábado, en el arranque oficial del Día Nacional del Circo. El destino era el Centro Cultural Gabriela Mistral, el GAM, donde la jornada terminó de tomar forma con una ceremonia protocolar.
La escena lo dice todo: familias que llevan décadas montando y desmontando carpas en plazas de todo Chile, recibidas esta vez no en una plaza de pueblo sino en un centro cultural de Santiago, con autoridades esperando en la entrada.
Encabezó el acto el ministro de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Francisco Undurraga, junto a la directora ejecutiva del GAM, Alejandra Marti, y el subsecretario de las Culturas y las Artes, Carlos Lobos. Ahí se reconoció a artistas premiados en el Festival Internacional de Circo de Montecarlo y a quienes impulsaron el expediente que llevó a que el Circo de Tradición Familiar Chileno fuera declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco.
Hubo también dos homenajes póstumos: a Gustavo Caprario, impulsor de la conmemoración, y al payaso Carlos Gajardo, conocido como "Cucharita".
"Durante más de 200 años, las familias circenses han recorrido el país reuniendo a niños, padres y abuelos alrededor de un mismo espectáculo. Han reunido a una familia llamada Chile", dijo Undurraga durante la ceremonia. El ministro dedicó un saludo al Sindicato de Artistas Circenses de Chile y a la Asociación Gremial de Empresarios y Artistas Circenses de Chile, a quienes calificó de "indispensables para la cultura chilena", extendiendo el reconocimiento a "todas las familias, artistas y trabajadores" que mantienen viva la tradición generación tras generación.
El Día Nacional del Circo se conmemora cada primer sábado de septiembre desde que la Ley N° 21.026, promulgada en 2017, lo estableciera en el calendario. Esta edición tuvo un valor adicional: es la primera que se celebra después de que la tradición circense chilena fuera reconocida por la Unesco.
Correos de Chile se sumó con una muestra de la serie filatélica "Circo de Tradición Familiar en Chile", lanzada en mayo y compuesta por cinco estampillas que retratan trapecistas, malabaristas, equilibristas, payasos y las caravanas circenses clásicas, la misma escena que horas antes había recorrido la Alameda en vivo.
La conmemoración no se agotó en Santiago. En Rengo, el Circo Quetralmahue organizó una comparsa desde la Plaza de Armas seguida de un varieté en el Teatro Municipal Hernán Quintanilla Méndez. En Talca, La Juguera Circo, junto al Centro Cultural La Candelaria y Espacio Cultural, montó espectáculos gratuitos en la Plaza de Armas. Y para el sábado siguiente, 12 de septiembre, el Teatro Municipal de Valparaíso recibirá a la compañía Malabicirco con el espectáculo "Bogardus, en busca del paraíso", también con entrada liberada.
Para entender el presente hay que volver a esas mismas carpas que, mucho antes de cualquier ley o sello postal, ya cruzaban el país de plaza en plaza sostenidas por el trabajo de familias enteras, con carros propios, oficio heredado y gremios organizados por ellos mismos. El reconocimiento de la Unesco llegó después, y el Estado con él.
Los detalles cuentan la historia real de esta tradición: no nació de un decreto ni de un fondo público, sino de generaciones de artistas que arriesgaron capital propio, viajaron por cuenta propia y transmitieron un oficio de padres a hijos durante más de dos siglos, según recordó el propio ministro. Que hoy un gobierno rinda honores en un centro cultural es, sobre todo, la confirmación tardía de un mérito que las familias circenses ya se habían ganado solas en cada plaza de Chile.



