La escena lo dice todo. Quinientas niñas, niños y adolescentes recibieron kits —playera, tenis, gorra y credencial— en el Deportivo Vivanco de Tlalpan mientras la alcaldesa morenista Gabriela Osorio anunciaba dos noticias a la vez: un curso de verano ya en marcha y un parque que, según prometió, abrirá en noviembre.
El Parque de las Infancias se construye en Pedregal de San Nicolás Cuarta Sección. Su origen, al menos en el relato oficial, es inusual: surgió de los ejercicios de participación del Consejo de las Infancias de la demarcación, un espacio donde niñas y niños expresaron la necesidad de contar con un lugar pensado para el juego, la convivencia y el ejercicio de sus derechos. «Nos dijeron que querían un parque para las infancias y ese parque ya lo estamos construyendo», declaró Osorio durante el acto de apertura del curso de verano.
Lo que la alcaldesa no informó es cuánto cuesta la obra, de qué partida presupuestal provienen los recursos ni qué proceso de licitación —si alguno— se siguió. La nota de prensa que dio origen al anuncio no detalla ninguno de esos datos. Para los vecinos de Tlalpan y para cualquier ciudadano interesado en saber cómo se gasta el dinero de su demarcación, esa información sigue siendo una incógnita.
El curso de verano, bautizado como Tlalpan 2026, se extenderá del 3 al 28 de agosto y ofrecerá actividades culturales, deportivas, educativas, ambientales, científicas y recreativas en distintos espacios de la alcaldía. El programa incluye talleres de arte, ciencia y tecnología, actividades musicales, dinámicas deportivas, jornadas de reforestación y recorridos, entre ellos una visita a la Utopía del Maíz en San Miguel Topilejo. La entrega de kits durante la apertura benefició a 500 participantes presentes en el acto.
Saúl Magdaleno Giles, director general de Bienestar e Igualdad Sustantiva, añadió un argumento que resonó entre los asistentes: el curso busca ser una alternativa al tiempo que las infancias pasan frente a teléfonos celulares, tabletas y redes sociales. «Este curso es para hacer amigos, para jugar presencialmente y no virtualmente», sostuvo el funcionario.
En la organización participaron las áreas de Bienestar e Igualdad Sustantiva, Salud, Cultura, Deporte, Medio Ambiente y Prevención de las Adicciones. La alcaldesa agradeció además la colaboración de la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México y del Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia, instituciones que acompañarán actividades vinculadas a la difusión y protección de los derechos de niñas, niños y adolescentes.
Osorio mencionó también el programa Fortalecimiento de las Infancias, que según la alcaldía ofrece apoyos a niñas y niños que enfrentan situaciones de emergencia, orfandad o vulnerabilidad, como parte de una política de atención más amplia en la demarcación.
Los detalles cuentan la historia. Un parque diseñado con la voz de los niños es, en principio, una buena noticia: la participación ciudadana —incluso la infantil— en el diseño del espacio público es un principio que vale la pena celebrar. El problema no es el parque; es la trastienda. Cuando una obra pública se anuncia sin cifra, sin licitación visible y sin fecha de rendición de cuentas, el mérito del proyecto queda opacado por la ausencia de información básica. En una demarcación donde el aparato burocrático moviliza múltiples áreas y organismos nacionales para un curso de verano, la pregunta que ningún funcionario respondió ese día sigue pendiente: ¿cuánto cuesta y quién lo paga? Esa pregunta no es un detalle menor; es la diferencia entre una política pública transparente y un anuncio bien producido.



