La escena lo dice todo. El miércoles 29 de julio, en una sala de presentaciones del Instituto de Meteorología e Hidrología de Panamá (Imhpa), los técnicos desplegaron un mapa que no dejaba mucho espacio para el optimismo: menos lluvia, más calor y una cuenca del Canal bajo presión durante los próximos tres meses.
La directora del Imhpa, Luz Graciela de Calzadilla, indicó que durante el trimestre agosto-octubre las lluvias estarán por debajo de lo normal en varias provincias, pese a que ese período corresponde, históricamente, a algunos de los meses más lluviosos del año. El calentamiento de las aguas del océano Pacífico ecuatorial, señala el reporte, podría intensificar el fenómeno de El Niño y prolongar su influencia sobre las condiciones atmosféricas de la región.
Los números son precisos. En amplias zonas de Chiriquí —exceptuando sus áreas montañosas—, el sur de la comarca Ngäbe Buglé, Coclé, Panamá Oeste, áreas centrales y del este de la provincia de Panamá, la cuenca del Canal y el centro y sur de Veraguas, la reducción de precipitaciones podría variar entre el 20 % y el 45 % respecto a los valores históricos. Desde el inicio del desarrollo de El Niño, algunas zonas del país ya han registrado hasta un 70 % menos de lluvias de lo normal, según la entidad.
Las temperaturas añaden otra capa de presión. El Imhpa proyecta que el termómetro podría ubicarse entre 2 °C y 3 °C por encima de los valores normales en gran parte del territorio, con incrementos que podrían alcanzar hasta 4 °C en algunas zonas de las provincias centrales durante agosto y septiembre. La combinación de calor y humedad llevaría la sensación térmica a superar los 38 °C en Herrera, Los Santos, Panamá Oeste, Coclé, Veraguas y Panamá, de acuerdo con el comunicado oficial.
El primer golpe podría llegar en los primeros días de agosto: los expertos prevén una disminución de lluvias que podría prolongarse hasta por diez días, principalmente en las provincias centrales, reduciendo tanto la cantidad de precipitación como el número de días lluviosos.
No todo el mapa es seco. El informe también señala que se esperan lluvias por encima de lo normal en Bocas del Toro, el norte de la comarca Ngäbe Buglé, las zonas montañosas de Chiriquí, el norte de Veraguas, el occidente de la costa abajo de Colón y la comarca Guna Yala, con acumulados que podrían aumentar entre el 15 % y el 25 % frente a los valores normales.
La preocupación hídrica, sin embargo, ya tiene historia reciente. El Imhpa identificó 11 cuencas hidrográficas bajo condiciones de sequía meteorológica —entre ellas la cuenca del río Pacora, catalogada como extremadamente seca—, y advierte que otras nueve cuencas se encuentran en riesgo de presentar sequía durante los próximos tres meses. Ante ese escenario, la entidad recomienda a la población y a los sectores productivos hacer un uso responsable del recurso hídrico.
Los detalles cuentan la historia. La cuenca del Canal de Panamá figura explícitamente entre las zonas con mayor probabilidad de registrar lluvias inferiores al promedio. Para un país cuya principal fuente de ingresos y de proyección geopolítica depende de un corredor interoceánico que funciona con agua dulce, la proyección climática no es un boletín técnico de nicho: es una variable de primer orden para la economía nacional y para la estabilidad del comercio global que transita por esa franja de 80 kilómetros.
Desde Hemisferio, el cuadro merece una lectura más amplia. La gestión eficiente del agua —un recurso que el Estado panameño administra pero que el sector privado y el comercio internacional consumen— exige planificación de largo plazo, no solo recomendaciones de uso responsable emitidas cuando el déficit ya es visible. El gobierno del presidente José Raúl Mulino tiene en la estabilidad del Canal y en la certeza jurídica para la inversión sus principales activos de negociación. Ambos dependen, en última instancia, de que el agua no falte. La pregunta que el reporte del Imhpa deja sobre la mesa es si la institucionalidad panameña está lista para administrar la escasez con la misma eficacia con que administra la abundancia.



