La escena lo dice todo. Un grupo de visitantes camina bajo árboles con plantas epífitas colgantes en la Zona Arqueológica de Tecoaque, mientras un guía especializado del Instituto Nacional de Antropología e Historia —el INAH— explica los vestigios de la vida ceremonial y cotidiana de los antiguos habitantes del lugar. Es agosto, y el instituto tiene la agenda llena.
Los Paseos Culturales del INAH arrancan este domingo 2 de agosto con el trayecto «San Miguel del Milagro y Nuestra Señora de Ocotlán», una entrada a dos de los principales centros de devoción de la geografía sagrada tlaxcalteca. Historia, arte, arquitectura y pozos de aguas milagrosas: los elementos que convirtieron a estos santuarios en destinos de peregrinación durante siglos.
Del 6 al 9 de agosto, el eje se desplaza hacia el Golfo. El recorrido «Esplendor de piedra y mar: arqueología e historia en el Golfo de México» integra la Zona Arqueológica de El Tajín y Papantla de Olarte, para después detenerse en Las Higueras y sus pinturas murales, en Quiahiztlán y Cempoala, y en la histórica Villa Rica y la Antigua Veracruz. El puerto jarocho cierra esa etapa con el Centro Histórico, el barrio de La Huaca y la fortaleza de San Juan de Ulúa.
El domingo 9, la ruta «Senderos ancestrales: el legado acolhua, desde Tecoaque hasta Texcoco» lleva a los participantes al sitio arqueológico de Tecoaque, en el Estado de México, donde se resguardan testimonios del encuentro entre las culturas mesoamericanas y europeas. La jornada concluye en el Mercado San Antonio de Texcoco, con una parada en Tetzcotzinco, la obra hidráulica asociada a Nezahualcoyotl.
El sábado 15, Puebla recibe a los paseos con la «Feria del chile en nogada». La tradición atribuye la creación de este platillo al Convento de Santa Mónica, y sus colores hacen alusión al Ejército Trigarante. Historia, arte y oferta alimentaria se unen en uno de los recorridos más concurridos del mes.
El domingo 16 es el turno de Chalcatzingo, «la casa de los olmecas de piedra», enclavada en el corazón del valle de Morelos. Los relieves y grabados en las laderas del cerro son considerados las primeras expresiones políticas y religiosas del centro de México: una visita que sitúa al viajero frente al origen mismo de la civilización mesoamericana.
El domingo 23, los conventos de Oaxtepec y Totolapan protagonizan la jornada «Dos conventos morelenses». Dominicos y agustinos, dos órdenes dedicadas a la evangelización durante la Nueva España, dejaron su huella en los conventos de Santo Domingo y de San Guillermo, respectivamente. El recorrido explora sus diferencias y similitudes a través de los espacios que ocuparon.
El cierre llega el sábado 29 con «Colores y diseños de la talavera poblana». Un taller reconocido en Puebla abre sus puertas para mostrar el proceso de elaboración de esta cerámica vidriada que, desde su llegada al centro del territorio nacional en el siglo XVI, desarrolló una identidad propia basada en técnicas tradicionales y colores minerales. La visita al Templo de San Francisco y una parada en el Mercado del Carmen —célebre por sus cemitas— cierran la temporada.
Los Paseos Culturales del INAH acumulan más de 60 años de experiencia. Cada año programan más de 100 destinos e incluyen zonas arqueológicas, conventos, museos, Pueblos Mágicos, archivos históricos, paisajes naturales y urbanos, rutas literarias y experiencias con música y gastronomía.
Los detalles cuentan la historia. Una iniciativa sostenida durante seis décadas por el aparato estatal mexicano tiene el mérito de haber mantenido vivo el vínculo entre los ciudadanos y un patrimonio que, de otro modo, quedaría reservado a los especialistas. El debate legítimo —el que Hemisferio no elude— es si ese modelo de gestión centralizada es el más eficiente para un país con tantos sitios subfinanciados y personal insuficiente. Lo que la agenda de agosto demuestra, sin embargo, es que cuando el Estado cumple su función básica de custodiar y divulgar el bien común, el resultado tiene valor real para el contribuyente que lo financia. La pregunta que sigue abierta es cuántos de esos más de 100 destinos anuales cuentan con los recursos para hacerlo bien los otros once meses del año.



