AHORA
Zacharia cae a los cinco días y expone el costo político de la improvisación en la Casa Blanca•Trump frena la transmisión pública de la ejecución de Hasan tras el rechazo por convertirla en espectáculo•Pope Leo pasa la primera prueba tras la cirugía de pulmón y el Vaticano habla de recuperación normal•La mansión de Durazo se convierte en universidad: Tlalpan gana una sede y el gobierno presume recuperación de espacio•Museo Nacional: 30 obras retiradas y una batalla cultural que avanza sobre la memoria•Sonora frena sus exportaciones de ganado por una sospecha de aftosa•El Vaticano descarta complicaciones en la cirugía del papa León XIV, con un pronóstico aún por definir•Caen dos presuntos extorsionadores tras el ataque a la casa de Elvis Guerra•Tecnología, individualismo y política: la alarma de Ades sobre una sociedad más replegada•Anthropic pide reglas comunes para la IA mientras acelera ingresos y salida a bolsa•Zacharia cae a los cinco días y expone el costo político de la improvisación en la Casa Blanca•Trump frena la transmisión pública de la ejecución de Hasan tras el rechazo por convertirla en espectáculo•Pope Leo pasa la primera prueba tras la cirugía de pulmón y el Vaticano habla de recuperación normal•La mansión de Durazo se convierte en universidad: Tlalpan gana una sede y el gobierno presume recuperación de espacio•Museo Nacional: 30 obras retiradas y una batalla cultural que avanza sobre la memoria•Sonora frena sus exportaciones de ganado por una sospecha de aftosa•El Vaticano descarta complicaciones en la cirugía del papa León XIV, con un pronóstico aún por definir•Caen dos presuntos extorsionadores tras el ataque a la casa de Elvis Guerra•Tecnología, individualismo y política: la alarma de Ades sobre una sociedad más replegada•Anthropic pide reglas comunes para la IA mientras acelera ingresos y salida a bolsa•
Hemisferio
PolíticaAméricasMundoNegociosTecnologíaCulturaIdeas
Hemisferio
Secciones
El medio
Américas

La batalla cultural, el frente que el oficialismo pospone y el PNL quiere abrir ya

El Partido Nacional Libertario presiona para avanzar en una agenda de valores, soberanía y libre empresa antes de que el impulso electoral de Kast se enfríe. La Moneda, concentrada en seguridad y empleo, prefiere no dispersar el capital político.
Imagen ilustrativa
miércoles 29 de julio de 2026

La escena lo dice todo. Mientras La Moneda calibra cada paso para no desviar la atención de su agenda de seguridad y empleo, desde fuera del oficialismo el Partido Nacional Libertario (PNL) lleva semanas enviando un mensaje distinto: el momento de la batalla cultural es ahora.

El secretario general del PNL, Juan Antonio Urzúa, lo formuló sin rodeos en el programa Descarados: «Superado este proyecto —la megarreforma—, tenemos que avanzar en las cosas por las cuales la gente votó por Kast, y están relacionadas íntimamente con la batalla cultural». Para Urzúa, esa batalla no es abstracta. Es, según explicó, «una confrontación de carácter político por el dominio de valores, símbolos, creencias que la izquierda, en los últimos 20, 25 años, ha ido estableciendo en nuestra sociedad».

Los ejemplos que ofrece son concretos: la izquierda logró instalar que «el lucro es malo, que carabineros son personas esencialmente violadoras de derechos humanos y que la desigualdad es un problema que solamente el Estado puede corregir». Esos conceptos, dice, «buscamos enfrentarlos».

La agenda que el PNL propone incluye indultos a carabineros, una reforma laboral que facilite contratar y despedir, la eliminación de las contribuciones, la defensa de la familia y el control de la migración ilegal. «Terminar con la cultura de los bonos y volver a premiar el trabajo, el esfuerzo y el mérito», sintetizó el diputado y vicepresidente del PNL, Hans Marowski.

La senadora Vanessa Kaiser añadió otro frente: «No más educación sexual integral, 'nací en el cuerpo equivocado', ideología de género, terapias afirmativas para niños de tres años». Kaiser también apuntó a los organismos internacionales. «Tiene que acabarse la intromisión de los organismos internacionales, como lo hemos visto con la ONU», afirmó, y llamó a «recuperar la soberanía de nuestro país» frente a lo que describió como «este feminismo introducido desde los organismos internacionales a través de la figura de la perspectiva de género».

El jefe de bancada de diputados del PNL, Cristóbal Urruticoechea, amplió el perímetro: «No solo se trata de temas valóricos, tiene mucho que ver con la academia, las comunicaciones, la economía. Hay una ideología penetrante, fuerte, que ha ingresado la izquierda de manera a veces silenciosa, oculta, cobarde».

El contraste con La Moneda es nítido. El Ejecutivo ha hecho llamados explícitos a concentrarse en seguridad y empleo, y se desmarcó del proyecto «escucha su corazón» y de la idea de privatizar Codelco —esta última planteada por el timonel republicano Arturo Squella—. La senadora Kaiser, por su parte, mencionó la privatización de Codelco como uno de los ejemplos de batallas que considera posibles.

En el PNL ven una señal de articulación en el Foro de Madrid, que se realizará en Santiago entre el 3 y el 4 de septiembre y reunirá a líderes iberoamericanos de la derecha. «Para nosotros es un muy buen elemento que se vayan articulando movimientos que vienen defendiendo las mismas ideas y valores: menos Estado, Estado más eficiente, valorar a la persona por sobre el Estado», dijo Urzúa. La posible asistencia del presidente Kast al foro, sin embargo, aún no está confirmada según fuentes de La Moneda.

Los detalles cuentan la historia. Lo que el PNL describe como «sentido común» —que los padres decidan la educación de sus hijos, que se defienda a las fuerzas del orden, que el mérito reemplace al subsidio— es precisamente el mandato que, según Marowski, «los chilenos respaldaron en la campaña presidencial». La pregunta que flota sobre Santiago es si ese mandato tiene fecha de vencimiento.

Desde Hemisferio, la tensión es legible: un gobierno que administra el capital político con cautela frente a un partido aliado que teme que la ventana se cierre. La historia de las derechas latinoamericanas enseña que las agendas culturales postergadas suelen llegar tarde o no llegar. Si el PNL tiene razón en el diagnóstico —que la izquierda construyó su hegemonía cultural en silencio y durante décadas—, la respuesta difícilmente puede ser la paciencia indefinida. El libre mercado de las ideas, como el económico, premia a quienes ocupan el espacio antes de que otro lo haga.

Más de Américas