AHORA
Zacharia cae a los cinco días y expone el costo político de la improvisación en la Casa Blanca•Trump frena la transmisión pública de la ejecución de Hasan tras el rechazo por convertirla en espectáculo•Pope Leo pasa la primera prueba tras la cirugía de pulmón y el Vaticano habla de recuperación normal•La mansión de Durazo se convierte en universidad: Tlalpan gana una sede y el gobierno presume recuperación de espacio•Museo Nacional: 30 obras retiradas y una batalla cultural que avanza sobre la memoria•Sonora frena sus exportaciones de ganado por una sospecha de aftosa•El Vaticano descarta complicaciones en la cirugía del papa León XIV, con un pronóstico aún por definir•Caen dos presuntos extorsionadores tras el ataque a la casa de Elvis Guerra•Tecnología, individualismo y política: la alarma de Ades sobre una sociedad más replegada•Anthropic pide reglas comunes para la IA mientras acelera ingresos y salida a bolsa•Zacharia cae a los cinco días y expone el costo político de la improvisación en la Casa Blanca•Trump frena la transmisión pública de la ejecución de Hasan tras el rechazo por convertirla en espectáculo•Pope Leo pasa la primera prueba tras la cirugía de pulmón y el Vaticano habla de recuperación normal•La mansión de Durazo se convierte en universidad: Tlalpan gana una sede y el gobierno presume recuperación de espacio•Museo Nacional: 30 obras retiradas y una batalla cultural que avanza sobre la memoria•Sonora frena sus exportaciones de ganado por una sospecha de aftosa•El Vaticano descarta complicaciones en la cirugía del papa León XIV, con un pronóstico aún por definir•Caen dos presuntos extorsionadores tras el ataque a la casa de Elvis Guerra•Tecnología, individualismo y política: la alarma de Ades sobre una sociedad más replegada•Anthropic pide reglas comunes para la IA mientras acelera ingresos y salida a bolsa•
Hemisferio
PolíticaAméricasMundoNegociosTecnologíaCulturaIdeas
Hemisferio
Secciones
El medio
Cultura

El hombre araña y sus sombras

«Spider-Man: Un nuevo día» llega a los cines el miércoles 29 de julio de 2026 con un Peter Parker adulto, solo y al borde de sus propios límites. La pregunta que plantea la película es incómoda: ¿puede un héroe convertirse en aquello que combate?
Imagen ilustrativa
miércoles 29 de julio de 2026

La escena lo dice todo. Peter Parker (Tom Holland) no comparte su vida con nadie que lo recuerde. Su mejor amigo Ned (Jacob Batalon) y MJ (Zendaya) terminaron sus estudios universitarios en Boston, hicieron nuevos amigos y algún que otro novio. Él, en cambio, sigue enmascarado y solo, combatiendo el crimen en Nueva York cuatro años después del hechizo del Doctor Strange que borró su identidad de la memoria de quienes más quería.

Ese es el punto de partida de Spider-Man: Un nuevo día (Spider-Man: Brand New Day, Estados Unidos, 2026), dirigida por Destin Daniel Cretton —el mismo de Shang-Chi y la leyenda de los diez anillos— y escrita por Cris McKenna y Erik Sommers, con guion basado en el cómic de Stan Lee y Steve Ditko. La cinta dura 145 minutos y llega de la mano de UIP-Sony.

El reparto es generoso: Jon Bernthal como Frank «The Punisher» Castle, Mark Ruffalo como Bruce Banner y su alter-ego Hulk, Sadie Sink en un rol no revelado, Liza Colón-Sayas como la inspectora DeWolff, Tramell Tillman como el director William Metzger y Marisa Tomei completando el elenco. Cada uno de esos personajes, según la crítica de La Nación, «lidia con sus propios fantasmas y restricciones, con los exabruptos de la violencia y las consecuencias impensadas del intento de buscar justicia».

El conflicto central no es un villano convencional. Una serie de ataques golpea al «Centro de Control de Daños» —organismo de seguridad urbana— mientras figuras como Escorpión (Michael Mando) y Lápida (Marvin Jones III) hacen destrozos pero pierden toda conciencia al ser detenidos. El director Metzger se jacta de haber convertido a sindicatos del crimen organizado como La Mano en «una coreografía de espadas al servicio de la ley», sin encontrar razones para el ensañamiento contra su institución. Alguien opera en las sombras. Y el propio concepto de villano —donde asoma el personaje de Sadie Sink— es lo que la película pone en juego.

La pregunta que Cretton instala con deliberada incomodidad es si la frustración y la amargura de las pérdidas pueden abrir la puerta al lado más oscuro de Peter. Si el dolor puede convertirse en destrucción. Si un héroe puede dejar de serlo.

Lo que distingue esta cuarta entrega del recorrido de Holland —tras Spider-Man: Sin camino a casa (2021), donde confluían los Peter Parker de Tobey Maguire y Andrew Garfield— es precisamente la apuesta por la escala humana. «Lo que decidimos, sobre todo por el director que teníamos, fue hacer una película más pequeña, más íntima, centrada en la vida de una sola persona: Peter. Que todo naciera de él», declaró Amy Pascal, productora por el lado de Sony Pictures. Holland, en conferencia de prensa virtual, describió a Cretton como el capitán que llegó cuando «la película iba en cien direcciones distintas» y logró enfocar al equipo en una sola idea.

Esa decisión se traduce en la pantalla. Cretton priorizó las secuencias prácticas sobre los efectos por computadora. La cámara acompaña el cuerpo de Holland: sus heridas son visibles, sus caídas tienen peso, la euforia de columpiarse entre rascacielos coexiste con la derrota de aterrizar. La crítica de La Nación lo califica de «materialidad inusual» y destaca «una emoción contenida sin sentimentalismos, y algunos destellos de humor sin la acumulación de chistes absurdos».

En el plano comercial, al cierre de los artículos consultados la película se proyectaba a superar los 180 millones de dólares en su primer fin de semana, lo que la convertiría en el mayor estreno de 2026, por encima de Toy Story 5. Aun así, el contexto es distinto al de 2021: Sin camino a casa recaudó 1.900 millones de dólares, y este año franquicias que en otro momento habrían arrasado en taquilla —The Mandalorian, Minions— se quedaron en el camino. Según El Comercio, propuestas dirigidas a la «generación Z» como Obsession y Backrooms han cosechado cifras récord para sus respectivos presupuestos.

La película también funciona como puente hacia Avengers: Doomsday, prevista para diciembre, en lo que Marvel presenta como la reactivación de su multiverso.

Para entender el presente hay que volver a esa semana. El cine de superhéroes acumula años de saturación, efectos digitales sin peso y conflictos cósmicos que paradójicamente resultan indiferentes. Lo que Un nuevo día demuestra —si las proyecciones de taquilla se confirman— es que el público no ha abandonado el género: ha abandonado la versión inflada y autorreferencial de ese género. Un héroe que sufre, que se equivoca, que carga con una soledad que ningún traje resuelve, sigue siendo un héroe con el que vale la pena sentarse 145 minutos. El libre mercado de las butacas rara vez miente: cuando la historia importa, la gente paga la entrada.

Más de Cultura