La noche en que su madre le devolvió los libros de cuando tenía cinco años, Phillip Chu Joy tomó una decisión. No llamó a un inversor ni abrió una hoja de cálculo. Anotó la estructura completa de un libro-juego de una sola sentada y luego pasó dos años puliendo cada escenario, cada ilustración, cada bifurcación narrativa. El resultado es «Aventura Infinita», su primera obra editorial, presentada esta semana en Perú.
El proyecto nació, según el propio Chu Joy, sin lógica financiera. «No fue un proyecto pensado con lógica financiera, sino por cariño», declaró al medio Infobae Perú. La frase resume el ángulo de toda la propuesta: un objeto físico, hecho por humanos, que no requiere energía eléctrica ni suscripción digital para funcionar.
Un formato que desafía la pantalla
El libro-juego no es lineal. El lector salta entre páginas, regresa, descubre rutas alternativas. Chu Joy describe la mecánica como sencilla de entender para cualquier edad, y la composición lo confirma: 90% ilustración y 10% texto. La apuesta visual fue ejecutada junto al equipo de Hermanos Magia y el ilustrador Pablo Carrión, quienes tradujeron al papel los escenarios que el creador de contenido imaginó desde su infancia en Francia y Perú.
En la portada aparecen dos objetos cargados de biografía: «Pinpón», el peluche que le regaló su padrino al nacer y que lo acompañó en su mudanza de Francia a Perú, y la mochila escolar que usó desde primaria hasta terminar secundaria. Chu Joy los describe como el nexo entre el niño que fue y la historia que narra.
La IA, fuera de la ecuación
En un mercado editorial donde la inteligencia artificial avanza sobre la ilustración y el diseño, Chu Joy tomó posición explícita: «En una época donde todo se está haciendo con inteligencia artificial, me enorgullece decir que esto fue hecho cien por ciento por humanos». Afirmó estar convencido de que la IA no podría alcanzar el nivel de detalle y cariño presente en cada ilustración.
La declaración no es menor viniendo de un creador cuya audiencia vive en plataformas digitales. Chu Joy es conocido principalmente por los sorteos que realiza con una suscripción mensual de S/8.50, con premios que incluyen departamentos, autos, consolas y electrodomésticos. Ese modelo de comunidad digital es, paradójicamente, el trampolín desde el que lanza un producto que funciona sin conexión a internet.
El videojuego paralelo
Junto al libro, Chu Joy presentó un videojuego titulado «Philip: vida de un influencer», desarrollado por Pchujoy Games, con clasificación de 13 años en adelante. El juego explora, a través de minijuegos e ilustraciones, la trayectoria de un joven aficionado a los videojuegos que pasa de jugar en su sala a conectar con una comunidad amplia. Es, en sus palabras, una versión lúdica de su propia historia.
Sobre las especulaciones en torno a su relación con el canal de streaming Todo Good y el creador conocido como «el Pelao», Chu Joy abordó el tema durante la entrevista, aunque los detalles precisos de esa aclaración no fueron reproducidos en extenso por la fuente consultada.
Lo que el mercado no siempre valora
Hay algo revelador en la trayectoria de este proyecto. Un creador de contenido con audiencia masiva, acostumbrado a la inmediatez del sorteo digital y la métrica en tiempo real, invirtió dos años en un objeto que no genera datos de usuario, no tiene algoritmo y no puede actualizarse con un parche. «Este libro, dentro de cuarenta años, va a seguir existiendo», dijo Chu Joy.
Desde la perspectiva de Hemisferio, eso es precisamente lo que merece atención: la libre empresa no solo produce aplicaciones y plataformas de suscripción. También produce libros físicos hechos con cariño, financiados sin subsidio estatal y distribuidos por iniciativa privada. En un entorno donde el debate cultural suele girar en torno a qué contenidos deben regularse o financiarse con dinero público, «Aventura Infinita» recuerda que la creatividad individual, sin aparato burocrático de por medio, sigue siendo capaz de construir algo que dure décadas. La mejor pantalla, insiste Chu Joy, sigue siendo la mente.



