La escena lo dice todo. Un lunes por la tarde, dos bloques de legisladores libertarios desfilaron por la Casa Rosada con informes bajo el brazo. No venían a negociar cargos ni a repartir lugares en una lista. Venían, según la propia dinámica del encuentro, a hablar de propuestas.
Karina Milei, en su doble rol de titular de La Libertad Avanza y secretaria general de la Presidencia, recibió primero a los senadores bonaerenses del espacio —a las 15:00— y dos horas más tarde a los diputados. En ambas reuniones estuvo presente Sebastián Pareja, diputado nacional y titular de La Libertad Avanza en la provincia de Buenos Aires, hombre de confianza de la hermana del Presidente.
El bloque de senadores llegó encabezado por Carlos «Charly» Curestis, armador en la tercera sección electoral, la más populosa de toda la provincia: un territorio que incluye partidos como La Matanza, Lomas de Zamora, Almirante Brown, Avellaneda, Lanús y Quilmes, y donde viven cerca de 5 millones de personas. Quien controla la tercera sección, en buena medida, controla el resultado electoral bonaerense. El bloque de diputados, por su parte, estuvo liderado por Agustín Romo, figura cercana al asesor Santiago Caputo.
La mecánica del encuentro fue deliberada. Los legisladores entregaron un informe que detalla, según pudo saber Infobae, «cómo se viene trabajando en lo parlamentario y lo político, y qué estrategia se está planteando». Karina Milei escuchó. No hubo discusión de candidaturas ni de nombres propios: el propio Curestis lo confirmó al señalar que «sería apresurado ahora hablar de candidaturas o nombres propios».
También podría haber asistido al encuentro el jefe de Gabinete, Diego Santilli, quien aparece como el candidato más probable del oficialismo nacional a la gobernación bonaerense, aunque su presencia no estaba completamente confirmada al cierre de esta edición.
El horizonte estratégico es claro. Desde que llegaron a la Casa Rosada, los hermanos Milei tienen como una de sus metas más importantes arrebatarle Buenos Aires al peronismo y, en particular, a Axel Kicillof, actual referente máximo de la oposición. Una de las propuestas que se intentará instalar es la eliminación del Senado provincial para que la Legislatura pase a ser unicameral, como ocurre en la mayoría de las provincias argentinas.
«Durante años, el kirchnerismo hizo de la Tercera su bastión político, mientras los bonaerenses sufren inseguridad y abandono», sostuvo Curestis en diálogo con Infobae.
El armado tiene sus incógnitas. El futuro de las PASO —que la Casa Rosada quiere eliminar— sigue sin resolverse, y tampoco está definido cuándo fijarán la fecha electoral la mayoría de los distritos. Osvaldo Jaldo ya anunció que Tucumán desdoblará los comicios, y en Balcarce 50 están convencidos de que otros distritos harán lo mismo. Eso podría modificar los acuerdos alcanzados o por cerrar con mandatarios locales como Alfredo Cornejo en Mendoza, Rogelio Frigerio en Entre Ríos o Leandro Zdero en Chaco.
En ese contexto de variables abiertas, Karina Milei optó por concentrarse en lo que sí puede controlar: fortalecer el sello con propuestas concretas de gobierno en cada territorio. Días antes había recibido a los legisladores porteños, encabezados por Pilar Ramírez, bajo la consigna «Una ciudad más libre». El patrón se repite.
Quedó descartada, en tanto, la participación de Daniel Scioli en el armado bonaerense. Según una persona con diálogo fluido con el secretario de Turismo, Ambiente y Deportes, Scioli «no tiene ningún tipo de intenciones de competir en el 2027» por la intendencia de General Pueyrredón, «no tiene domicilio en esa ciudad y tampoco piensa mudarse allá». Hasta el momento, además, nadie de La Libertad Avanza le habría pedido ayuda en la provincia.
Lo que está en juego es más que una elección de medio término. La provincia de Buenos Aires concentra el mayor padrón electoral del país y ha sido durante décadas el motor del peronismo. Que La Libertad Avanza llegue a 2027 con propuestas articuladas —incluyendo una reforma institucional tan concreta como la unicameralidad— antes de siquiera discutir nombres, revela una disciplina de campaña que el kirchnerismo tardó años en construir en ese mismo territorio. El desafío es mayúsculo: transformar el capital político del ajuste nacional en votos bonaerenses, en una sección donde el aparato estatal y el clientelismo tienen raíces profundas. La reunión del lunes fue, en ese sentido, el primer ladrillo de una obra larga.



