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El Spider-Man que casi funciona

Brand New Day demuestra que Marvel puede intentar hacer algo mejor, aunque la maquinaria no siempre lo permita. Tom Holland y Zendaya cargan la película donde los efectos especiales la abandonan.
Imagen ilustrativa
miércoles 29 de julio de 2026

La escena lo dice todo. Peter Parker lleva cuatro años dejando flores frescas en la tumba de su tía May, espiando desde lejos a los amigos que ya no lo recuerdan, foilando crímenes menores en una ciudad que no sabe quién es él. Es una imagen de soledad adulta, no adolescente, y es exactamente ahí donde Spider-Man: Brand New Day apuesta a diferenciarse de sus predecesores.

La película, dirigida por Destin Daniel Cretton —responsable también de Shang-Chi and the Legend of the Ten Rings (2021)— y escrita por Chris McKenna y Erik Sommers a partir de los personajes creados por Stan Lee y Steve Ditko, arranca donde terminó No Way Home (2021): con un Peter Parker (Tom Holland) al que un hechizo místico ha borrado de la memoria de sus seres queridos. Ned (Jacob Batalon) y MJ (Zendaya) estudian en el MIT. Aunt May (Marisa Tomei) murió a manos del Green Goblin de Willem Dafoe. Peter sigue siendo Spider-Man porque no sabe ser otra cosa.

La premisa tiene peso. El problema es lo que viene después.

Una fuerza invisible empieza a tomar el control de cuerpos y mentes en Nueva York. Al mismo tiempo, el sistema de lanzamiento de telarañas de Peter falla: su asistente de inteligencia artificial, E.V.I.E., le informa que la causa es un aumento masivo de «arachnid hormones», lo que también lo vuelve más agresivo. En otras palabras, está furioso, culpable y sin brújula. Por el camino aparecen Bruce Banner/Hulk (Mark Ruffalo), Frank Castle/Punisher (Jon Bernthal) y Mac Gargan/Scorpion (Michael Mando), en secuencias de batalla que la crítica de Time, Stephanie Zacharek, describe como «perfunctory and underwhelming». Florence Pugh regresa brevemente como Yelena/Black Widow en una escena en un baño ruso que, al menos, tiene carácter propio.

Los detalles cuentan la historia. El verdadero conflicto de Brand New Day no es el villano de turno ni el CGI —que Zacharek califica de «elaborately fake-looking» y ya no deslumbra, sino que simplemente ocurre— sino la pregunta de si Marvel puede madurar junto a su audiencia. La respuesta que da la película es: casi.

Cretton está, según la crítica, «claramente en el camino correcto». El impulso de llevar el producto Marvel hacia territorio emocionalmente más sofisticado no es equivocado; el problema es que el ritmo de la película no deja que ninguna emoción se asiente. Pérdida, duelo, rabia, desconcierto: los sentimientos se toman en serio, pero se tratan como problemas a resolver y desechar, no como estados que un personaje —o un espectador— pueda habitar.

Holland sostiene la película con la inteligencia y sensibilidad que ya demostró en las entregas anteriores. Zendaya, por su parte, sale mejor parada aquí que en The Odyssey o las películas de Dune, donde —según Zacharek— «su chispa fue sacrificada a los dioses de la actuación seria». En Brand New Day se le permite la incertidumbre, los matices, los beats de duda en el diálogo, y eso marca la diferencia.

Para entender el presente hay que volver a esa semana de 2021 en que No Way Home recaudó cifras récord con una fórmula que mezclaba nostalgia, multiverso y espectáculo puro. El éxito comercial de aquella película fijó expectativas que Brand New Day no puede —o no quiere— replicar del todo. El resultado es una película superior a la mayoría de la franquicia, pero que lleva dentro, como señala la crítica, «una entretenimiento de verano perfectamente disfrutable» atrapado bajo capas de mecánica excesiva.

Lo que está en juego aquí va más allá de un superhéroe en malla. La industria del entretenimiento lleva años apostando a que los efectos especiales masivos pueden sustituir al actor, a la cara, a la emoción verdadera. Brand New Day sugiere, casi a su pesar, que esa apuesta tiene un techo. Holland y Zendaya son la prueba de que el público sigue yendo al cine por personas, no por renders. Si Marvel toma nota de eso —y no solo de las cifras de apertura— la siguiente iteración podría ser algo más que un intento prometedor. Por ahora, es suficiente con que el intento exista.

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