AHORA
Zacharia cae a los cinco días y expone el costo político de la improvisación en la Casa Blanca•Trump frena la transmisión pública de la ejecución de Hasan tras el rechazo por convertirla en espectáculo•Pope Leo pasa la primera prueba tras la cirugía de pulmón y el Vaticano habla de recuperación normal•La mansión de Durazo se convierte en universidad: Tlalpan gana una sede y el gobierno presume recuperación de espacio•Museo Nacional: 30 obras retiradas y una batalla cultural que avanza sobre la memoria•Sonora frena sus exportaciones de ganado por una sospecha de aftosa•El Vaticano descarta complicaciones en la cirugía del papa León XIV, con un pronóstico aún por definir•Caen dos presuntos extorsionadores tras el ataque a la casa de Elvis Guerra•Tecnología, individualismo y política: la alarma de Ades sobre una sociedad más replegada•Anthropic pide reglas comunes para la IA mientras acelera ingresos y salida a bolsa•Zacharia cae a los cinco días y expone el costo político de la improvisación en la Casa Blanca•Trump frena la transmisión pública de la ejecución de Hasan tras el rechazo por convertirla en espectáculo•Pope Leo pasa la primera prueba tras la cirugía de pulmón y el Vaticano habla de recuperación normal•La mansión de Durazo se convierte en universidad: Tlalpan gana una sede y el gobierno presume recuperación de espacio•Museo Nacional: 30 obras retiradas y una batalla cultural que avanza sobre la memoria•Sonora frena sus exportaciones de ganado por una sospecha de aftosa•El Vaticano descarta complicaciones en la cirugía del papa León XIV, con un pronóstico aún por definir•Caen dos presuntos extorsionadores tras el ataque a la casa de Elvis Guerra•Tecnología, individualismo y política: la alarma de Ades sobre una sociedad más replegada•Anthropic pide reglas comunes para la IA mientras acelera ingresos y salida a bolsa•
Hemisferio
PolíticaAméricasMundoNegociosTecnologíaCulturaIdeas
Hemisferio
Secciones
El medio
Américas

El rector que Mulino necesita, aunque no lo eligió

José Emilio Moreno llega a la rectoría de la Universidad de Panamá con un mandato de modernización y una agenda de diálogo con el Ejecutivo, tras años de tensiones institucionales que frenaron proyectos y dejaron auditorías sin resultados públicos.
Imagen ilustrativa
domingo 19 de julio de 2026

La escena lo dice todo. El 1 de octubre, José Emilio Moreno tomará posesión como rector de la Universidad de Panamá con el 55.59% de los votos y una lista de promesas que, en otro contexto, sonarían a música para los oídos del presidente José Raúl Mulino: acercamiento con el Ejecutivo, digitalización, carreras de Inteligencia Artificial, alianzas con el sector privado. El problema es que la relación entre el Palacio de las Garzas y la casa de estudios Octavio Méndez Pereira lleva meses envenenada.

Mulino llamó «guarida» a la universidad. La Contraloría General lanzó auditorías que generaron fricciones y el retiro temporal de fiscalizadores del campus. Una propuesta de ciudad universitaria impulsada por el mandatario no prosperó ante el rechazo de sectores universitarios. Hasta la fecha, según la información disponible, no se han hecho públicos resultados finales de esas revisiones contables. La trastienda de esa disputa —quién tenía razón, qué encontraron los auditores— sigue sin abrirse al público.

En ese escenario entra Moreno, catedrático especialista en Física y ex vicerrector académico durante dos períodos consecutivos (2016-2021 y 2022-2026) bajo la administración del rector saliente Eduardo Flores. No es un outsider: conoce la institución por dentro, sus inercias y sus obras inconclusas. Eso puede ser su mayor activo o su mayor lastre.

Un presupuesto que ya nació pequeño

La Universidad de Panamá atiende a más de 85 mil estudiantes, respaldados por cerca de 4,800 docentes y más de 4,300 funcionarios administrativos. Para 2026 tiene asignado un presupuesto de 317.5 millones de dólares. Moreno considera que esa cifra será insuficiente para financiar laboratorios, investigación, infraestructura y tecnología. Su primera movida será presentar un plan de desarrollo institucional al presidente Mulino y a las autoridades del Ministerio de Economía y Finanzas.

«El dinero destinado a la educación no debe verse como un gasto, sino como una inversión para el desarrollo del país», sostuvo el rector electo. La frase es políticamente impecable. El desafío es traducirla en números concretos en una negociación presupuestaria donde el Ejecutivo no llega precisamente de luna de miel con la institución.

Obras que llevan años esperando

Los detalles cuentan la historia. Entre los proyectos pendientes destaca el Centro Regional Universitario de San Miguelito (Crusam), considerado una de las mayores inversiones de la universidad desde la construcción del Campus Octavio Méndez Pereira. La obra registra un avance del 98% y superó inconvenientes relacionados con una adenda para el sistema de tratamiento de aguas residuales. «Próximamente se iniciará la construcción y culminación definitiva de esa parte», afirmó Moreno.

El Centro Regional Universitario de Colón, en cambio, acumula retrasos significativos. Moreno anunció que destinará una persona dedicada al 100% al seguimiento de ese proyecto. También confirmó que impulsará las nuevas sedes de las facultades de Medicina y Enfermería dentro de la Ciudad de la Salud, un proyecto que tiene una justificación difícil de rebatir: cerca de 3,000 estudiantes aplican cada año a Medicina y solo pueden admitirse alrededor de 200 por limitaciones de infraestructura.

La apuesta tecnológica

En el plano académico, Moreno anunció la creación de la carrera de Inteligencia Artificial, junto al fortalecimiento de programas de ciencia de datos, tecnologías emergentes y energías renovables. Impulsará también que los centros regionales desarrollen carreras acordes con las necesidades económicas de cada provincia, con mayor autonomía académica, y promoverá certificaciones complementarias en idiomas para mejorar la empleabilidad. Las reuniones de transición se estiman para después del 20 de julio, cuando el rector electo reciba sus credenciales.

Lo que está en juego

Para entender el presente hay que volver a esa semana en que Mulino llamó «guarida» a la universidad más grande del país. Esa palabra definió un clima, pero no una política. Lo que Panamá necesita no es una universidad amurallada frente al Ejecutivo ni un Ejecutivo que trate la educación superior como territorio hostil: necesita que 85 mil estudiantes reciban formación competitiva con los recursos del contribuyente bien administrados y auditados con transparencia.

Moreno llega con el lenguaje correcto —diálogo, inversión, modernización, libre empresa— y con la credencial de haber ganado en las urnas. La pregunta que Hemisferio se hace es si ese lenguaje sobrevivirá el primer round presupuestario. Un rector que pide más dinero público tiene la obligación de mostrar, antes que nada, que el dinero anterior fue bien gastado. Las auditorías de la Contraloría siguen sin resultados públicos. Ese silencio es, por ahora, el mayor obstáculo para el acuerdo que Panamá necesita.

Más de Américas