La escena lo dice todo. El próximo 29 de julio, en el Museo de Antioquia —el mismo espacio que alberga las donaciones de Fernando Botero—, el diseñador Juan Pablo Socarrás presentará Matilde, su nueva colección para Colombiamoda 2026. La elección del recinto no fue accidental.
«La artesanía siempre la gente la demerita en la calle. ¿Cómo no llevar la artesanía, la moda y el diseño al museo más importante de Antioquia?», dijo Socarrás. Con esa pregunta retórica resumió el gesto central de la colección: reivindicar el oficio artesanal como expresión de lujo genuino, no como folclor decorativo.
Antes de convertirse en tela, Matilde fue un encuentro. El de Socarrás —formado en diseño industrial y de modas, con trabajo documentado en cerca de 450 municipios y más de 29 departamentos de Colombia— con la figura de Matilde Díaz Hernández, considerada la primera voz femenina de una orquesta profesional en el país y compañera artística del músico Lucho Bermúdez, con quien llevó la cumbia por toda América Latina.
El paralelo que el diseñador traza entre ambas trayectorias es el hilo conductor de la propuesta. «Desde algo muy local se volvió muy global, como la cumbia era muy local, se volvió muy global gracias a ellos», afirmó. La colección replica ese movimiento: parte de tejidos desarrollados en Cundinamarca, incorpora elaboraciones de México y Guatemala, suma fibras y técnicas procedentes de Perú y recoge referencias artesanales de Córdoba, Atlántico, Cesar, Magdalena, Antioquia y Putumayo.
La paleta de color sigue ese mismo trayecto geográfico. Arranca en los crudos propios del territorio colombiano, pasa por los vinotintos de Guatemala y México, entra al fucsia característico de la región andina de Perú y llega a los terracotas y verdes que recorren el continente. «Matilde era una mujer que se fue "vistiendo" de cada lugar que conoció. De alguna manera, esta colección hace lo mismo. Se viste de Latinoamérica», describió Socarrás.
Matilde reunirá entre 30 y 35 salidas con piezas femeninas y masculinas. Los materiales incluyen algodón, lino, alpaca, baby alpaca y vicuña —esta última trabajada con el CITé, organización de Arequipa, Perú—, además de bordados de México y sedas y algodones de Guatemala. Entre las piezas más llamativas figuran vestidos confeccionados a partir de manteles de mujeres de la alta sociedad colombiana, una apuesta por el reciclaje que el propio diseñador vincula al espíritu irreverente de Lucho Bermúdez. La línea masculina apunta a una estética refinada, fiel a la imagen del músico.
Socarrás describió el conjunto como «un baile de salón exquisito y sofisticado con la música de fondo de Lucho Bermúdez cantando en la Fiesta de Negritos», en referencia al porro que Bermúdez compuso en Buenos Aires y que mezcló elementos del folclor caribeño colombiano con sonidos del jazz y el tango.
La colección también integra el proyecto Te Acompaño, iniciativa con la que Socarrás acompaña a emprendedores sociales y diseñadores emergentes que trabajan con comunidades en contextos difíciles. Los participantes —desde estudiantes de 19 años hasta marcas con trayectoria— reciben apoyo en mejoramiento de producto, modelos de negocio, mercadeo y finanzas. El objetivo declarado del diseñador es consolidar una aceleradora que le permita llegar a 80.000 personas con impacto social antes de 2030, partiendo de las 7.000 ya alcanzadas.
Sebastián Díez, presidente ejecutivo de Inexmoda, enmarcó la propuesta dentro del mensaje central del evento: «Colombiamoda 2026 es una oportunidad para mostrarle al mundo que el verdadero lujo está en aquello que es único, en las historias, los saberes y el talento que hay detrás de cada creación».
Los detalles cuentan la historia. Lo que Socarrás lleva al Museo de Antioquia no es simplemente una colección de temporada: es un modelo de negocio que demuestra que la cadena de valor más sólida no se construye en un laboratorio de tendencias, sino en el vínculo directo con el artesano, el territorio y el oficio. En un país donde la informalidad y la desconexión entre productor y mercado siguen siendo el obstáculo estructural del sector, la apuesta de Socarrás —dos décadas de trabajo territorial, redes artesanales en cuatro países, una aceleradora en marcha— ofrece un contrapunto concreto: la libre empresa con arraigo comunitario genera más valor, más empleo y más identidad exportable que cualquier subsidio diseñado a puerta cerrada. Esa es la lección que Matilde trae al escenario.



