La escena lo dice todo. Ante las cámaras, antes de cruzar la puerta de La Casa de los Famosos México 2026, Ese Pérez resumió su filosofía en una sola frase: «Yo vengo a hacer amigos, no enemigos». Sin guion, sin estrategia de tablero, sin alianzas negociadas de antemano.
Jesús Ángel Pérez Bravo, conocido en redes como Ese Pérez, fue confirmado como el décimo primer habitante del reality de Televisa. Originario de la Ciudad de México y criado en la alcaldía Azcapotzalco, construyó su audiencia desde el barrio hacia afuera: humor directo, frases virales —«¡Oxxo, estás ahí!» es su sello más reconocible— y una comunidad que supera el millón y medio de seguidores en Instagram.
Su estrategia inicial, según él mismo reconoció, contemplaba algún tipo de plan. Lo descartó rápido. «¿Pues para qué? Imagina que entro con una obra de teatro y nadie quiere hacerla, pues no», explicó. El giro fue hacia la autenticidad: dejarse llevar por la dinámica de la casa y confiar en que su personalidad haga el trabajo.
El humor, dijo, será su principal herramienta. No el humor agresivo ni el que incomoda, sino el que une. «Vamos a llevarlo hasta que todos se rían. No me voy a ir de la casa sin sacarle una sonrisa a alguien», aseguró. También anticipó que los viernes de fiesta serán sus días favoritos dentro del formato: «Yo tampoco soy tranquilo, ese día hasta nos vamos a amanecer».
Hay, sin embargo, una línea que Pérez traza con cuidado. Reconoció que la exposición televisiva puede descontextualizar comentarios que en su canal de contenido resultan naturales. «La gente que me conoce sabe que yo no tiro la mala vibra en ningún momento», afirmó, consciente de que el público de un reality no es el mismo que ya lo sigue en redes. La preocupación no es menor: ha aprendido, según dijo, a manejar los límites de su comedia, y planea aplicar ese aprendizaje dentro de la casa.
En cuanto a la convivencia cotidiana, Pérez se mostró dispuesto a negociar la distribución de tareas domésticas, aunque adelantó una debilidad: «A lo mejor en lo que les voy a fallar es en la cocina, porque no sé cocinar nada, pero le echamos ganas». No es un participante que llegue con obsesión por el trofeo. Su objetivo declarado es que la audiencia lo conozca tal como es y aprovechar la plataforma para seguir haciendo crecer su comunidad digital.
Sobre los conflictos, fue claro: no los busca, pero tampoco los esquiva si lo señalan injustamente. «No soy conflictivo, pero si me están achacando algo que no, aguas», advirtió. Una advertencia tranquila, dicha con la misma cadencia con la que cuenta sus anécdotas de barrio.
Su mayor fortaleza, según él mismo, es la confianza en sí mismo. En un formato donde la sobreexposición desgasta y las alianzas se rompen en cuestión de días, esa confianza será puesta a prueba semana a semana frente a millones de televidentes.
Los detalles cuentan la historia. Ese Pérez no entra a La Casa de los Famosos México 2026 como un estratega ni como un personaje construido para la televisión. Entra como lo que es: un creador de contenido que encontró su voz en las calles de Azcapotzalco y que apuesta a que esa voz sea suficiente para llegar lejos. En un medio donde la autenticidad se agota rápido bajo los reflectores, la pregunta que el público responderá semana a semana es si el humor de barrio resiste el encierro, las nominaciones y la presión del prime time. La casa, al final, siempre cobra su precio.



