La escena lo dice todo. Peter Parker, sin que nadie recuerde quién es, patrulla la ciudad solo, incapaz de controlar el aumento de sus poderes, cayendo en lo que la película describe sin rodeos como un pozo de autodestrucción. Esa imagen sintetiza el tono de la cuarta entrega de Spider-Man protagonizada por Tom Holland: más oscura, más introspectiva y, según la crítica internacional, bastante más lograda de lo que muchos esperaban.
El filme llega a los cines de todo el mundo en un momento peculiar para Holland. Hace apenas dos semanas, según recoge la fuente, el actor recibió críticas por su interpretación de Telémaco en La odisea de Christopher Nolan. Ahora, en el traje de araña, la valoración es distinta: la crítica coincide en que el británico «tiene tomada la medida» del personaje, aunque también señala que el reparto que lo rodea lo supera con frecuencia.
Y vaya reparto. Zendaya, que interpreta a MJ, «se come las escenas cada vez que aparece en pantalla», según la fuente. Sadie Sink —una de las caras de Stranger Things— encarna a una villana cargada de contradicciones. Jacob Batalon regresa como Ned, el antiguo mejor amigo de Parker, y resulta, de lejos, el elemento más divertido de la historia, aunque aparece demasiado poco. Mark Ruffalo y una «divertidísima» Florence Pugh ejercen de asesores del héroe, mientras que Jon Bernthal interpreta, según describe la fuente, «a una especie de Rambo que ayuda (o entorpece) al superhéroe». Completa el cuadro una Liza Colón-Zayas «totalmente desaprovechada» en el papel de policía.
El punto de partida narrativo lo dejó cerrado Spider-Man: Sin camino a casa (2021): el doctor Strange, interpretado por Benedict Cumberbatch, utilizó su magia para borrar al protagonista de la memoria de todos sus seres queridos. MJ y Ned han seguido adelante y culminan su etapa en el MIT. Parker, en cambio, vive escondido bajo la máscara, sin identidad conocida, relacionándose únicamente por teléfono con una agente de policía.
Detrás de las cámaras está Destin Daniel Cretton, cuyo trabajo más reconocido hasta ahora es Shang-Chi y la leyenda de los Diez Anillos (2021). La fuente apunta que el director parece haberse inspirado en los Batman de Nolan o en el David Cronenberg de La mosca, lo que explica el tono más sombrío y los momentos introspectivos que han dividido a los críticos.
The Guardian califica el resultado como «a veces impactante y otras veces lento» y considera que es Zendaya quien salva a Holland de naufragar. The Hollywood Reporter destaca las escenas de acción, pero también señala «algún que otro momento de lentitud». Variety, en cambio, apunta directamente a los números: el filme batirá récords y se acercará a las cifras de Avengers: Endgame.
Los números de referencia son imponentes. Spider-Man: Sin camino a casa fue la película más taquillera de 2021, con 1.921 millones de dólares, lo que la sitúa en el octavo puesto de la lista histórica según Box Office Mojo. Solo la superan, en el universo de los superhéroes, Avengers: Infinity War —con 2.052 millones, séptimo puesto— y Avengers: Endgame, con 2.799 millones en el segundo lugar global, por detrás únicamente de Avatar.
Para este año, la competencia es menor. Las tres películas más taquilleras hasta ahora —Toy Story 5, Michael y The Super Mario Galaxy Movie— superan por muy poco los 1.000 millones de dólares. Deadline calcula que la nueva entrega podría recaudar 465 millones de dólares solo en su primer fin de semana, aunque la cifra queda por debajo de los 600 millones que logró Sin camino a casa en el mismo período. El factor diferencial: este Spider-Man sí se estrenará en China, lo que, según la fuente, «puede marcar una enorme diferencia».
Los detalles cuentan la historia. El mayor riesgo comercial del filme no es la competencia, sino su propio tono: los momentos más sentimentales e introspectivos «se salen del estilo que el cine utiliza ahora para atraer al público más joven», acostumbrado a un ritmo que no concede respiro. Hollywood lleva años calibrando esa tensión entre profundidad narrativa y velocidad de consumo, y el mercado —no la crítica— dará el veredicto definitivo. Lo que sí queda claro es que apostar por la madurez de un personaje de franquicia, en lugar de por el espectáculo puro, es una decisión que implica riesgos reales para la inversión. Si funciona en taquilla, podría señalar un camino. Si no, la industria tomará nota a su manera.



