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El voto que tiene precio: Walker condiciona la megarreforma de Kast a fondos escritos para Coquimbo

El senador independiente exige un compromiso formal del Ejecutivo antes de apoyar el trámite final del megaproyecto. Sin respuesta de La Moneda, su voto será rechazo.
Imagen ilustrativa
lunes 3 de agosto de 2026

La escena lo dice todo. Un senador independiente, Matías Walker, con la llave del último artículo de la reforma más ambiciosa del gobierno de José Antonio Kast en la mano, y un gobierno que —según el propio legislador— todavía no le ha respondido. Así llegó Chile al lunes previo a la votación en Sala del Senado.

Walker lo dijo sin rodeos en el programa Desde La Redacción de La Tercera: «Si se garantizan los recursos para la reconstrucción de Coquimbo yo voto a favor del trámite final de la megarreforma». La condición es concreta. La Región de Coquimbo fue golpeada por las lluvias y el senador exige que el Ejecutivo destine recursos frescos para su reconstrucción. No basta la palabra oral: Walker pidió el compromiso «por escrito», porque, en sus propias palabras, «las palabras se las lleva el viento».

El legislador ha puesto varias ideas sobre la mesa. Entre ellas, que se utilice el 2% constitucional destinado a emergencias. Hasta el cierre de sus declaraciones, sin embargo, La Moneda no había dado una respuesta formal a ninguna de esas propuestas. El único canal activo, según Walker, es el diálogo con el ministro secretario general de la Presidencia, José García Ruminot. La última conversación fue el domingo: «Ellos están trabajando en una fórmula», reportó el senador, sin más detalles.

El artículo en disputa es el que compensaría a los municipios, pieza clave del tramo final del megaproyecto que impulsa La Moneda. Walker fue explícito sobre su jerarquía de prioridades: «Yo no voy a dejar a los alcaldes sin compensación, pero mi prioridad, como representante de la región de Coquimbo, es preocuparme de la reconstrucción de mi región, porque esta ley se llama Ley de Reconstrucción Nacional. Salvo que quieran cambiarle el nombre».

La amenaza de fondo es directa. Si La Moneda no responde antes de la votación del martes, Walker rechazará el artículo en el Senado. «Yo voy a defender los intereses de la región de Coquimbo hasta el final. No puedo votar a favor si no se garantiza la reconstrucción de la región de Coquimbo», zanjó.

Para entender el presente hay que volver a esa semana. El gobierno de Kast necesita cerrar el megaproyecto y cada voto en el Senado tiene un peso específico. La negociación con Walker ilustra la mecánica de la política legislativa chilena: los votos independientes se mueven por compromisos territoriales, y esos compromisos requieren recursos del Estado.

Los detalles cuentan la historia. Desde la línea editorial de Hemisferio, el episodio merece dos lecturas simultáneas. La primera es favorable al principio que Walker invoca: que el dinero del Estado llegue a una región dañada antes de que se cierre un trámite legislativo de alcance nacional es una exigencia legítima, no un capricho. La segunda lectura es más incómoda para el oficialismo: que el trámite final de la reforma más importante de Kast dependa de una negociación a último minuto, sin acuerdo escrito y con el reloj corriendo, revela cuánto margen de maniobra real tiene La Moneda en el Senado. El aparato estatal puede diseñar grandes reformas; conseguir los votos para aprobarlas es otra disciplina. Si el gobierno no cierra el trato antes del martes, el costo no será solo político: será la señal de que la mayoría legislativa sigue siendo frágil, y que cada artículo tiene su propio precio de mercado.

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