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Error administrativo en Florida, no sanitario: las exportaciones de carne argentina a EE.UU. siguen en pie

El USDA ordenó retirar 13,4 toneladas de carne vacuna argentina distribuidas antes de completar una reinspección obligatoria. Buenos Aires y la importadora coinciden: el problema fue del importador en suelo estadounidense, no del frigorífico ni del sistema sanitario argentino.
Imagen ilustrativa
jueves 13 de agosto de 2026

La escena lo dice todo. Un lote de carne vacuna argentina —menos de la carga de un contenedor— termina en un depósito de Florida sin haber pasado por la reinspección obligatoria de importación que exige el sistema estadounidense. El Food Safety and Inspection Service (FSIS) del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) emite una orden de retiro. Y en cuestión de horas, Buenos Aires sale a aclarar que el comercio bilateral sigue intacto.

El organismo estadounidense informó oficialmente que la firma Corte Argentino USA LLC, ubicada en Aventura, Florida, está retirando del mercado «aproximadamente 29,628 libras de productos de carne cruda importadas de la Argentina sin el beneficio de una reinspección de importación en los Estados Unidos». Esas 13,4 toneladas habían sido importadas desde el frigorífico argentino Gorina.

La propia importadora emitió una carta en la que reconoció que se trató de un error administrativo ocurrido en Estados Unidos y aclaró que la situación no tuvo relación con el establecimiento exportador ni con el sistema sanitario o de inocuidad argentino. La carta fue compartida con el Meat Import Council of America (MICA) con el objetivo de brindar claridad sobre las circunstancias del incidente.

El Gobierno argentino fue categórico en su lectura: «No se trata de un problema de inocuidad, contaminación o calidad del producto; la situación respondió a un incumplimiento administrativo por parte del importador dentro del proceso de importación en Estados Unidos». La aclaración oficial subrayó además que el episodio no afecta el comercio de carne vacuna entre ambos países y que los embarques argentinos hacia Estados Unidos continúan con normalidad.

Fuentes al tanto del caso confirmaron a LA NACION que las circunstancias se dieron de esa manera y que el incidente no afecta a Gorina como tal ni le generó perjuicio alguno. El frigorífico, uno de los mayores exportadores de carne vacuna argentina a diversos mercados —entre ellos China, el primer mercado del país—, no recibió ningún castigo ni enfrenta restricción alguna para seguir operando.

Según trascendió, el producto terminó en el depósito de otra firma, muy reconocida en Estados Unidos y de gran reputación, aunque el comunicado oficial no señaló su nombre. Fue esa empresa la que, por algún error, no realizó la reinspección obligatoria que correspondía.

Los detalles cuentan la historia. El procedimiento de reinspección de importación no es un trámite menor en el sistema regulatorio estadounidense: es el mecanismo por el cual las autoridades sanitarias de ese país verifican que los productos cárneos importados cumplen con sus propios estándares antes de ingresar al circuito comercial. Que el lote haya sido distribuido antes de completar ese paso constituye una infracción administrativa, pero no implica que el producto presentara defecto sanitario alguno.

Ya hubo contactos entre las diferentes partes y el asunto está aclarado, según las mismas fuentes. El Gobierno argentino remarcó en su comunicado: «El comercio de carne vacuna argentina hacia Estados Unidos continúa desarrollándose con normalidad».

Para Hemisferio, el episodio ilustra con precisión la diferencia entre un problema real de inocuidad —que habría exigido respuestas de fondo— y un tropiezo burocrático en la cadena de importación. El sistema regulatorio estadounidense funcionó: detectó el desvío y ordenó el retiro. El frigorífico exportador y el sistema sanitario argentino salieron sin cargo. Lo que falló fue un eslabón privado en suelo norteamericano, no la cadena productiva del otro lado de la frontera.

El libre comercio de bienes agropecuarios exige precisamente esto: que los errores se identifiquen, se atribuyan correctamente y no se conviertan en pretexto para restricciones que castiguen a quien no tuvo responsabilidad. Que la aclaración haya llegado rápido, con carta de la importadora y coordinación con el MICA, es la señal de que los canales institucionales funcionaron. El desenlace, por ahora, favorece a la carne argentina.

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