En un concesionario de la ciudad de Panamá, un comprador recorre la fila de SUVs con la misma pregunta que se repite en cada agencia del país: ¿ciudad, familia o aventura? JETOUR, la marca que Petromotors comercializa en Panamá, responde con seis opciones distintas, cada una dirigida a un perfil de conductor diferente. Los detalles cuentan la historia de un mercado que se segmenta cada vez más para disputarse al cliente.
El Jetour X50 abre la gama como opción de entrada. Con capacidad para cinco pasajeros, motor 1.5L Turbo, Apple CarPlay, Android Auto, pantalla multimedia y sistemas de cámaras y seguridad, apunta a jóvenes profesionales, parejas o familias pequeñas que buscan tecnología sin pagar de más.
Un escalón más arriba, el Jetour Dashing propone una carrocería más deportiva. Mantiene la configuración para cinco pasajeros, pero su cabina prioriza conectividad y confort, pensada para quien quiere un SUV urbano con mayor presencia visual en la calle.
Para las familias que necesitan más espacio, el Jetour X70 incorpora tres filas de asientos y capacidad para siete pasajeros. Es la respuesta de la marca a quienes cargan más que una maleta: equipaje, pasajeros adicionales y trayectos que combinan ciudad y carretera.
Los modelos Jetour T1 y Jetour T2 se mueven en otro terreno: el de la aventura. Combinan uso cotidiano con capacidades todoterreno, e incluyen versiones híbridas enchufables (PHEV) con motor 2.0L Turbo y tracción integral, pensadas para quien no quiere renunciar a salir del asfalto.
En la cima de la gama se ubica el Jetour G700, que reúne tamaño, tecnología, capacidades 4x4 y un sistema híbrido enchufable. Según la configuración, ofrece espacio para cinco o seis pasajeros y hasta 892 caballos de fuerza, la cifra más alta de todo el catálogo.
Detrás de estos seis modelos está Petromotors, la empresa que distribuye JETOUR en Panamá y que acumula más de 37 años en el sector automotriz local. La compañía respalda cada unidad con una garantía de 7 años o 200,000 kilómetros, un compromiso de largo plazo que busca dar certeza al comprador frente a una marca relativamente nueva en el país.
La trastienda de esa garantía es la infraestructura que la sostiene. Petromotors dispone de repuestos a nivel local y una red de servicio posventa en expansión: cuatro talleres fijos en Panamá, Panamá Oeste y Chiriquí, además de dos talleres móviles que llevan cobertura a Colón, las playas y las provincias centrales. Es la parte menos visible del negocio automotriz, pero la que determina si una marca se queda o se va del mercado.
Para entender el presente hay que volver a esa lógica simple que rige cualquier plaza comercial abierta: la marca que ofrece más variedad, mejor garantía y más talleres es la que gana terreno frente a la competencia. JETOUR no compite solo con precio o diseño; compite con la promesa de que, si el vehículo falla en Chiriquí o en Colón, habrá alguien cerca para atenderlo.
Esa expansión de talleres y repuestos importa más allá del sector automotriz. Es la señal de que capital privado —de una marca extranjera que decide invertir en infraestructura de servicio dentro del país— apuesta por Panamá como plaza estable para hacer negocios de largo plazo, algo que solo ocurre cuando existe confianza en las reglas del juego y en la propiedad de lo invertido.
El desenlace de esta historia no lo escribe una autoridad ni un subsidio estatal, sino el propio consumidor panameño, que con cada compra decide qué modelo, qué marca y qué red de servicio sobrevive en la calle. En un mercado sin distorsiones, es esa elección individual —y no el favor de un funcionario— la que determina quién gana espacio en las carreteras del país.



