AHORA
Zacharia cae a los cinco días y expone el costo político de la improvisación en la Casa Blanca•Trump frena la transmisión pública de la ejecución de Hasan tras el rechazo por convertirla en espectáculo•Pope Leo pasa la primera prueba tras la cirugía de pulmón y el Vaticano habla de recuperación normal•La mansión de Durazo se convierte en universidad: Tlalpan gana una sede y el gobierno presume recuperación de espacio•Museo Nacional: 30 obras retiradas y una batalla cultural que avanza sobre la memoria•Sonora frena sus exportaciones de ganado por una sospecha de aftosa•El Vaticano descarta complicaciones en la cirugía del papa León XIV, con un pronóstico aún por definir•Caen dos presuntos extorsionadores tras el ataque a la casa de Elvis Guerra•Tecnología, individualismo y política: la alarma de Ades sobre una sociedad más replegada•Anthropic pide reglas comunes para la IA mientras acelera ingresos y salida a bolsa•Zacharia cae a los cinco días y expone el costo político de la improvisación en la Casa Blanca•Trump frena la transmisión pública de la ejecución de Hasan tras el rechazo por convertirla en espectáculo•Pope Leo pasa la primera prueba tras la cirugía de pulmón y el Vaticano habla de recuperación normal•La mansión de Durazo se convierte en universidad: Tlalpan gana una sede y el gobierno presume recuperación de espacio•Museo Nacional: 30 obras retiradas y una batalla cultural que avanza sobre la memoria•Sonora frena sus exportaciones de ganado por una sospecha de aftosa•El Vaticano descarta complicaciones en la cirugía del papa León XIV, con un pronóstico aún por definir•Caen dos presuntos extorsionadores tras el ataque a la casa de Elvis Guerra•Tecnología, individualismo y política: la alarma de Ades sobre una sociedad más replegada•Anthropic pide reglas comunes para la IA mientras acelera ingresos y salida a bolsa•
Hemisferio
PolíticaAméricasMundoNegociosTecnologíaCulturaIdeas
Hemisferio
Secciones
El medio
Américas

El regreso silencioso

Dieciséis rescatistas costarricenses que operaron en Venezuela tras los terremotos reciben atención médica y psicológica en una jornada organizada por el Colegio de Médicos y Cirujanos. El costo humano de las misiones humanitarias rara vez aparece en los titulares.
Imagen ilustrativa
viernes 17 de julio de 2026

La misión había terminado. Los 16 integrantes del equipo de búsqueda y rescate de la Benemérita Cruz Roja Costarricense ya estaban en casa, lejos de los escombros y del polvo de Venezuela. Pero el trabajo, en realidad, no había concluido.

Con esa premisa, el Colegio de Médicos y Cirujanos de Costa Rica organizó una jornada integral denominada «De vuelta a casa», dirigida a los rescatistas que participaron en las labores de atención tras los terremotos que afectaron a Venezuela. La iniciativa reunió a cada integrante del equipo junto a un familiar, en reconocimiento de que el impacto de este tipo de operaciones alcanza también al entorno más cercano de quienes las protagonizan.

Los detalles cuentan la historia. Los rescatistas permanecieron cerca de dos semanas sometidos a jornadas intensas, poco descanso y condiciones muy distintas a las habituales, según explicó el presidente del Colegio, Elliott Garita Jiménez. Durante la jornada de recuperación, fueron sometidos a exámenes de laboratorio para evaluar su condición física y metabólica. También participaron en sesiones de salud mental enfocadas en el manejo del estrés, el procesamiento de las experiencias vividas y la adaptación al regreso a la rutina familiar y laboral.

«Creemos que cuidar a quien cuida es una responsabilidad fundamental. Quisimos brindarles un espacio para ayudarlos a cerrar este capítulo de manera adecuada y acompañarlos en el proceso de regresar a su realidad», señaló Garita Jiménez.

La actividad incluyó además asesoría nutricional para favorecer la recuperación del organismo tras el desgaste físico acumulado, así como pausas activas y ejercicios dirigidos a aliviar contracturas musculares, recuperar movilidad y mejorar la calidad del descanso después de varios días de trabajo en espacios reducidos y bajo alta exigencia física.

Para la presidenta de la Cruz Roja Costarricense, Dyanne Marenco González, el acompañamiento posterior a una misión es tan importante como la preparación previa o el trabajo realizado durante la emergencia. «Las personas son lo más importante. Nosotros como cruzrojistas tenemos una frase que nos acompaña siempre: salvamos vidas de personas que no conocemos, pero también la Cruz Roja salva nuestras vidas», afirmó.

Uno de los participantes, Wagner Leiva Rivera, integrante del equipo de búsqueda y rescate, describió con precisión lo que pocas veces resulta visible para la población: las escenas presenciadas durante la misión continúan presentes incluso después del regreso al país. «Poder conversar sobre el estrés postraumático, aprender ejercicios de relajación que ayuden a disminuir la tensión y recibir orientación sobre nutrición para recuperarnos tiene un enorme valor», afirmó Leiva. Recordó que en Venezuela muchas personas perdieron familiares, viviendas y comunidades enteras como consecuencia de los terremotos, y que ese peso emocional también recae sobre quienes acuden a ayudar.

La escena lo dice todo. Dieciséis hombres y mujeres que cruzaron fronteras para rescatar desconocidos entre los escombros necesitan, a su regreso, que alguien los rescate a ellos, aunque sea de una forma más discreta: con un análisis de sangre, una sesión de orientación psicológica y un ejercicio de respiración.

Lo que esta iniciativa ilustra va más allá del gesto institucional. Demuestra que el capital humano de las organizaciones de socorro —voluntarios y profesionales que operan bajo condiciones extremas— requiere inversión sostenida en su bienestar para poder seguir funcionando. No es filantropía; es eficiencia. Una institución que descuida a sus operadores los pierde, ya sea por lesión física, por agotamiento emocional o por simple deserción silenciosa. El Colegio de Médicos y la Cruz Roja Costarricense, con una jornada que no exige presupuesto estatal extraordinario sino coordinación institucional, ofrecen un modelo replicable: el cuidado del rescatista no es un lujo, es la condición para que la próxima misión sea posible.

Más de Américas