AHORA
Zacharia cae a los cinco días y expone el costo político de la improvisación en la Casa Blanca•Trump frena la transmisión pública de la ejecución de Hasan tras el rechazo por convertirla en espectáculo•Pope Leo pasa la primera prueba tras la cirugía de pulmón y el Vaticano habla de recuperación normal•La mansión de Durazo se convierte en universidad: Tlalpan gana una sede y el gobierno presume recuperación de espacio•Museo Nacional: 30 obras retiradas y una batalla cultural que avanza sobre la memoria•Sonora frena sus exportaciones de ganado por una sospecha de aftosa•El Vaticano descarta complicaciones en la cirugía del papa León XIV, con un pronóstico aún por definir•Caen dos presuntos extorsionadores tras el ataque a la casa de Elvis Guerra•Tecnología, individualismo y política: la alarma de Ades sobre una sociedad más replegada•Anthropic pide reglas comunes para la IA mientras acelera ingresos y salida a bolsa•Zacharia cae a los cinco días y expone el costo político de la improvisación en la Casa Blanca•Trump frena la transmisión pública de la ejecución de Hasan tras el rechazo por convertirla en espectáculo•Pope Leo pasa la primera prueba tras la cirugía de pulmón y el Vaticano habla de recuperación normal•La mansión de Durazo se convierte en universidad: Tlalpan gana una sede y el gobierno presume recuperación de espacio•Museo Nacional: 30 obras retiradas y una batalla cultural que avanza sobre la memoria•Sonora frena sus exportaciones de ganado por una sospecha de aftosa•El Vaticano descarta complicaciones en la cirugía del papa León XIV, con un pronóstico aún por definir•Caen dos presuntos extorsionadores tras el ataque a la casa de Elvis Guerra•Tecnología, individualismo y política: la alarma de Ades sobre una sociedad más replegada•Anthropic pide reglas comunes para la IA mientras acelera ingresos y salida a bolsa•
Hemisferio
PolíticaAméricasMundoNegociosTecnologíaCulturaIdeas
Hemisferio
Secciones
El medio
Cultura

Jovanotti vuelve a Chile con una defensa de la música latinoamericana

El cantante italiano regresa a Santiago para el festival Bamba y aprovecha para poner a América Latina en el centro de la escena musical. Dice que hoy produce «la mejor música del mundo» y cita a Mon Laferte, Ana Tijoux y Milo J.
domingo 11 de octubre de 2026

Tras la noche del 12 de febrero de 1995, Jovanotti tuvo una idea fija: volver a Chile. Aquella vez había debutado en el Festival de Viña del Mar y salió con una conexión que, según cuenta, ya no se rompió. Al día siguiente alquiló un coche para visitar la casa de Pablo Neruda en Isla Negra junto a quien entonces era su pareja. Hoy dice que ese viaje ayudó a fortalecer ese amor y que Chile quedó unido a uno de los recuerdos más intensos de su vida.

Esa memoria personal convive con otra más amplia: la de un artista que ve en Chile y en América Latina una escena musical con identidad propia. Jovanotti sostiene que Chile fue «el otro país después de Italia que mejor recibió mi música» y explica ese vínculo por una afinidad de fondo: fiesta, baile, ritmo, lírica y romanticismo. En su relato, el país también representó una época de apertura tras años de dictadura, persecución política y exilio.

«Yo era un joven en los 90 y Chile también era un país joven que estaba despertando de una dictadura y quería libertad, una nueva forma de música, de cine, de todo», dice. Añade que en esos años vio a un Chile que buscaba sentirse parte del mundo después de estar cerrado. Para él, ese impulso fue decisivo en la forma en que su música fue recibida aquí.

En esa lectura aparecen también referencias culturales que el músico mezcla con naturalidad: Inti-Illimani, Pablo Neruda, Gabriela Mistral, Roberto Bolaño, Ana Tijoux, Mon Laferte y Pablo Larraín. De Bolaño dice que es «uno de los más grandes novelistas de todos los tiempos», y de Larraín afirma que hace «excelente cine».

Su próxima parada chilena será el festival Bamba, que se realizará el 24 y 25 de octubre en el Parque O’Higgins. Jovanotti estará el primer día, junto con Marc Anthony y Juanes. Fue el propio colombiano, también parte de la organización, quien lo llamó para invitarlo a Santiago. El italiano no pisaba el país desde 2014, cuando participó en Lollapalooza Chile, también en ese mismo parque.

La escena del regreso tiene algo de síntesis: un músico europeo que llega a un cartel completamente latino y admite sentirse fuera de formato, pero no fuera de lugar. «Me invitó, pero yo soy un extraterrestre en ese lineup. Todo es latino», dice. Aun así, asegura que irá con su banda y sin lista cerrada de canciones, porque decidirá el repertorio «mirando al público, mirando la atmósfera».

El regreso coincide además con la aparición de su último álbum, Le Connessioni, publicado el 27 de septiembre, el mismo día en que cumplió 60 años. El disco reúne colaboraciones con Sergio Mendes, Manu Dibango y Amadou & Mariam. Y en medio de esa agenda, Jovanotti vuelve sobre su idea central: «Hoy Latinoamérica está produciendo la mejor música del mundo, como Milo J. Ese joven argentino es increíble. Gran calidad. O Mon Laferte. O Ana Tijoux».

La frase no es menor en una industria que suele mirar hacia el norte para fijar tendencias. Jovanotti hace lo contrario: pone el foco en el sur, en una región que, a su juicio, hoy marca el pulso creativo. Su elogio funciona como reconocimiento artístico, pero también como un recordatorio de que la cultura florece cuando no depende de permisos ni de centros de poder externos.

La escena lo dice todo. Mientras otros mercados concentran capital, plataformas y visibilidad, el valor de la música latinoamericana vuelve a imponerse por mérito propio. Ahí está el giro que importa: no se trata solo de nostalgia por los 90 ni de una visita a un festival. Se trata de una región que produce obras capaces de competir en la primera línea sin pedir licencia a nadie.

Para Hemisferio, ese es el dato que permanece. Cuando un artista con trayectoria internacional afirma que la mejor música hoy sale de América Latina, el reconocimiento no es solo cultural: también es una defensa de la creatividad libre, del talento individual y de una industria que avanza cuando el mercado y el público mandan más que la burocracia o los reflejos centralistas.

Más de Cultura