El gobierno ingresó este miércoles al Senado su propuesta para reemplazar a Bernardita Piedrabuena y Augusto Iglesias como comisionados de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), cuyos periodos terminan este jueves.
Los nombres que presentó el Ejecutivo son la abogada Macarena Lobos y Juan Esteban Laval, actual fiscal de la Asociación de Bancos (Abif).
La escena lo dice todo. La designación no depende solo de La Moneda: el gobierno necesita que el Senado apruebe la propuesta por los cuatro séptimos de sus miembros en ejercicio. Ese requisito deja la definición en una zona de negociación política donde cada respaldo cuenta.
En el caso de Lobos, la fuente la identifica como abogada, doctora en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid, independiente cercana a la DC. Entre 2022 y 2026, se desempeñó como ministra y subsecretaria del Ministerio Secretaría General de la Presidencia.
Antes de eso, fue propuesta por el expresidente Sebastián Piñera como consejera del Consejo Consultivo Previsional. También se desempeñó como subsecretaria del Ministerio de Hacienda, durante el segundo gobierno de Michelle Bachelet, y previamente fue coordinadora legislativa de esa cartera.
Laval, por su parte, es abogado y tiene un master en Políticas Públicas de la Universidad de Georgetown en EE.UU. Entre 2004 y 2012 fue abogado jefe del Banco Central. Más tarde fue socio de Larrain, Rencoret & Urzúa Abogados entre 2012 y 2014, y desde mayo de 2014 se desempeña como fiscal de la Abif.
La propuesta original incluía además a Óscar González, exgerente general de BancoEstado durante el gobierno anterior, pero finalmente el Ejecutivo desistió de esa carta porque no fue considerada como una sensibilidad opositora.
Además de Iglesias y Piedrabuena, el consejo de la CMF también lo integran Beltrán de Ramón, Osvaldo Adasme y Catherine Tornel, en la presidencia.
Para entender el presente hay que volver a esa semana. Lo que está en juego no es solo un cambio de nombres, sino la composición de un regulador clave para el mercado financiero. Cuando una entidad de este tipo se renueva, la pregunta de fondo es quién queda al mando de las reglas que ordenan el crédito, la supervisión y la confianza institucional.
En ese marco, la señal política importa. El gobierno eligió perfiles con trayectoria técnica y paso por organismos públicos y privados, pero la ratificación del Senado dirá cuánto margen real tiene La Moneda para ordenar esa transición. En un país donde la regulación impacta directamente la inversión y la certeza para operar, la estabilidad de la CMF no es un detalle administrativo: es parte del andamiaje que protege la libre empresa y el ahorro.


