La escena lo dice todo. Con una tasa de desempleo del 9,4% para el trimestre abril-junio y cuatro meses consecutivos de destrucción de trabajo formal sobre la mesa, el presidente José Antonio Kast eligió la radio para fijar su postura: nada de subsidios, nada de gasto público de emergencia. La apuesta es el mercado.
«Nos endeudamos tanto que ya no somos capaces de pagar todo lo que debemos. Por lo tanto tenemos que sincerarlo», dijo Kast en entrevista con T13 Radio. La frase resume la filosofía que guía su administración y, al mismo tiempo, define el campo de batalla político de los próximos meses.
El dato que frenó la recesión técnica
El punto de partida del optimismo presidencial es el último Indicador Mensual de Actividad Económica (Imacec), que resultó positivo e impidió que Chile entrara en recesión técnica. A ese dato se sumó el Índice de Precios al Consumidor (IPC) publicado la semana pasada, que el mandatario interpretó como señales de un mejor pie para la economía.
«No es un resultado definitivo, pero nos da mucho optimismo terminar el último trimestre del año con buenos resultados», afirmó. La proyección no es modesta: Kast espera que el último trimestre marque un punto de inflexión en la creación de empleo.
El «modo empleo» y sus tres palancas
El presidente describió lo que su gobierno denomina el «modo empleo» como el eje central de la estrategia. Las palancas son concretas: la reactivación del sector construcción, la venta del stock de viviendas acumulado y la aplicación de las nuevas normas aprobadas para agilizar trámites ambientales.
«Si se activa la construcción, si se venden las viviendas que están ahí en el stock, si con las nuevas normas que se aprobaron para agilizar trámites ambientales y cosas así, creemos que en el último trimestre la cosa va a empezar a mejorar», proyectó.
La lógica es la de la desregulación como motor: reducir la fricción burocrática para que la inversión privada fluya y genere empleo sin que el Estado tenga que financiarlo. No hay anuncio de programas de empleo público ni de transferencias directas.
La megarreforma y el Tribunal Constitucional
Otro factor en el cálculo presidencial es la megarreforma, que aún debe superar su paso por el Tribunal Constitucional tras las objeciones de la oposición. Kast espera que, una vez resuelta esa instancia y votados los tres vetos del Ejecutivo, la medida pueda ser promulgada y sumar impulso a la agenda económica.
La dependencia de ese trámite introduce una variable que el gobierno no controla del todo. Si el Tribunal Constitucional demora o modifica la reforma, el calendario optimista del último trimestre podría verse comprometido.
La meta de largo plazo: 6,5%
Kast fue explícito en separar las expectativas de corto plazo de la meta estructural: llevar el desempleo al 6,5% es un objetivo para el final de la administración, no para los próximos meses. La distancia entre ese 6,5% y el 9,4% actual es de casi tres puntos porcentuales, una brecha que el propio mandatario reconoce que no se cierra en un trimestre.
La honestidad del plazo es políticamente costosa, pero coherente con la narrativa de un gobierno que prefiere no prometer lo que no puede cumplir con el erario.
La lectura de Hemisferio
La postura de Kast encarna una apuesta de principios en un momento de presión máxima: cuando el desempleo duele y la tentación del gasto público es más fácil de vender en titulares, el presidente elige la ruta larga. Desregular, dejar que la construcción privada absorba mano de obra, no añadir deuda a una carga que, según sus propias palabras, ya supera la capacidad de pago del Estado. Es la lógica del libre mercado aplicada con el cronómetro encima.
El riesgo es real: si el último trimestre no entrega las cifras prometidas, la narrativa del «modo empleo» quedará expuesta. Pero la alternativa —subsidios financiados con deuda en una economía que ya acumula cuatro meses de destrucción de empleo formal— tiene un costo diferido que los contribuyentes chilenos conocen bien. Los detalles cuentan la historia, y en este caso el detalle más revelador es lo que Kast decidió no hacer.



