Este lunes, desde las 15:00 horas, la Cámara de Diputados realizará la interpelación contra el ministro de Relaciones Exteriores, Francisco Pérez Mackenna. La instancia, inédita para un canciller, fue impulsada desde la oposición y aprobada por 57 votos a favor, 49 en contra y una abstención.
El cuestionario estará a cargo del diputado socialista Nelson Venegas y, de entrada, abordará 13 temas vinculados a la cartera de Relaciones Exteriores. Entre ellos figuran el Estrecho de Magallanes, la relación con Estados Unidos, la fallida candidatura de Michelle Bachelet a las Naciones Unidas y los aranceles de Estados Unidos sobre Chile.
El foco sobre el Estrecho de Magallanes apareció tras declaraciones de autoridades argentinas que pusieron en duda la soberanía chilena en la zona durante el último mes. Ese punto explica parte de la tensión que rodea la sesión: no se trata solo de una evaluación política al ministro, sino de una discusión sobre soberanía, señal externa y respuesta del aparato estatal.
La relación con Washington también ocupa un lugar central. La oposición espera que se aborde, en particular, lo dicho por el embajador de Estados Unidos en Chile, Brandon Judd, y el hecho de que el gobierno confirmara que adhirió a la iniciativa del Escudo de las Américas. En el cuestionario, además, se incluyen los aranceles impuestos por Estados Unidos sobre Chile.
Antes de entrar a la sala, Venegas sostuvo un punto de prensa y defendió el sentido de la interpelación. Dijo: «Quiero reafirmar desde lo más profundo de mis convicciones, que lo que estoy haciendo, insisto, defiende o pretende defender los intereses superiores del país. Para mí esto es muy importante».
El diputado también afirmó que comprende que existan materias reservadas en la labor diplomática. «Lo dijimos el primer día. Si hay cosas reservadas, nosotros vamos a callar», señaló, antes de agregar que no habría nada que se pregunte que no haya sido ya planteado al ministro en distintos medios.
Pocas horas antes de la interpelación, el ministerio de Relaciones Exteriores anunció además la entrega de una nota de protesta contra Peleg Lewi, embajador de Israel en Chile. Según el comunicado de Cancillería, la decisión responde a «recientes declaraciones públicas que representan una intromisión en asuntos internos del país».
Pérez Mackenna llegó al Congreso Nacional cerca de las 13:30 horas. A su arribo, dijo: «Vengo a rendir cuenta, a explicar lo que ha hecho la Cancillería, en qué estamos, y a contestar las preguntas del diputado Venegas, así que estamos preparados».
Para entender el presente hay que volver a esa semana. La interpelación abre una escena en la que la Cancillería no solo debe responder por su gestión, sino también por el costo de sus señales externas, por la defensa de la soberanía y por los márgenes reales que tiene el país para hacer valer sus intereses.
Los detalles cuentan la historia. Cuando una cartera encargada de la política exterior llega al Congreso bajo una interpelación inédita, el mensaje que recibe el país es que cada gesto diplomático tiene consecuencias y que la respuesta institucional importa tanto como el problema de fondo.
En esa tensión se juega algo más que una sesión parlamentaria. Se juega la credibilidad de la política exterior, la firmeza del Estado frente a presiones externas y la capacidad del gobierno para proteger intereses concretos sin diluirlos en ambigüedades burocráticas.


