La escena lo dice todo. Dos años y medio después de que la asamblea de accionistas lo designara para estabilizar una institución en plena separación de Citigroup, Ignacio Deschamps cerró su ciclo en Banamex con una frase que resume el encargo: «Me voy con la sensación de una misión cumplida».
Grupo Financiero Banamex confirmó el 29 de julio de 2026 que Deschamps concluyó su gestión como miembro y presidente del Consejo de Administración de Banco Nacional de México. El comunicado institucional repasó la trayectoria del directivo desde su nombramiento el 15 de febrero de 2024 hasta la presidencia de ambos consejos —el del grupo financiero y el del banco— asumida el 1 de diciembre de ese año, una vez completada la separación entre Banamex y Citi México.
El relevo en la cúspide del gobierno corporativo llegó el 15 de diciembre de 2025, cuando Fernando Chico Pardo tomó posesión como accionista de referencia y presidente del Consejo de Administración del Grupo Financiero. Desde entonces, Deschamps permaneció al frente únicamente del Consejo de Administración del banco, completando así una transición por etapas diseñada para no interrumpir la operación de la institución.
Los detalles cuentan la historia. Banamex es el banco más antiguo del país y uno de los activos financieros más relevantes de México. Su desconsolidación de Citi fue un proceso de años, cargado de complejidad regulatoria y tecnológica. Que la institución haya llegado a este punto —con un nuevo accionista de control, un plan estratégico en marcha y un proceso de desconsolidación encaminado hacia una eventual oferta pública— sin sobresaltos visibles habla del valor que tiene la estabilidad en el gobierno corporativo de una entidad sistémica.
Chico Pardo agradeció públicamente a Deschamps su «liderazgo, visión estratégica y compromiso», y subrayó que su participación contribuyó a «dar continuidad a los objetivos e impulsar el gobierno corporativo» del grupo. Ernesto Torres Cantú, director de Internacional de Citi, también reconoció que el desempeño de Deschamps en el consejo fue clave para la transición tras la separación de Citi México.
Deschamps, por su parte, salió con la mirada puesta en el futuro del banco: afirmó que espera ver a Banamex «creciendo con ambición más que el mercado y ejecutando con éxito su plan de negocios y de modernización tecnológica». También anticipó que buscará participar como asesor en proyectos de tecnología y operaciones dentro del sector financiero.
Para entender el presente hay que volver a esa semana de febrero de 2024, cuando la asamblea de accionistas eligió a Deschamps para presidir el consejo de una institución que todavía no terminaba de definir su nueva identidad. El encargo era claro: tender el puente entre el Banamex de Citi y el Banamex independiente que Chico Pardo habría de conducir.
Ese puente, al parecer, ya está tendido.
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Lo que queda sobre la mesa es una pregunta de fondo para el sistema financiero mexicano: ¿puede Banamex convertirse en el referente de libre empresa y competencia que el mercado necesita, en un entorno donde el aparato estatal sigue expandiendo su presencia en el sector? La eventual oferta pública que Deschamps mencionó como horizonte sería una señal poderosa: abrir el capital de una institución de esta envergadura a los mercados es apostar por la transparencia, la disciplina del inversionista privado y la competencia genuina. Ese es el camino que Hemisferio considera el correcto para un banco que lleva el adjetivo «nacional» en su nombre pero que, en su mejor versión, debería su fortaleza al mérito y no al cobijo regulatorio. El desenlace de esa apuesta dependerá, en buena medida, de las decisiones que tome Chico Pardo en los próximos meses.



