La escena lo dice todo. Mientras Abelardo de la Espriella prestaba juramento en el Arena USC de Cali este 7 de agosto de 2026, los nombres de su gabinete ya circulaban entre los gremios empresariales del Valle del Cauca antes de que el propio gobierno los anunciara de manera oficial. Una señal temprana del talante de la nueva administración.
El Ministerio de Transporte quedó en manos de Elsa Noguera, exgobernadora del Atlántico. Su primera declaración pública antes de asumir el cargo no fue burocrática ni protocolar: «Creo profundamente en el liderazgo del tigre Abelardo, un líder valiente, decidido a devolverle a Colombia el orden, la confianza y la capacidad de hacer que las cosas ocurran», escribió en redes sociales. Noguera anunció que el transporte multimodal y la mejora de la conectividad regional serán los ejes de su gestión, con el argumento de convertirlos en «motores de progreso y oportunidades».
Pero el nombramiento que más llamó la atención en las primeras horas llegó por un canal inusual. No fue una rueda de prensa oficial ni un comunicado de la Casa de Nariño. Fue el Comité Intergremial y Empresarial del Valle del Cauca —el CIEV— quien anunció, a través de un comunicado propio, la designación de María Fernanda Santa Palacios como viceministra de Infraestructura en el Ministerio de Transporte.
Los detalles cuentan la historia. Santa Palacios se desempeñó como directora ejecutiva de la Cámara Colombiana de la Infraestructura, Seccional Occidente. Integró la junta directiva de esa cámara y presidió la Subcomisión de Infraestructura del propio CIEV. Su perfil, según el gremio que la presentó, combina experiencia en los sectores público y privado con «una visión integradora del sector» y capacidad de articulación entre actores públicos y privados.
«Su llegada al Viceministerio representa una oportunidad para continuar avanzando en los proyectos de infraestructura que requiere el departamento y el suroccidente colombiano para mejorar su conectividad, fortalecer su competitividad y generar nuevas oportunidades de desarrollo», señaló el comunicado del CIEV.
El dato geográfico no es menor: Santa Palacios es de Cali, ciudad que fue sede de la posesión presidencial, y su trayectoria está ligada al suroccidente del país. En una jornada cargada de simbolismo —De la Espriella eligió Cali, y no Bogotá, para su ceremonia de investidura—, el nombramiento refuerza el mensaje de descentralización que el nuevo gobierno busca proyectar desde el primer día.
La cartera de Transporte hereda proyectos de conectividad que vienen, según la fuente consultada, desde la administración de Gustavo Petro. Noguera deberá decidir cuáles continúa, cuáles reformula y cuáles cancela. La elección de una exgobernadora con experiencia en gestión territorial y de una viceministra con raíces en el sector privado de infraestructura sugiere que el criterio será técnico y de viabilidad, antes que ideológico.
Para entender el presente hay que volver a esa semana. Colombia transita en estas horas el cambio de gobierno más esperado en años, en medio de informes de ataques aislados —entre ellos, según medios, un atentado contra un funcionario del Inpec en Bogotá durante la jornada de posesión—. El nuevo ejecutivo arranca, pues, con la agenda de seguridad ya encima de la mesa.
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Lo que el episodio del CIEV revela es más que un detalle de protocolo. Que sea un gremio empresarial —y no el aparato estatal— quien presente primero a una alta funcionaria dice algo sobre la naturaleza de la coalición que sostiene a De la Espriella: una alianza entre el sector privado organizado y un gobierno que, al menos en sus primeras horas, habla el idioma de la libre empresa y la competitividad.
Para Hemisferio, el verdadero indicador del rumbo no estará en los discursos de posesión sino en las decisiones que se tomen sobre esos proyectos de infraestructura heredados. Si el nuevo Ministerio de Transporte prioriza la conectividad que reduce costos logísticos y abre mercados regionales, Colombia podría recuperar terreno perdido durante cuatro años de parálisis inversora. Si la inercia burocrática se impone, el cambio habrá sido solo de nombres.



