La escena lo dice todo. El Atanasio Girardot en silencio —sin público en las tribunas—, el marcador en cero y el reloj marcando tres minutos de adición sobre el tiempo reglamentario. Todo apuntaba al empate. Entonces Diego Moreno, recién ingresado al campo, se quedó con un rebote dentro del área, controló y disparó con fuerza. El balón entró.
Así terminó el duelo del sábado en el estadio antioqueño: Independiente Medellín 1, Deportivo Cali 0. Un resultado que, en la frialdad de la tabla, coloca al cuadro rojo en el tercer puesto del Clausura.
El partido que no se abría
Durante casi todo el encuentro, los dos equipos se disputaron el control en la mitad de la cancha sin que ninguno encontrara el camino al arco. El Medellín generó 8 remates, de los cuales solo 3 representaron peligro real para el portero peruano Pedro Gallese. El Deportivo Cali respondió con 7 intentos, dos de los cuales exigieron intervención del guardameta Éder Chaux.
Por el lado visitante, la fuente señala que Gustavo Cuéllar —quien fue capitán en ese partido— figuró entre los más destacados del bando caleño. Por el Medellín, el protagonista indiscutido fue Agustín Martegani. El argentino, llegado proveniente de Boca Juniors, lleva cuatro partidos como titular en el segundo semestre y mostró su doble faceta: capacidad de asociación en ataque y disposición para replegarse cuando el equipo no tenía el balón.
Martegani, sin embargo, acusó el desgaste. Al minuto 88, con el cuerpo al límite, pidió el cambio. En su lugar entró Diego Moreno.
Cinco minutos que cambiaron la noche
Lo que siguió fue suspenso puro. Moreno apenas había tenido tiempo de asentarse en el campo cuando el rebote le cayó dentro del área. Controló. Pateó. Gol. La celebración fue contenida —solo las voces de los futbolistas en un estadio vacío— mientras los jugadores del Cali rodeaban al árbitro central para reclamar una presunta mano del goleador en la acción.
Hubo revisión del VAR. El juez Bismarks Santiago no fue llamado a revisar la jugada en la pantalla: la tecnología respaldó la decisión inicial y el tanto fue convalidado. Diego Moreno fue elegido figura del partido.
El proceso de Amaranto Perea toma forma
Esta fue la segunda victoria del Medellín desde que Amaranto Perea tomó el mando del equipo. La primera había llegado el fin de semana anterior ante Pasto, en el estadio de Ditaires, en Itagüí. En sus otras presentaciones bajo la conducción del técnico antioqueño —ambas por Copa Sudamericana—, el DIM sumó un empate y una derrota ante Vasco.
El martes, el equipo viajará para enfrentar a Tolima en condición de visitante, en lo que será la tercera jornada de la Liga. El calendario aprieta, pero el Medellín llega con el impulso de una victoria que nadie esperaba a esa hora de la noche.
Para Hemisferio, el fútbol colombiano ofrece esta semana una lección que va más allá de la cancha: los partidos, como los procesos, rara vez se definen en los momentos en que todo parece controlado. Se definen en los márgenes, en los minutos de adición, en el jugador que entra fresco cuando el titular ya no tiene piernas. El DIM encontró ese margen. Ahora le toca sostenerlo.



