AHORA
Zacharia cae a los cinco días y expone el costo político de la improvisación en la Casa Blanca•Trump frena la transmisión pública de la ejecución de Hasan tras el rechazo por convertirla en espectáculo•Pope Leo pasa la primera prueba tras la cirugía de pulmón y el Vaticano habla de recuperación normal•La mansión de Durazo se convierte en universidad: Tlalpan gana una sede y el gobierno presume recuperación de espacio•Museo Nacional: 30 obras retiradas y una batalla cultural que avanza sobre la memoria•Sonora frena sus exportaciones de ganado por una sospecha de aftosa•El Vaticano descarta complicaciones en la cirugía del papa León XIV, con un pronóstico aún por definir•Caen dos presuntos extorsionadores tras el ataque a la casa de Elvis Guerra•Tecnología, individualismo y política: la alarma de Ades sobre una sociedad más replegada•Anthropic pide reglas comunes para la IA mientras acelera ingresos y salida a bolsa•Zacharia cae a los cinco días y expone el costo político de la improvisación en la Casa Blanca•Trump frena la transmisión pública de la ejecución de Hasan tras el rechazo por convertirla en espectáculo•Pope Leo pasa la primera prueba tras la cirugía de pulmón y el Vaticano habla de recuperación normal•La mansión de Durazo se convierte en universidad: Tlalpan gana una sede y el gobierno presume recuperación de espacio•Museo Nacional: 30 obras retiradas y una batalla cultural que avanza sobre la memoria•Sonora frena sus exportaciones de ganado por una sospecha de aftosa•El Vaticano descarta complicaciones en la cirugía del papa León XIV, con un pronóstico aún por definir•Caen dos presuntos extorsionadores tras el ataque a la casa de Elvis Guerra•Tecnología, individualismo y política: la alarma de Ades sobre una sociedad más replegada•Anthropic pide reglas comunes para la IA mientras acelera ingresos y salida a bolsa•
Hemisferio
PolíticaAméricasMundoNegociosTecnologíaCulturaIdeas
Hemisferio
Secciones
El medio
Américas

El mundo acude a Colombia

Tras el terremoto de magnitud 7,4, la respuesta internacional suma cientos de millones en compromisos: India, Estados Unidos, Emiratos Árabes Unidos, España y una docena de países más movilizan recursos, equipos y personal especializado.
Imagen ilustrativa
viernes 14 de agosto de 2026

La escena lo dice todo. Mientras los equipos de rescate todavía removían escombros en el occidente de Colombia, los vuelos de carga ya despegaban desde cuatro continentes. El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió la región desató, en paralelo, una de las respuestas humanitarias internacionales más amplias que ha recibido el país en su historia reciente.

India fue uno de los primeros en concretar el gesto. El canciller S. Jaishankar anunció el despacho del primer lote de un cargamento total de 20 toneladas de ayuda humanitaria. El envío incluye medicamentos y equipos médicos, elementos para refugios temporales, artículos de higiene y otros suministros esenciales. «Se despachó el primer lote de los 20 MT de suministros de ayuda a Colombia para apoyar los esfuerzos continuos de recuperación tras el terremoto», escribió Jaishankar en su cuenta de X.

España activó un paquete de un millón de euros entregado de manera inmediata a las autoridades colombianas. La distribución es precisa: 500.000 euros irán a la Federación Internacional de la Cruz Roja para adquirir y distribuir suministros; 150.000 euros a la Organización Panamericana de la Salud para material médico; 50.000 euros en medicamentos enviados directamente desde España; y 300.000 euros para compras locales inmediatas. El embajador Santiago Jiménez explicó que la velocidad en la entrega buscaba acelerar la llegada de insumos a las zonas más afectadas.

Los detalles cuentan la historia. La ayuda española contempla kits de higiene —jabón, cepillos de dientes, pañales, papel higiénico, champú y toallas— y kits de cocina con ollas, cubiertos, platos y vasos, además de colchonetas, hamacas, sábanas, linternas y cuerdas para alojamiento temporal. No son cifras abstractas: son los objetos que una familia necesita la noche después de perder su casa.

China confirmó una contribución de un millón de dólares más bienes e insumos básicos por cerca de 15 millones de yuanes. Emiratos Árabes Unidos anunció una donación de 10 millones de dólares. Suecia incrementó su asistencia en 525.000 dólares, con lo que su ayuda total a Colombia durante el año asciende a 7,2 millones de dólares. Noruega aportó un millón de dólares a través de la Cruz Roja, destinados principalmente a agua potable, saneamiento de emergencia y refugio.

La Unión Europea prepara una ayuda de dos millones de euros. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, aseguró que el bloque acompañará a Colombia durante las labores de búsqueda, atención y recuperación.

Estados Unidos comprometió entre 15 y 16 millones de dólares. Además del componente económico, despachó equipos especializados de búsqueda y rescate urbano desde Fairfax County, Virginia, y Los Angeles County, California. La misión estadounidense cuenta con 22 expertos preparados para trabajar en estructuras colapsadas bajo protocolos internacionales de Naciones Unidas.

Ecuador puso a disposición un equipo USAR de 47 rescatistas con perros especializados y autonomía operativa de siete días. El Salvador anunció 100 toneladas de ayuda humanitaria en dos vuelos de carga. El presidente Nayib Bukele precisó que Colombia solicitó específicamente insumos para familias damnificadas y que, por el momento, no era necesario el despliegue adicional de personal de rescate salvadoreño. La Brigada Internacional Topos Azteca, que operaba en Venezuela tras otros sismos, modificó su desplazamiento para sumarse a las labores en Colombia.

Israel, Turquía, México, Japón y Brasil completan la lista de países que han enviado o comprometido asistencia, según la misma fuente.

Para entender el presente hay que volver a esa semana. La magnitud de la respuesta internacional refleja algo que los gobiernos rara vez admiten en voz alta: cuando el Estado local colapsa o se desborda, son la cooperación bilateral, las organizaciones privadas y la solidaridad de libre adhesión las que llenan el vacío. Cada tonelada de suministros que aterrizó en Colombia llegó porque otro gobierno, otra institución o un grupo de voluntarios tomó una decisión rápida sin esperar instrucciones de ninguna burocracia supranacional.

El desafío ahora es la trastienda: la distribución eficiente de esos recursos dentro del país. La historia de los desastres latinoamericanos enseña que la ayuda puede llegar y aun así perderse en cuellos de botella administrativos. La magnitud del compromiso internacional está a la vista; lo que reste por demostrar es la capacidad del aparato estatal colombiano para convertir esos vuelos de carga en alivio real para las decenas de miles de familias que hoy duermen sin techo.

Más de Américas