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El gesto de Guerra: la gobernadora del Magdalena dona su sueldo tras el terremoto

Margarita Guerra se convierte en una de las primeras autoridades regionales en sumarse a «Colombia, un solo corazón», la campaña de la primera dama Ana Lucía Pineda para atender a los damnificados del sismo de magnitud 7,4 que sacudió el Chocó.
Imagen ilustrativa
sábado 15 de agosto de 2026

El lunes 10 de agosto, cuando el suelo se movió con una magnitud de 7,4 en la escala de Richter y el epicentro quedó registrado en San José del Palmar, en el Chocó, las imágenes de familias buscando a sus seres queridos entre los escombros comenzaron a circular por todo el país. Días después, desde Santa Marta, una gobernadora tomó una decisión que no pasó desapercibida.

Margarita Guerra, gobernadora del Magdalena, anunció que donará el salario de un mes a la campaña «Colombia, un solo corazón», iniciativa liderada por la primera dama de la nación, Ana Lucía Pineda, creada precisamente para canalizar la solidaridad ciudadana hacia las comunidades afectadas por el sismo.

«Hoy muchas familias continúan buscando a sus seres queridos, y enfrentan un profundo dolor y enormes necesidades básicas después de haberlo perdido todo», declaró Guerra al anunciar la medida. «Por eso he tomado la decisión de poner a disposición mi sueldo a la campaña Colombia, un solo corazón. En momentos como este, todo suma y Colombia necesita de nuestra solidaridad».

La escena lo dice todo. Con ese gesto, Guerra se convierte en una de las primeras autoridades regionales en vincularse de manera directa a la iniciativa impulsada desde el Gobierno nacional, en un llamado explícito a que otros líderes del país sigan el mismo camino.

La acción no se limitó al anuncio simbólico. La gobernadora también ordenó habilitar un centro de acopio en el Magdalena para recibir las donaciones que los habitantes del departamento vienen entregando desde que se conoció la magnitud de la emergencia. La articulación entre el nivel regional y el nacional, en este caso, parece funcionar: las autoridades locales reciben, clasifican y canalizan; la campaña de la primera dama coordina la distribución hacia las zonas más golpeadas.

«Cuando Colombia atraviesa momentos difíciles, la solidaridad debe traducirse en acciones. Cada aporte cuenta para ayudar a quienes hoy necesitan volver a empezar», agregó Guerra, ampliando el llamado a la ciudadanía en general.

La campaña «Colombia, un solo corazón» tiene como objetivo movilizar la solidaridad de los colombianos y coordinar la recepción y distribución de donaciones y ayudas humanitarias destinadas a las familias y comunidades afectadas por la emergencia sísmica. Mientras tanto, en las zonas más cercanas al epicentro, las familias siguen enfrentando la búsqueda de seres queridos y necesidades básicas urgentes.

Los detalles cuentan la historia. En Medellín, por ejemplo, las autoridades habían evacuado 16 viviendas tras el terremoto, aunque ninguna requería demolición, según información publicada por El Colombiano. La magnitud del sismo fue suficiente para activar protocolos de emergencia en varias regiones del país, pero los daños más severos se concentraron en las comunidades del Chocó.

Para Hemisferio, el gesto de Guerra merece ser leído en su justa dimensión: un funcionario público que renuncia voluntariamente a su remuneración mensual para destinarla a una causa de emergencia es, en sí mismo, un acto que apunta en la dirección correcta. No es el Estado redistribuyendo por decreto ni el aparato burocrático expandiéndose; es una autoridad eligiendo, con su propio patrimonio, ponerse al lado de quienes lo perdieron todo.

El principio que subyace es simple y vale la pena subrayarlo: la solidaridad genuina no necesita ser obligatoria para ser efectiva. Cuando los líderes regionales actúan con ese criterio —movilizando recursos propios, habilitando infraestructura local, convocando a la ciudadanía sin esperar instrucciones desde Bogotá— demuestran que la respuesta a una crisis no siempre requiere más gasto público centralizado. A veces basta con el ejemplo.

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