La escena lo dice todo. Una familia de cuatro — dos adultos, dos niños — sentada frente a una pantalla comparando hoteles, vuelos y seguros médicos. El cálculo no es sencillo, y este julio la Fundación Ecosur lo hizo por ellos.
El informe analizó el costo de una semana de vacaciones de invierno para una familia tipo residente en Buenos Aires en nueve destinos: cuatro nacionales — Bariloche, Mendoza, Salta y Córdoba — y cinco internacionales — Miami, Punta Cana, Santiago de Chile, Río de Janeiro y Cancún. La metodología incluyó dos canastas: la canasta total (alojamiento, consumo en destino, pasajes de ida y vuelta y seguro médico para el exterior) y la canasta estadía (solo alojamiento y comidas, sin traslado ni seguro).
Los números, en dólares, hablan con claridad.
Córdoba lidera la economía nacional; Bariloche, el gasto
Dentro de Argentina, Córdoba resultó la opción más accesible con una canasta total de USD 3.420, seguida por Mendoza (USD 3.600) y Salta (USD 4.215). Bariloche encabezó la lista nacional con USD 4.860, impulsado principalmente por el costo del alojamiento: según Ecosur, el precio de hospedarse en Bariloche duplica al de Córdoba — USD 2.599 frente a USD 1.240 —. La demanda estacional del receso invernal y el aumento de precios en restaurantes y servicios explican esa diferencia.
El dato que más sorprende es la comparación con el exterior. Bariloche superó en costo total a Santiago de Chile (USD 4.480) y a Río de Janeiro (USD 4.388). Según el estudio, vacacionar en la Patagonia insume USD 370 más que en la capital chilena y USD 470 más que en la ciudad brasileña.
Miami al tope; Río y Cancún, sorpresas en la estadía
Entre los destinos internacionales, Miami encabezó la lista con USD 8.107 para la semana, seguido por Cancún (USD 6.713) y Punta Cana (USD 6.621). El alto costo del transporte aéreo y la demanda sostenida de turistas internacionales explican, según Ecosur, los valores de Miami y Punta Cana.
Pero el análisis de la canasta estadía invierte el orden. Al descontar vuelos y seguro, Río de Janeiro (USD 2.055) y Cancún (USD 2.057) se convierten en las alternativas más baratas de todas las analizadas — incluso más económicas que Córdoba o Mendoza en ese rubro. En contraste, Bariloche demandó casi USD 4.000 solo en alojamiento y comidas, superando incluso a Miami o Punta Cana en ese rubro específico.
En Cancún, la presencia de sargazo en las playas impactó en la demanda y derivó en una baja en los precios de alojamiento, según señala el informe. Miami y Santiago de Chile registraron cifras cercanas a USD 2.600 en la canasta estadía.
La metodología detrás del número
Para el alojamiento, Ecosur recurrió a plataformas como Booking y Despegar, seleccionando la mediana de hoteles de tres estrellas, dos habitaciones con desayuno incluido y tarifas con impuestos. Las comidas consideraron diez en restaurante y cuatro en locales de comida rápida, más dos meriendas fuera del hotel. Los traslados nacionales se calcularon con la mediana de vuelos directos desde Buenos Aires, con datos de Almundo, Despegar y TurismoCity al inicio de julio. El seguro médico internacional correspondió a la categoría «Classic» de Assist Card.
El informe aclara además que si el viaje a destinos argentinos se realizara en auto, los costos bajarían considerablemente y la brecha respecto al exterior se ampliaría aún más.
Lo que los números no dicen — pero Hemisferio sí
La conclusión más incómoda del estudio de Ecosur no es que Miami sea cara: eso nadie lo discute. La conclusión es que el mercado turístico doméstico, lejos de ofrecer una alternativa competitiva, ha desarrollado una estructura de precios que en ciertos destinos supera a economías extranjeras. Bariloche más caro que Río de Janeiro no es una anécdota; es una señal de mercado.
La libre empresa funciona cuando la competencia disciplina los precios. Lo que el invierno patagónico revela es que la demanda cautiva — familias que no pueden o no quieren volar al exterior — sostiene tarifas que no resisten la comparación internacional. Para el bolsillo del contribuyente argentino, que ya carga con una presión fiscal considerable, la elección de destino se ha convertido en un ejercicio de arbitraje entre mercados. El estudio de Ecosur hace ese trabajo visible. El resto es decisión de cada familia.



