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El quirófano sin fronteras

La Caja de Seguro Social de Panamá realizó la primera telecirugía robótica ginecológica registrada en el continente americano, con el cirujano en Ciudad de Panamá y la paciente a 440 kilómetros, en Chiriquí. La distancia, por primera vez, dejó de ser un diagnóstico.
Imagen ilustrativa
domingo 16 de agosto de 2026

La paciente estaba en la mesa de operaciones del Hospital Regional Dr. Rafael Hernández, en Chiriquí. El cirujano estaba sentado frente a una consola en Ciudad de la Salud, en la capital panameña. Entre ambos: 440 kilómetros y una latencia de 16 milisegundos.

Ese margen —prácticamente imperceptible— fue suficiente para que el ginecólogo-oncólogo Miguel Cáceres Yap controlara cada movimiento del robot quirúrgico desde la distancia. Los instrumentos dentro del quirófano respondieron en tiempo real. La paciente no tuvo que moverse.

La Caja de Seguro Social identificó el procedimiento como la primera telecirugía robótica ginecológica registrada en el continente americano. Martin Marino, director de la Sociedad Mundial de Cirugía Robótica en Estados Unidos, participó como invitado virtual y respaldó esa clasificación según la información de la organización.

La intervención consistió en una histerectomía total acompañada de un muestreo de ganglios pélvicos. La paciente presentaba un pólipo endometrial con atipias y tenía antecedentes de cáncer de mama. El equipo médico decidió extraer el útero y tomar muestras ganglionares para descartar la presencia de células tumorales iniciales.

La escena lo dice todo. En Chiriquí, el equipo local preparó a la paciente y conectó el sistema robótico instalado en el hospital. Una vez listo el dispositivo, Cáceres Yap tomó el control desde Panamá. «Tomaré control de la cirugía desde Panamá, ejecutaré todo el procedimiento y luego la paciente será desconectada del sistema», explicó el especialista antes de comenzar.

No fue una videollamada de supervisión. Fue una intervención directa: los instrumentos reprodujeron los movimientos ordenados desde la consola de la capital.

Esta cirugía ginecológica fue la segunda telecirugía realizada en agosto entre Ciudad de la Salud y el Hospital Rafael Hernández. A comienzos del mes, el mismo corredor tecnológico sirvió para una prostatectomía robótica a un paciente de 67 años. Aquella primera intervención duró aproximadamente dos horas y media. La latencia registrada fue también de 16 milisegundos.

Los detalles cuentan la historia. La CSS adquirió tres sistemas de cirugía robótica para distribuirlos fuera de la capital. Uno fue destinado a Ciudad de la Salud. Otro, al Hospital Rafael Hernández. El tercero, al Hospital Dr. Gustavo Nelson Collado, en Herrera. Las aplicaciones previstas abarcan urología, ginecología, cirugía general y coloproctología.

En la intervención ginecológica participaron además el ginecólogo obstetra Jorge Ng Chinkee y la ginecóloga-oncóloga Aneth Bonilla, junto con el personal del hospital en Chiriquí. Ng Chinkee destacó que la combinación de tecnología y especialistas entrenados permite acercar procedimientos complejos a pacientes de otras provincias.

Para el paciente, el beneficio es concreto. Evitar el traslado a la capital reduce el desgaste físico antes de una cirugía mayor. La recuperación puede ocurrir cerca de casa. El retorno a la vida cotidiana llega antes.

Para entender el presente hay que volver a esa semana. Lo que Panamá demostró en agosto no es solo un logro técnico. Es una respuesta directa a uno de los problemas estructurales más persistentes de los sistemas de salud en América Latina: la concentración de especialistas y equipos de alta complejidad en las capitales, mientras el interior espera.

El modelo de la CSS apunta a romper esa lógica con infraestructura y formación, no con burocracia adicional. Tres hospitales conectados, especialistas entrenados, tecnología adquirida con recursos del sistema. El resultado es un servicio que llega al paciente en lugar de obligar al paciente a llegar al servicio. Ese es el principio que vale la pena subrayar: cuando el Estado invierte con criterio y deja que la tecnología y el mérito profesional operen sin trabas, la geografía deja de ser un destino.

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