AHORA
Zacharia cae a los cinco días y expone el costo político de la improvisación en la Casa Blanca•Trump frena la transmisión pública de la ejecución de Hasan tras el rechazo por convertirla en espectáculo•Pope Leo pasa la primera prueba tras la cirugía de pulmón y el Vaticano habla de recuperación normal•La mansión de Durazo se convierte en universidad: Tlalpan gana una sede y el gobierno presume recuperación de espacio•Museo Nacional: 30 obras retiradas y una batalla cultural que avanza sobre la memoria•Sonora frena sus exportaciones de ganado por una sospecha de aftosa•El Vaticano descarta complicaciones en la cirugía del papa León XIV, con un pronóstico aún por definir•Caen dos presuntos extorsionadores tras el ataque a la casa de Elvis Guerra•Tecnología, individualismo y política: la alarma de Ades sobre una sociedad más replegada•Anthropic pide reglas comunes para la IA mientras acelera ingresos y salida a bolsa•Zacharia cae a los cinco días y expone el costo político de la improvisación en la Casa Blanca•Trump frena la transmisión pública de la ejecución de Hasan tras el rechazo por convertirla en espectáculo•Pope Leo pasa la primera prueba tras la cirugía de pulmón y el Vaticano habla de recuperación normal•La mansión de Durazo se convierte en universidad: Tlalpan gana una sede y el gobierno presume recuperación de espacio•Museo Nacional: 30 obras retiradas y una batalla cultural que avanza sobre la memoria•Sonora frena sus exportaciones de ganado por una sospecha de aftosa•El Vaticano descarta complicaciones en la cirugía del papa León XIV, con un pronóstico aún por definir•Caen dos presuntos extorsionadores tras el ataque a la casa de Elvis Guerra•Tecnología, individualismo y política: la alarma de Ades sobre una sociedad más replegada•Anthropic pide reglas comunes para la IA mientras acelera ingresos y salida a bolsa•
Hemisferio
PolíticaAméricasMundoNegociosTecnologíaCulturaIdeas
Hemisferio
Secciones
El medio
Américas

El gestor de conciertos que Petro convirtió en perito del fraude

Carlos Oñoro, presentado como empresario del rock e ingeniero electrónico, fue la voz técnica con la que el presidente colombiano intentó desconocer el triunfo de Abelardo De La Espriella. El CNE ya declaró presidente electo al ganador.
Imagen ilustrativa
miércoles 5 de agosto de 2026

La escena lo dice todo. El 3 de agosto, en el Salón de los Espejos de la Casa de Nariño, Gustavo Petro cedió el micrófono a Carlos Oñoro para que expusiera ante la ciudadanía las supuestas pruebas de un fraude electoral. El hombre que tomó la palabra se presenta en redes sociales como gestor cultural, empresario de la música —principalmente del rock— e ingeniero electrónico y programador.

La teoría que Oñoro y sus colaboradores pusieron sobre la mesa fue la siguiente: habrían identificado 1.350 puestos de votación con patrones estadísticos que, según ellos, no corresponderían a un comportamiento aleatorio de la votación. También señalaron la existencia de un supuesto software utilizado para alterar resultados. Petro respaldó públicamente las conclusiones y cuantificó el alcance del alegato: «Esas presuntas anomalías afectarían alrededor de siete millones de votos», declaró el jefe de Estado.

El presidente fue más lejos. Sostuvo que las evidencias indicarían que el verdadero ganador de las elecciones sería Iván Cepeda, no Abelardo De La Espriella. Desde la Casa de Nariño también se difundieron palabras del mandatario en las que calificó el presunto fraude como «ejecutado desde el exterior» y lo describió como un hecho que, en su criterio, «compromete la soberanía nacional y genera una profunda crisis institucional».

La idoneidad de Oñoro no tardó en ser cuestionada en redes sociales y en círculos políticos. Ante las críticas, el propio Oñoro respondió en su cuenta de X: «Sobre mi 'experticia', desde el primer día de los hallazgos dije que necesitaba un estadístico o un científico de datos que replicara y certificara estos datos. Y así fue. Solo después de un análisis forense de 51 páginas, certificado por alguien con las credenciales, di por hechos los hallazgos».

Petro, lejos de matizar, respondió a las críticas del exministro Alejandro Gaviria con un argumento de volumen: «No estudió estadística. ¿No ve que son 75.000 expertos en programación de computadores y estadística, y quienes hablan hacen el resumen de su trabajo colectivo?».

El desenlace, sin embargo, ya está escrito en los registros oficiales. El Consejo Nacional Electoral desestimó los reclamos de la oposición y declaró a De La Espriella como presidente electo. La posesión se realizará el próximo 7 de agosto en la ciudad de Cali. El Departamento Administrativo de la Presidencia, aún bajo el mando de Petro, ya comenzó a publicar las hojas de vida de los ministros designados por el gobierno entrante.

Los detalles cuentan la historia. Para entender el presente hay que volver a esa semana: un presidente saliente que, en lugar de facilitar la transición, montó un escenario en la Casa de Nariño con un gestor de conciertos como perito electoral. No es un detalle menor. Es el retrato de una estrategia que apostó por el ruido mediático cuando los votos no alcanzaron.

Desde Hemisferio, el cuadro es preocupante por lo que revela sobre el estado de las instituciones colombianas, pero también alentador por lo que confirma: el Consejo Nacional Electoral sostuvo su fallo, la posesión avanza y el aparato del Estado ya procesa el cambio de mando. Que el petrismo haya recurrido a credenciales cuestionadas para sostener una narrativa de fraude dice menos sobre la solidez del sistema electoral que sobre la dificultad del oficialismo para aceptar que el electorado eligió otro rumbo. Colombia, pese a la presión, mantiene el cauce institucional.

Más de Américas