Steve Hilton abrió una nueva línea de ataque en la campaña por la gobernación de California: un anuncio en español dirigido a votantes hispanos, con la transidentidad en el deporte escolar como eje y Xavier Becerra en el centro del blanco político.
El spot, lanzado por Hilton, muestra a un futbolista trans con bigote empujando a niñas en una cancha mientras un padre observa con frustración. Luego aparece una versión generada por inteligencia artificial de Becerra, riendo y luego asumiendo la responsabilidad de lo que ocurre en el campo. El mensaje apunta a una inquietud que Hilton dice escuchar de forma constante entre familias latinas.
«Me parecía importante dejar claro a las familias latinas que lo que ven en las escuelas de sus hijos no es un desastre natural imposible de prevenir», dijo Hilton a The Post. «Es el resultado directo de las acciones de los políticos demócratas». También afirmó: «Becerra apoya todo este extremismo y lo empeoraría».
Hilton sostuvo además que ha escuchado «preocupaciones increíblemente fuertes» de padres latinos sobre lo que ocurre en las escuelas de California. Dijo que muchos están desesperados por alguien que los ayude a resistir «ideologías locas y marginales» que, según él, chocan con sus creencias y valores más profundos.
El candidato también puso el foco en el rendimiento escolar. «Casi dos tercios de los estudiantes latinos en California no cumplen con los estándares básicos de alfabetización», dijo Hilton. «¿Por qué no se concentran los políticos en eso?», añadió.
El anuncio marca un giro calculado hacia el electorado hispano, que representa cerca de un tercio de las boletas en California, según la nota. Hilton y Becerra todavía disputan ese bloque, junto con otros segmentos decisivos del electorado.
La pieza publicitaria se apoya en una discusión que ha dividido a California durante años. Becerra respaldó la ley estatal AB1266 de 2013, que permitió a estudiantes de escuelas públicas participar en programas segregados por sexo según su identidad de género elegida. Más tarde, como secretario de Salud y Servicios Humanos de Biden, apoyó interpretar el Título IX y las leyes federales de derechos civiles para incluir protecciones basadas en la identidad de género.
También se opuso a prohibiciones estatales que bloquean la participación de menores trans en deportes escolares o el acceso a cuidados de afirmación de género. En una entrevista breve en el verano, al defender a la atleta de secundaria AB Hernandez, Becerra dijo: «Las personas trans son personas, y como gobernador usaré todo el poder de ese cargo para proteger sus derechos».
En otra intervención, durante el arranque de la contienda por la gobernación el año pasado, dijo: «No hay nada en la Constitución que diga que uno tiene derecho a jugar un deporte». Y agregó: «No me interesa como gobernador que alguien sea acosado o discriminado por quién es, solo por eso».
La escena lo dice todo. Hilton intenta convertir una discusión cultural en un test de prioridades para padres, contribuyentes y votantes que quieren escuelas enfocadas en lo básico, no en batallas ideológicas. En su marco, el problema no es solo deportivo: es la captura de la escuela pública por una agenda que, según él, desordena incentivos y descuida la educación elemental.
Para Becerra, el frente es distinto: derechos civiles, no exclusión. Pero la campaña de Hilton busca mover el eje hacia orden, mérito y protección de las niñas en competencia, una fórmula que intenta conectar con familias latinas que ven la educación pública como una promesa incumplida. Los detalles cuentan la historia: cuando el Estado entra a reescribir reglas sensibles en nombre de una causa ideológica, la factura política suele llegar en la urna.



