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El satélite que leyó el suelo de Venezuela

La NASA publicó el análisis de desplazamiento sísmico que explica por qué Caracas y La Guaira sufrieron una destrucción tan severa tras los terremotos del 24 de junio. Fue también el debut operativo del sistema de respuesta urgente del satélite NISAR.
Imagen ilustrativa
domingo 12 de julio de 2026

Para entender el presente hay que volver a esa semana. El 24 de junio, dos terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5 sacudieron el norte de Venezuela en rápida sucesión. Las imágenes que llegaron después mostraban edificios colapsados, autopistas fracturadas y una ciudad —Caracas— que parecía haber encajado un golpe desproporcionado para su distancia al epicentro. La pregunta que sobrevolaba los equipos de emergencia y los sismólogos era la misma: ¿por qué tanto daño?

La respuesta llegó desde el espacio.

La NASA publicó un análisis elaborado con datos del satélite NISAR, desarrollado conjuntamente con la agencia espacial de India (ISRO). Mediante la técnica InSAR —que compara imágenes satelitales captadas antes y después del evento para medir el desplazamiento de la superficie terrestre con precisión milimétrica—, los científicos construyeron mapas que revelan cómo se movió el suelo durante los sismos.

Los resultados son elocuentes. El terreno experimentó movimientos tanto horizontales como verticales, aunque predominó el desplazamiento lateral: los terremotos ocurrieron sobre una falla de deslizamiento. En algunos sectores, el suelo se desplazó hasta 60 centímetros hacia el oeste. Los investigadores determinaron además que la ruptura de la falla avanzó mar adentro hacia el este y luego regresó a tierra cerca del aeropuerto internacional de Maiquetía, el principal nudo de conectividad aérea del país.

«Estas son las razones por las que el daño en Caracas y La Guaira fue tan extremo», afirmó el geofísico Eric Fielding, del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA. «InSAR nos dice mucho sobre lo que sucedió durante este terremoto», añadió, subrayando que la información resulta clave para comprender el comportamiento del evento y su impacto sobre las zonas más afectadas.

Los datos del NISAR también permitieron al Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) perfeccionar su modelo sobre el deslizamiento de la falla en profundidad, lo que ofrece una imagen más precisa de cómo evolucionó la ruptura sísmica kilómetros bajo la superficie.

Los detalles cuentan la historia. Esta fue, según la NASA, la primera vez que el sistema de Respuesta Urgente del satélite NISAR fue utilizado para cartografiar el desplazamiento superficial provocado por un terremoto de gran magnitud. El sistema está diseñado para entregar información entre 12 y 24 horas después de un desastre natural, una ventana que puede marcar la diferencia entre rescates exitosos y búsquedas a ciegas.

El debut operativo del NISAR en Venezuela no es un dato menor. La misión conjunta NASA-ISRO representa años de inversión en ciencia aplicada a la gestión de desastres, y su activación en tiempo real durante una emergencia de esta escala valida la arquitectura de respuesta rápida que sus diseñadores concibieron.

La escena lo dice todo. Mientras Caracas contaba sus muertos y La Guaira evaluaba los daños en su litoral, un satélite a cientos de kilómetros de altura ya había comenzado a reconstruir, con interferometría de radar, la anatomía exacta del desastre. Esa capacidad —tecnología de libre acceso, desarrollada con fondos públicos de dos democracias y puesta al servicio de cualquier gobierno que la solicite— es precisamente el tipo de bien global que justifica la cooperación científica internacional.

El contraste con la respuesta en tierra es inevitable. Venezuela lleva años con su infraestructura sísmica y de emergencias deteriorada por el desmantelamiento institucional y la fuga de capital técnico. La información que la NASA generó en menos de 24 horas es, paradójicamente, más detallada que cualquier dato que el aparato estatal venezolano haya podido producir con sus propios medios. La ciencia puede leer el suelo desde el espacio; lo que no puede hacer es sustituir a un Estado que funcione cuando el suelo se mueve.

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