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Idartes busca más público para sus escenarios y apuesta por una programación más amplia en Bogotá

Paula Silva, gerente de Escenarios del Idartes, dijo que la meta es elevar la programación, atraer más asistentes y reforzar la relación entre cada teatro y su público. En el centro de la estrategia aparecen alianzas, reaperturas y una gestión más afinada de espacios que pertenecen a la ciudad.
martes 6 de octubre de 2026

Paula Silva llegó a la Gerencia de Escenarios del Idartes con una misión que, según ella, fue clara desde el nombramiento: elevar la programación de los escenarios a su cargo. En esa tarea ha concentrado buena parte de su trabajo, mientras insiste en que la gestión también debe mejorar para que los teatros funcionen mejor, llegue más público y crezca la visibilidad de esos espacios.

La funcionaria habló de una red de escenarios públicos que busca conectar con públicos distintos. Para Silva, la relación entre cada espacio y su audiencia es central: la gente que va a la Media Torta no es la misma que asiste al Planetario, ni la que llena el Jorge Eliécer, ni la que llega al Teatro El Parque. La meta, dijo, es afinar esa programación para cada perfil y lograr cruces entre audiencias que antes no se encontraban.

Su escenario favorito es el Planetario. Lo describió como «un pavo real» y aseguró que allí han puesto «mucho esfuerzo y mucha dedicación». Dijo que en esta administración renovaron la programación científica, activaron alianzas con socios académicos y científicos, cambiaron los inmersivos musicales y consolidaron el Planetario como un escenario artístico por el que han pasado «artistas y músicos impresionantes».

También reservó elogios para el Jorge Eliécer Gaitán, al que comparó con «un emperador». Lo llamó «la joya de la corona de Bogotá» y afirmó que es el escenario más importante y más grande, además del lugar donde se concentran las grandes apuestas de programación. En su rutina, dijo, pasa los días allí, cuidando cada detalle de lo que ocurre en ese teatro.

La Media Torta, por su parte, la describió como «toda una fiesta». Allí, dijo, le gusta ver cómo cada fin de semana llega un público diferente y habita el espacio de una manera distinta. También aseguró que la programación se ha hecho con «un cuidado y un cariño inmensos» y que cada vez ve más gente en ese lugar.

El Teatro El Parque ocupa otro lugar en esa estrategia. Silva lo llamó «un juguete» y explicó que allí han concentrado esfuerzos para diseñar franjas para públicos que sienten desatendidos. Mencionó «Recién oídos», un concierto mensual para niños pequeños, y «Sentidos rebeldes», pensado para preadolescentes y adolescentes. Según dijo, el teatro lleva tres años de cierre y ahora se llena más constantemente de familias y público joven.

Silva también repasó su trayectoria. Dijo que ha desarrollado su vida profesional en la gestión de las distintas artes, que es literata de formación y que tiene maestrías en Historia del Arte del siglo XX, Gestión Cultural y Traducción Literaria. Contó que empezó en las artes visuales, fue curadora del primer ArtBo, trabajó en curaduría y crítica, hizo parte del comité editorial de Arcadia, fue profesora de arte contemporáneo y estuvo 14 años trabajando para el Gobierno británico en diplomacia cultural.

La escena lo dice todo. En la apuesta de Idartes, la cultura no aparece como un lujo decorativo, sino como una infraestructura que necesita gestión, programación y público. Si los escenarios públicos logran llenar salas y atraer nuevos espectadores, el beneficio es para la ciudad; si no, el aparato estatal cultural corre el riesgo de quedarse en oferta sin demanda.

Para una ciudad que financia estos espacios, el punto no es solo abrir puertas, sino justificar cada asiento ocupado con una vida cultural más amplia y más accesible. Ahí está el desenlace que persigue Silva: más gente entrando, más cruces entre públicos y una conexión más fuerte entre los bogotanos y la cultura.

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