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El salario que el relato no puede tapar

Una serie histórica de 30 años ubica a Axel Kicillof como el gobernador bonaerense que peor pagó a los docentes, derrumbando décadas de fotografías con sindicalistas y marchas en defensa de la educación pública.
Imagen ilustrativa
lunes 3 de agosto de 2026

La escena lo dice todo. Axel Kicillof en una marcha universitaria, rodeado de carteles y cámaras, proclamando la defensa de la educación pública. La imagen circuló cientos de veces. El problema es que los números cuentan otra historia.

Esta semana, Alejandro Morduchowicz, especialista en Economía de la Educación, difundió una serie histórica de tres décadas sobre el salario docente en la provincia de Buenos Aires. La consultora Empiria confirmó los datos. El resultado es contundente: entre todos los gobernadores bonaerenses desde 1995, Kicillof fue quien peor pagó a los maestros.

Treinta años en pesos constantes

La comparación se construye sobre el salario bruto de un maestro de grado con diez años de antigüedad, expresado en pesos constantes de 2025. Los números de cada gestión son los siguientes: Eduardo Duhalde promedió $860.000; Carlos Ruckauf, $980.000; Felipe Solá osciló entre $750.000 y $1.020.000 según el tramo; Daniel Scioli se ubicó entre $1.230.000 y $1.280.000.

La gestión de María Eugenia Vidal —autora del artículo que recoge estos datos— promedió $1.270.000 y registró el pico máximo de toda la serie en 2018. Ese techo se alcanzó, según el texto, en un contexto en que el sindicalista Roberto Baradel convocó más de 60 paros en cuatro años.

Luego llegó Kicillof. En su primer tramo, el salario docente promedió $1.240.000. Después se desplomó a $950.000. La caída más abrupta de la serie ocurrió a partir de 2023 y, según la misma fuente, hoy el salario roza los pisos más bajos en tres décadas.

El argumento de la defensa

La respuesta previsible del gobernador, anticipa el propio texto, será señalar a Javier Milei y al gobierno nacional. Pero la cronología complica esa coartada: durante sus mandatos, Kicillof aumentó los impuestos provinciales, convirtió una provincia con equilibrio fiscal en una deficitaria y recibió la recuperación del Fondo del Conurbano que la gestión anterior había negociado. La pregunta que deja flotando la serie es directa: ¿a dónde fueron esos recursos?

No al bolsillo docente, responde la evidencia.

Más allá del salario

El artículo repasa además otras iniciativas de la gestión Vidal en materia educativa: las pruebas Aprender, que ofrecieron un diagnóstico sobre los niveles de comprensión lectora y cálculo; la Red de Escuelas de Aprendizaje, que según la fuente capacitó a 2.000 directores y más de 12.000 docentes; el Programa Escuelas Promotoras, que acompañó a casi 100.000 estudiantes secundarios; y la finalización del secundario para un millón de adultos. A eso se sumó la incorporación de programación y robótica en la currícula.

Los detalles cuentan la historia. No se trata de una disputa retórica entre dos administraciones: se trata de una serie de datos que abarca nueve gestiones y que sitúa a la administración que más construyó relato en torno a la educación pública en el último lugar de la tabla salarial.

Lo que el número revela

Para Hemisferio, el episodio ilustra un patrón que el kirchnerismo perfeccionó durante dos décadas: la apropiación simbólica de causas sociales sin correlato en la asignación real de recursos. La educación pública fue bandera, consigna y capital político. Los docentes, en cambio, recibieron salarios que la serie histórica coloca por debajo de gestiones anteriores, incluso de las que el propio relato K calificaba de neoliberales.

El aparato estatal puede financiar marchas, puede producir fotografías y puede sostener un discurso durante años. Lo que no puede hacer, a la larga, es reescribir una serie de treinta años en pesos constantes. Esa es la diferencia entre el relato y la realidad, y esta semana quedó expuesta en un gráfico que ningún acto público puede desmentir.

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