Para entender el presente hay que volver a esa madrugada del miércoles. El Senado de Chile aprobó en general el llamado Proyecto de Reconstrucción Nacional con 26 votos a favor, 23 en contra y 1 abstención, en una sesión que se extendió hasta las primeras horas de la mañana. Una mayoría estrecha, pero suficiente para que la iniciativa estrella del presidente José Antonio Kast avanzara hacia su trámite final.
La pieza legislativa —también conocida como «Ley Miscelánea»— agrupa más de 40 leyes que el gobierno presenta como el motor de la recuperación económica del país. Sus ejes son los temas tributarios, la inversión y la regulación ambiental. La Cámara de Diputados ya la había aprobado en su primer trámite constitucional en mayo, con amplia mayoría. Ahora deberá votarla de nuevo, este lunes o martes, en su tercer y último trámite.
El presidente Kast, que el jueves recorría en terreno las zonas afectadas por el temporal que golpea a gran parte del país, se mostró optimista. «Nosotros estamos convencidos de que esta reforma, en temas tributarios, en temas de inversión, en temas de regulación ambiental, va a colaborar a que haya más inversión en Chile», declaró. Y lanzó un llamado directo a los diputados: que vean «lo que es tener un millón de personas sin trabajo, que veamos lo que es tener casi 2 millones de personas en la informalidad».
La escena lo dice todo. El mandatario confía en la articulación que llevan el ministro José García, el biministro Claudio Alvarado y el ministro de Hacienda Jorge Quiroz. Aunque reconoció que «hay diferencias políticas en el tema tributario», fue categórico: «aunque sea por un voto, vamos a seguir avanzando».
La oposición, sin embargo, ya anunció que recurrirá al Tribunal Constitucional en varios capítulos del proyecto. Kast respondió que los parlamentarios «están en su derecho» y que no cree que haya «ningún aspecto de la reforma que tenga algún vicio de constitucionalidad». Como precedente citó la ley de Escuelas Protegidas, aprobada a principios de junio, que también enfrentó cuestionamientos y que tras su promulgación permitió mayor control de mochilas en los establecimientos educativos e identificación de alumnos.
La trastienda del Ejecutivo ya trabaja en ese frente. El biministro Alvarado precisó que el gobierno se está preparando para «tener una buena defensa, sobre todo las normas de invariabilidad tributaria». Consideran que esa norma «fue construida con profundidad, con rigor técnico» y esperan no tener «mayores novedades ni diferencias» ante el TC. Sobre quién representará al Ejecutivo en ese tribunal, Alvarado evitó adelantar nombres, pero aseguró que buscarán «los mejores profesionales, expertos en materia constitucional».
El otro frente abierto está dentro del propio bloque oficialista. El Partido de la Gente y el Partido Nacional Libertario han expresado aprensiones con ciertas modificaciones introducidas en el Senado. Esa postura abre la posibilidad de que el proyecto no sea despachado en el tercer trámite y deba resolverse a través de una comisión mixta, instancia que el Ejecutivo quiere evitar a toda costa. «Todavía queda tiempo para el día martes y tenemos la expectativa como gobierno de que se despache el proyecto en este tercer trámite sin llegar a una mixta», subrayó Alvarado.
Los detalles cuentan la historia. En el horizonte inmediato hay dos batallas simultáneas: conseguir los votos en la Cámara y preparar la defensa jurídica ante el TC. El gobierno de Kast las afronta con un margen legislativo angosto pero con la convicción de que el mandato ciudadano —y la urgencia económica— están de su lado.
Para Hemisferio, la semana que viene es una prueba de fuego para el modelo que Chile eligió en las urnas. Un paquete de más de 40 leyes orientado a la inversión, la desregulación ambiental y la certeza tributaria no es un trámite burocrático: es la diferencia entre un millón de desempleados que encuentran una salida formal o siguen engrosando la informalidad. Que la oposición lleve el proyecto al Tribunal Constitucional es un derecho legítimo; que lo use como palanca para frenar reformas de libre empresa es, en cambio, una señal que el electorado sabrá leer cuando llegue el momento.



