Analy Tania Soria Aguilar tiene 23 años y lleva internada desde sus primeros meses de vida. Desde el Hospital del Niño de Breña, en Lima, publicó un pedido que se volvió viral entre seguidores de BTS: quiere recibir un saludo, una videollamada o al menos un mensaje grabado del grupo surcoreano.
«Quiero que ellos sepan de mi existencia», escribió en uno de los mensajes que difundió para pedir apoyo. La joven aclaró que entiende las limitaciones de una visita presencial y planteó alternativas más accesibles para ella: una videollamada o un saludo grabado.
En sus publicaciones, Analy dice que permanece conectada a un respirador artificial y que sueña con volver a casa y tener contacto con los artistas que sigue desde hace años. Se presenta como fan de BTS, conocida dentro de la comunidad como ARMY, y comparte videos y mensajes desde el hospital.
Según sus publicaciones, nació en Lima y a los seis meses tuvo neumonía. Luego recibió un diagnóstico de miopatía muscular, una condición que, de acuerdo con el relato difundido en redes, derivó en una internación prolongada y en la necesidad de asistencia respiratoria.
Su madre viaja cada día desde Puente Piedra hasta el centro de salud para acompañarla, una rutina que la familia también ha mencionado como parte de las dificultades económicas que enfrenta. En su perfil de Instagram, Analy se define como una joven residente en Lima, seguidora de BTS y con interés por el maquillaje, el canto, la computadora y la televisión.
La joven también dijo que le gustaría convertirse en creadora de contenido en YouTube. Esa aspiración convive con el pedido más inmediato: que BTS sepa que ella existe. Para eso, usa sus cuentas en redes como una pequeña trinchera desde la cama del hospital.
Su actividad digital tiene un objetivo personal y otro colectivo. Además de compartir fragmentos de su día a día, invita a otros fanáticos a difundir su caso y a etiquetar a los integrantes del grupo para que el mensaje llegue a los canales oficiales de la agrupación.
El pedido se intensificó después de que publicara que no puede asistir a un eventual concierto o actividad presencial por su situación de salud. «Para Dios no hay nada imposible y quiero seguir luchando por mi sueño», escribió. También dijo que se sentía triste porque todavía no había recibido respuesta, aunque mantiene la esperanza de obtener al menos un saludo.
«Solo quiero que ellos me hablen y que sepan de mi existencia», señaló al dirigirse a otros integrantes de la comunidad ARMY. En otra publicación añadió: «Soy consciente que es difícil que vengan por la seguridad de ellos y mía».
Los mensajes circularon entre cuentas de fanáticos de Perú y otros países. Varios usuarios respondieron con expresiones de apoyo, etiquetas a los perfiles relacionados con BTS y llamados a difundir los videos de la joven.
En uno de sus llamados, Analy invitó a sus seguidores a seguirla en Weverse, una plataforma utilizada por artistas y comunidades de fanáticos. Desde allí, dijo, también comparte su historia con la expectativa de que pueda llegar a los integrantes de BTS.
«Por favor, compartan y hagan viral mi caso», escribió. También sostuvo que quedaban pocos días para que la agrupación dejara el país y expresó su deseo de aprovechar ese momento para intentar recibir una respuesta.
La escena lo dice todo. Una joven de 23 años, aislada por la enfermedad y sostenida por una máquina, depende de la atención de una banda global para sentirse vista. No hay aquí intermediación estatal, ni solución burocrática, ni programa público capaz de reemplazar el gesto mínimo que ella pide.
Y ahí está el giro más duro: en una era de conexión permanente, la visibilidad sigue siendo un privilegio escaso. Para Analy, una videollamada vale más que cualquier discurso sobre cercanía digital. Para los protagonistas de esta historia, el desenlace no depende de la tecnología, sino de que alguien del otro lado decida responder.


