La escena lo dice todo. Una publicación en redes sociales, atribuida a Stephani Geles, hija del compositor, resume en una sola frase la tensión que rodea el nombre de su padre: «Tomar decisiones sobre propiedades que no te pertenecen o actuar sin consultar a quienes sí tienen derecho jamás será lo correcto». Sin comunicado oficial, sin proceso judicial radicado, esa frase se convirtió en el detonador de una conversación que ya circula con fuerza en la industria del entretenimiento colombiano.
A poco más de dos años del fallecimiento de Omar Geles, su nombre ha vuelto a la primera plana. El motivo: versiones sobre una posible serie biográfica que llevaría su vida a la pantalla chica, y un presunto conflicto entre sus familiares por la administración de sus derechos de imagen y su patrimonio musical.
El insumo está ahí. Geles nació en Mahates, Bolívar, el 15 de febrero de 1967. Fue cofundador de Los Diablitos, obtuvo el título de Rey Vallenato en 1989 y acumuló más de 1.000 composiciones, entre ellas Los caminos de la vida, Tarde lo conocí y Busca un confidente, un catálogo que trascendió las fronteras nacionales y fue grabado por diversos exponentes de la música latina. El género vallenato tiene, además, un historial probado en televisión: producciones biográficas sobre Rafael Orozco, Diomedes Díaz, Leandro Díaz, Rafael Escalona y Patricia Teherán han tenido alta acogida en canales y plataformas colombianas. La vida de Geles representa, en ese contexto, un insumo atractivo para cualquier productora.
Las especulaciones sobre el casting. Según información difundida por la cuenta Casa del Vallenato, el artista Álex Martínez —quien ya interpretó a Kaleth Morales en una producción cinematográfica— estaría presentando pruebas de audición para un papel protagónico. Sin embargo, ni las plataformas de producción ni los familiares del artista han emitido un comunicado oficial que confirme la existencia de un proyecto audiovisual en desarrollo.
La disputa familiar. En paralelo a los rumores del casting, el portal BlogVallenato y emisiones de entretenimiento local han difundido versiones sobre tensiones internas en el entorno del compositor. De acuerdo con esos reportes, Hilda Geles, madre del artista, y Naiduth Geles, su hermana, habrían suscrito una supuesta cesión de derechos que dejaría por fuera a la viuda, Maren García, y a los hijos menores. Según esas mismas versiones, esa es la lectura que parte de la opinión pública hace de la publicación de Stephani Geles. La fuente es clara, no obstante: esta versión no ha sido confirmada públicamente mediante documentos legales, y a la fecha no se registra un proceso judicial ni una demanda radicada formalmente por este motivo.
El fondo es jurídico. Cualquier producción biográfica requiere el licenciamiento explícito de la imagen del artista, el uso de sus composiciones y la adaptación de su biografía. Eso exige, bajo la ley colombiana, un acuerdo claro entre la totalidad de los herederos legitimados. Mientras no se formalice una postura conjunta o se esclarezca la titularidad de las autorizaciones, el proyecto permanece en el terreno de las especulaciones.
Los detalles cuentan la historia. Lo que está en juego no es solo una serie de televisión: es el control sobre un catálogo de más de 1.000 canciones y sobre la imagen de uno de los compositores más influyentes del vallenato moderno. En Colombia, como en cualquier mercado donde la propiedad intelectual vale dinero real, la ausencia de reglas claras entre herederos no solo paraliza proyectos; abre la puerta a litigios costosos que terminan beneficiando a los abogados y empobreciendo el legado. La libre empresa necesita contratos, no rumores. Y el patrimonio de Geles —construido composición a composición durante décadas— merece una administración a la altura de su obra.



