AHORA
Zacharia cae a los cinco días y expone el costo político de la improvisación en la Casa Blanca•Trump frena la transmisión pública de la ejecución de Hasan tras el rechazo por convertirla en espectáculo•Pope Leo pasa la primera prueba tras la cirugía de pulmón y el Vaticano habla de recuperación normal•La mansión de Durazo se convierte en universidad: Tlalpan gana una sede y el gobierno presume recuperación de espacio•Museo Nacional: 30 obras retiradas y una batalla cultural que avanza sobre la memoria•Sonora frena sus exportaciones de ganado por una sospecha de aftosa•El Vaticano descarta complicaciones en la cirugía del papa León XIV, con un pronóstico aún por definir•Caen dos presuntos extorsionadores tras el ataque a la casa de Elvis Guerra•Tecnología, individualismo y política: la alarma de Ades sobre una sociedad más replegada•Anthropic pide reglas comunes para la IA mientras acelera ingresos y salida a bolsa•Zacharia cae a los cinco días y expone el costo político de la improvisación en la Casa Blanca•Trump frena la transmisión pública de la ejecución de Hasan tras el rechazo por convertirla en espectáculo•Pope Leo pasa la primera prueba tras la cirugía de pulmón y el Vaticano habla de recuperación normal•La mansión de Durazo se convierte en universidad: Tlalpan gana una sede y el gobierno presume recuperación de espacio•Museo Nacional: 30 obras retiradas y una batalla cultural que avanza sobre la memoria•Sonora frena sus exportaciones de ganado por una sospecha de aftosa•El Vaticano descarta complicaciones en la cirugía del papa León XIV, con un pronóstico aún por definir•Caen dos presuntos extorsionadores tras el ataque a la casa de Elvis Guerra•Tecnología, individualismo y política: la alarma de Ades sobre una sociedad más replegada•Anthropic pide reglas comunes para la IA mientras acelera ingresos y salida a bolsa•
Hemisferio
PolíticaAméricasMundoNegociosTecnologíaCulturaIdeas
Hemisferio
Secciones
El medio
Política

El reciclaje roto

Ocho de cada diez estadounidenses dicen que reciclar importa, pero solo un tercio de la basura doméstica termina reciclada o compostada. Los expertos señalan que el problema no es la voluntad, sino los errores cotidianos que destruyen valor y encarecen el sistema.
Imagen generada con IA
jueves 10 de septiembre de 2026

La escena lo dice todo: una bolsa de plástico llena de latas aplastadas, una caja de pizza con restos de queso y un vaso de cartón con el sello «compostable» llegan juntos a la cinta de una planta de reciclaje. Los tres van a contaminar el lote. El primero atascará la maquinaria. El tercero no debería estar ahí en absoluto.

Ese cuadro, repetido millones de veces al día en todo el país, explica por qué la confianza pública en el reciclaje lleva años cayendo. Según datos proyectados para 2025, solo alrededor del 32% de los residuos domésticos en Estados Unidos se recicla o composta, a pesar de que el 87% de los estadounidenses declara que reciclar es importante. Más americanos creen hoy que reciclar es más difícil que hace cuatro años.

Los detalles cuentan la historia.

El primer error: asumir que todo tiene las mismas reglas

Lo que se puede reciclar varía enormemente según el municipio, porque cada planta usa equipos distintos y fija sus propias normas. «Desafortunadamente, el reciclaje es más complicado de lo que nos gustaría», dice Shelie Miller, profesora de la Escuela de Medio Ambiente y Sostenibilidad de la Universidad de Michigan. «Las reglas de reciclaje de cada uno van a ser ligeramente diferentes, y eso es lo que lo hace tan difícil.»

Siete estados —entre ellos California, Maryland y Maine— han avanzado con leyes de Responsabilidad Extendida del Productor para estandarizar las prácticas a nivel estatal. Mientras esa tendencia no se generalice, Cody Marshall, director de programas de The Recycling Partnership, ofrece una regla sencilla: botellas, latas y envases de la cocina, el baño y la lavandería, más papel y cartón. Eso es lo que casi siempre se puede reciclar.

El segundo error: meter plástico sin mirar el número

El símbolo de reciclaje con un número en el centro no significa que el producto sea reciclable. Solo indica el tipo de plástico. La mayoría de los sistemas aceptan plásticos 1 y 2 —botellas de refresco, envases de detergente—. Algunos aceptan el 4 y el 5. «El resto no son realmente reciclables, y algunos son muy dañinos para el sistema», advierte Jennifer Russell, profesora asociada de Biomateriales Sostenibles en Virginia Tech.

Las bolsas de plástico, las baterías y meter la basura reciclable dentro de una bolsa de basura son errores frecuentes que atoran la maquinaria o contaminan el lote entero, degradando su valor comercial.

El tercer error: el «wish-cycling»

Russell tiene nombre para el hábito de meter algo en el contenedor azul con la esperanza de que sea reciclable: wish-cycling. «La gente quiere hacer lo correcto y pecar de precavida, y eso es un gran problema, porque los sistemas de reciclaje están diseñados en función del material, no del producto», explica. El wish-cycling, añade, «es uno de los mayores impulsores de los altos costos del sistema. Si solo metiéramos los materiales correctos —latas de aluminio, plásticos 1 y 2—, habría menos contaminación, menos paradas y los materiales resultantes tendrían un valor mucho mayor».

Una sorpresa para muchos: la caja de pizza con algo de grasa sí puede ir al reciclaje, siempre que no queden restos que «un mapache todavía quisiera comer», según Marshall. Las tecnologías de procesamiento han mejorado y toleran pequeñas cantidades de residuo.

Otro punto de confusión habitual: «compostable» no es sinónimo de «reciclable». Un vaso marcado como compostable está hecho de plástico compostable, que no puede ir al contenedor de reciclaje y solo se puede procesar en instalaciones específicas, si es que la comunidad las tiene.

Las otras dos R que van antes

Marshall recuerda que reciclar es la tercera R, no la primera. «Reducir y reutilizar son dos R importantes antes de reciclar.» Llevar bolsas reutilizables, buscar tiendas de recarga o de cero residuos, comprar en envases propios: son pasos que reducen la presión sobre un sistema ya sobrecargado.

«Esa decisión que cada uno de nosotros toma cada día —comprar una opción de un solo uso en lugar de una reutilizable, o tirar algo a la basura en lugar de al reciclaje— se agrega entre los millones de personas que toman la misma decisión cada día», concluye Russell.

---

Para Hemisferio, la lectura es clara: el problema del reciclaje no es ideológico, es de diseño y de incentivos. Un sistema fragmentado en miles de normas locales, sin señales de precio claras para el consumidor y financiado en buena parte por el contribuyente, produce exactamente lo que la teoría predice: confusión, contaminación y costos crecientes. Las leyes de Responsabilidad Extendida del Productor apuntan en la dirección correcta al trasladar la carga a quienes fabrican los envases, no a quienes pagan impuestos municipales. Mientras tanto, la regla más eficiente sigue siendo la más antigua: no comprar lo que no se necesita.

Más de Política