AHORA
Zacharia cae a los cinco días y expone el costo político de la improvisación en la Casa Blanca•Trump frena la transmisión pública de la ejecución de Hasan tras el rechazo por convertirla en espectáculo•Pope Leo pasa la primera prueba tras la cirugía de pulmón y el Vaticano habla de recuperación normal•La mansión de Durazo se convierte en universidad: Tlalpan gana una sede y el gobierno presume recuperación de espacio•Museo Nacional: 30 obras retiradas y una batalla cultural que avanza sobre la memoria•Sonora frena sus exportaciones de ganado por una sospecha de aftosa•El Vaticano descarta complicaciones en la cirugía del papa León XIV, con un pronóstico aún por definir•Caen dos presuntos extorsionadores tras el ataque a la casa de Elvis Guerra•Tecnología, individualismo y política: la alarma de Ades sobre una sociedad más replegada•Anthropic pide reglas comunes para la IA mientras acelera ingresos y salida a bolsa•Zacharia cae a los cinco días y expone el costo político de la improvisación en la Casa Blanca•Trump frena la transmisión pública de la ejecución de Hasan tras el rechazo por convertirla en espectáculo•Pope Leo pasa la primera prueba tras la cirugía de pulmón y el Vaticano habla de recuperación normal•La mansión de Durazo se convierte en universidad: Tlalpan gana una sede y el gobierno presume recuperación de espacio•Museo Nacional: 30 obras retiradas y una batalla cultural que avanza sobre la memoria•Sonora frena sus exportaciones de ganado por una sospecha de aftosa•El Vaticano descarta complicaciones en la cirugía del papa León XIV, con un pronóstico aún por definir•Caen dos presuntos extorsionadores tras el ataque a la casa de Elvis Guerra•Tecnología, individualismo y política: la alarma de Ades sobre una sociedad más replegada•Anthropic pide reglas comunes para la IA mientras acelera ingresos y salida a bolsa•
Hemisferio
PolíticaAméricasMundoNegociosTecnologíaCulturaIdeas
Hemisferio
Secciones
El medio
Américas

El Oriente antioqueño construye su propio ecosistema universitario

Con más de 13.500 matrículas y una oferta de más de 100 programas, la subregión apuesta por retener talento y cerrar brechas sin depender de Medellín.
Imagen ilustrativa
domingo 26 de julio de 2026

La escena lo dice todo. Un joven de San Carlos, municipio que cargó décadas de conflicto armado, cruza hoy las puertas de un campus universitario a pocos kilómetros de su casa. No tuvo que empacar maletas ni costear un arriendo en Medellín. Esa imagen, impensable hace una generación, resume lo que está ocurriendo en el Oriente antioqueño.

Según datos de la plataforma LEA (Lupa para la Educación en Antioquia), con corte a 2024, la subregión registra 13.564 matrículas en educación superior. La oferta supera los 100 programas y la proveen instituciones como la Universidad Católica de Oriente (UCO), la Universidad de Antioquia, la Universidad Pontificia Bolivariana, el Politécnico Colombiano Jaime Isaza Cadavid y la Corporación Universitaria Uniminuto, entre otras. Ingenierías, ciencias de la salud, ciencias sociales, educación y el sector agropecuario componen un menú diseñado para responder a la vocación productiva del territorio.

La UCO, primer eslabón

La Universidad Católica de Oriente nació con una misión explícita. «La Universidad Católica de Oriente nació para que los jóvenes de la región, especialmente los campesinos, tuvieran acceso a la educación superior», afirma su rector, el padre Ángel David Agudelo Mesa. Hoy esa institución ofrece 25 programas de posgrado y 26 de pregrado, incluidos Agronomía y Zootecnia. Fue, además, la primera universidad de la región en obtener la Acreditación Institucional en Alta Calidad.

Los números internos revelan el perfil de su comunidad: el 85% de los estudiantes pertenece a los estratos 1, 2 y 3; el 65% estudia en jornada nocturna porque trabaja durante el día; y la permanencia roza el 91%. Cifras que no son marketing, sino el resultado de programas concretos: «Pedagogos», que acompaña académica, emocional y psicológicamente a los estudiantes desde el ingreso; «Integración Académica», que fortalece competencias desde la educación media; y un sistema de becas, hogar universitario y apoyos económicos.

El rector no esquiva la dificultad. «Nos encontramos con estudiantes que llegan con vacíos en su formación. Muchos nos dicen: "Padre, duramos seis meses sin profesor de matemáticas"», señala. La deserción no es un problema de voluntad; es, en buena medida, un problema de infraestructura previa.

La Universidad de Antioquia y el reto de la permanencia

La Universidad de Antioquia consolidó su presencia en la subregión a través del campus de El Carmen de Viboral, el de Sonsón y su estrategia de regionalización. Para José Roberto Álvarez, director del campus, el desafío ya no es abrir sedes, sino sostener a quienes entran. «Entrar a la universidad significa también cómo me sostengo en la universidad», afirma.

Para estudiantes de municipios como Alejandría o San Carlos, el transporte, el costo del desplazamiento y la falta de recursos siguen siendo barreras reales. Aun así, Álvarez destaca que durante más de tres décadas la institución ha contribuido a formar profesionales que hoy lideran procesos públicos, empresariales y sociales en la región. «La educación es el gran vehículo para la superación de contextos de alta conflictividad», sostiene.

El sector productivo entra al aula

Desde 2023, la Corporación Empresarial del Oriente Antioqueño (CEO) impulsa la Ruta Conectando Futuros, una estrategia que acerca a estudiantes de educación media al mundo laboral mediante orientación vocacional y contacto directo con el entorno empresarial. La iniciativa articula al Sena, la UCO, la Universidad Digital de Antioquia, Comfama y administraciones municipales.

«Queremos que los jóvenes sigan construyendo su proyecto de vida en el territorio», explica María Eugenia Salazar, líder de Educación y Empleabilidad de la CEO. El objetivo no es solo graduar profesionales, sino conectar esa graduación con una oportunidad laboral o emprendedora dentro de la misma subregión.

Lo que está en juego

Para entender el presente hay que volver a esa semana —repetida miles de veces durante décadas— en que una familia del Oriente antioqueño hacía el cálculo imposible: pagar Medellín o renunciar a la universidad. Ese cálculo está cambiando, y el motor del cambio no es el aparato estatal actuando solo, sino una articulación entre universidades, libre empresa y entidades públicas que, cuando funciona, produce resultados medibles.

El modelo merece atención precisamente porque demuestra que la inversión privada y la iniciativa institucional descentralizada pueden hacer lo que la burocracia centralizada rara vez logra: llevar oportunidades reales al territorio, sin que el desarrollo exija desarraigo. Cada profesional que se queda en su municipio es capital humano que no se fuga, tejido social que no se rompe y un argumento concreto contra la narrativa de que solo las grandes ciudades generan futuro.

Más de Américas